Los Códices Mayas: Todo lo que tienes que saber de ellos

CÓDICES MAYAS

Actualizado el 20 septiembre, 2023

Los códices Mayas son manuscritos que nos permiten conocer sobre la estructura religiosa, la manera como los Mayas contabilizaban el tiempo y mucho más. En este artículo realizaremos un estudio completo sobre estos escritos para conocer todo lo que guardan acerca de esta importante cultura antigua.

Códices Mayas, su historia

Los Códices Mayas contienen la información más antigua conocida sobre la cultura Maya, esta fue una de las civilizaciones del continente americano que manejaba un notable desarrollo sociocultural, por lo que tuvieron avances importantes en el conocimiento del planeta y el universo, desarrollaron un sistema numérico, se establecieron y conocieron sobre la relación del hombre con la naturaleza.

Entre los avances culturales que han sido más reconocidos destaca su escritura, como uno de los sistemas más desarrollados y divulgados de las culturas mesoamericanas, la cual llegamos a conocer gracias a la existencia de los Códices Mayas, que son acompañados con información grabada en piedra y también en monumentos y frescos pintados en templos.

No obstante, mucha de esta información fue mandada a destruir en los tiempos de la conquista. Con exactitud se conoce que Diego de Landa en el año 1562, fue uno de los conquistadores que emitió la orden de destruir todos los códices Mayas.

Para el momento de la conquista de Yucatán en el siglo XVI, existía un número no conocido pero sí importante de códices mayas. Existen evidencias históricas que hablan de lo antiguo de estos códices, uno de los que hace referencia a ello es Alonso de Zorita, escritor y burócrata español que tuvo un desempeño ambiguo en la conquista y en la Nueva España, ya que abogaba por una conquista pacífica y tomaba una posición de respeto hacia los indígenas, su cultura y sus costumbres.

En los escritos realizados por Alonso de Zorita, se puede leer que los códices Mayas se remontaban a más de 800 años atrás de ese momento post colonial. Fue uno de los pocos que tuvo la oportunidad de que alguno de los códices mayas fueran interpretados para él. Eran reconocidos sus mensajes y escrituras por los ancianos de la cultura Maya que se encontraban en Guatemala y los reseñan como libros espirituales.

Otra de las personas de la época post colonial que dejó evidencias de los códices mayas fue Fray Bartolomé de las Casas, un español que fue teólogo, jurista, entre muchas otras funciones desempeñadas durante la conquista.

Fray Bartolomé de las Casas lamentó profundamente la pérdida y destrucción de tan importante información de la cultura Maya, estaba convencido de que la razón que generó esta terrible decisión de mandar a destruir todos y cada uno de los códices, fue el temor creciente por parte de los conquistadores, sobretodo de los frailes, quienes temían que los indígenas persistieran en sus creencias y no aceptaran la región que ellos estaban obligados a instaurar en suelo mesoamericano.

Existen hasta nuestra época solo cuatro códices Mayas que son considerados originales de esa cultura. Todos tienen más o menos las mismas dimensiones en sus hojas, unos 20 centímetros de largo y 11 centímetros de ancho, las láminas se encuentran plegadas en formada de acordeón y cuando son desplegados en su totalidad, pueden llegar a medir aproximadamente 7 metros de largo.

Los códices Mayas que han sido reconocidos como originales o auténticos luego de diferentes estudios son: el códice Dresde, el códice Madrid, el códice París y el códice Grolier; este último presentó innumerables dudas en cuanto a su autenticidad, no obstante, para el año 2016, no solo fue corroborada, sino que es reconocido como el más antiguo de los códices Mayas existentes. De cada uno de ellos hablaremos con detalle, un poco más adelante.

Los códices Mayas son considerados documentos que contienen una de las informaciones más complejas en cuanto a los temas que se desarrollan en ellos, ya que allí se reflejan asuntos que están relacionados con los gobernantes y con la religión de la cultura maya, la información fue elaborada utilizando una de las escrituras más antiguas y complejas conocidas de la cultura en Mesoamérica.

Pueden ser considerados como textos jeroglíficos, los cuales eran utilizados en su mayoría para información sobre rituales y referencia calendárica de acuerdo a lo que se ha logrado descifrar, pero quizá en ellos haya mucha más información de la que se ha logrado entender. La cultura Maya aparte de sus códices dejó mucha información escrita en piedra, monumentos, piezas de cerámica, entre otros.

Sin embargo, debido a que fueron en su mayoría destruidos por los colonizadores, en realidad se desconoce lo amplia que pudo haber sido su información, es probable que tuvieran mucha mayor variedad de temas pero lamentablemente nunca podremos saberlo.

Adicionalmente como daño colateral, el conocimiento amplio de los ancestros mayas fue negado a las nuevas generaciones, a pesar de ello muchos grupos sociales descendientes de los mayas mantienen hoy en día rituales y ceremonias de adoración a Dioses, que han podido ser reconocidas en los códices, lo que significa que parte de la información que quiso ser inmortalizada en los códices mayas, logró pasar hasta las generaciones descendientes de esa cultura ancestral.

Los códices que sobrevivieron corresponden de la época prehispánica y fueron escritos en el período Post clásico Tardío, es decir, aproximadamente 1.000 años después de haber iniciado la era actual. En el período Pre clásico reconocido en el siglo IX, la cultura Maya tuvo un colapso político, lo que produjo una serie de enfrentamientos internos que generaron un desplazamiento de la población hacia el norte.

En vista de que los códices Mayas sobrevivientes al período colonial fueron elaborados posteriormente a esta situación, es muy probable que alguno de ellos haya sido diseñado en Chichén Itza en el norte y también en el altiplano guatemalteco, que fueron las ciudades y zonas hacia donde se establecieron los Mayas en el período Post clásico.

La importancia de los códices mayas radica en el hecho de que la información contenida en ellos permite conocer el sistema que era utilizado por los Mayas para contar el tiempo, ayudan a entender cómo en realidad era la estructura religiosa de los Mayas, el reconocimiento de sus Dioses, así como descifrar su compleja escritura y extrapolarla hacia otras piezas que aún persisten con el objetivo de lograr descifrar el mensaje que guardan.

En referencia a la historia de los diferentes códices Mayas, podemos indicar que el Códice de París fue encontrado en una cesta para depositar la basura en la Biblioteca Nacional de París, el mismo fue localizado por León de Rosny, quien fuera un etnólogo francés que notó la presencia del libro, este evento sucedió en el año 1859.

Se desconoce en principio cómo este ejemplar de los  códices Mayas llegó a Europa, mucho menos cómo llegó al cesto de la basura, actualmente pertenece al Fondo Mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia. Por su parte, el Códice Dresden fue comprado por la Biblioteca de Sajonia de Alemania, en el año 1739. El director de la biblioteca de esa fecha, lo reconoció como un “libro  mexicano de mucho valor que contenía figuras jeroglíficas”.

Es el manuscrito mejor conservado de los códices Mayas y podemos decir que es realmente un sobreviviente, ya que no solo se salvó de la orden de los colonizadores para que lo destruyeran, sino que perduró al bombardeo en la Segunda Guerra Mundial y también a las inclemencias del descuido, cuando estuvo en el sótano de donde fue rescatado. Actualmente se encuentra en el Museo de Dresden, en Alemania.

CÓDICES MAYAS

El Códice Madrid es el más voluminoso de los códices Mayas, al principio pensaron que se trataba de dos libros distintos y por ello, este códice en especial es conocido con el nombre de Tro Cortesiano, debido a que uno de ellos fue hecho público por el abate Brasseur y el segundo había sido comprado por el Museo de Madrid en España. No obstante, el mismo etnólogo que había rescatado al códice París, los estudió y concluyó que se trataba de un solo códice.

El Códice Maya de México se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México. Este códice en especial fue por mucho tiempo tema de gran debate, ya que muchos estudiosos de la cultura maya consideraban que no era uno de los códices Mayas auténticos, sin embargo, tal como indicamos anteriormente, en el año 2016 se demostró que se trata de un códice Maya original.

La civilización maya logró desarrollar formas muy sofisticadas para dejar de alguna manera la información que permitía una organización social, así como todo lo relacionado con lo mágico religioso. Hoy en día lo reconocemos como arte, pero los mayas trataron de que su historia y cultura permaneciera en el tiempo.

Por ello utilizaron diversos materiales para soportar la información, se han podido encontrar grabados sobre madera, murales, estuco, monumentos, piedras y más, lamentablemente, los códices fueron elaborados sobre un material perecedero.

Fueron pintados sobre amate, la cual es una fibra vegetal, por ello solo unos pocos lograron sobrevivir hasta nuestra época y hoy en día son cuidados celosamente por las instituciones que los resguardan, por lo relevante de la información que en ellos se encuentra, pero también por el respeto hacia las generaciones futuras, quienes tiene el derecho de conocer esta parte de la historia.

El Códice Dresde

Como ya hemos indicado, el códice Dresde se encuentra resguardado en el Museo Dresde, en Alemania. Podemos señalar en referencia a este códice que es uno de los más elaborados. La información que en él fue escrita está referida a un calendario, en donde se muestra la influencia que ejerce cada uno de los Dioses, además es un códice que explica detalladamente el sistema numérico.

El Códice Dresde está constituido por 39 láminas y tiene una longitud de 1,77 metros. Las láminas se encuentran escritas por ambas caras, al igual que los códices aztecas, los códices mayas eran doblados en forma de acordeón. En su mayor parte se trata de tablas adivinatorias de un calendario de 260 días, se conoce que las mismas eran utilizadas para profetizar el destino. También el Códice Dresde tiene información sobre la cacería, las siembras, los tiempos de lluvia, los tiempos de sequía y más.

Otra parte de este códice informa sobre temas astronómicos y muestra los eclipses, también señala la presencia del planeta Venus. Entre los códices Mayas, este es uno muy complejo de leer, entender o descifrar, ya que se trata de un códice integrado por secciones que señalan los mitos de la creación del calendario y los relaciona con fenómenos meteorológicos y el año de 364 días, conocido como el año computado.

En la búsqueda de preservar la información de este importante códice Maya, durante mucho tiempo se han realizado una serie de copias que han permitido dar a conocer el Códice Dresde. Uno de los primeros en extraer información del códice fue Alexander von Humboldt en el año 1810.  Luego, en el año 1825 se realizó una copia en blanco y negro del Códice Dresde que fue posteriormente publicada por Señor Kingsborough, esta edición de 9 volúmenes fue pintada por el italiano Agostino Aglio.

También fueron realizadas fotocromolitografías, esta es una metodología que permite darle color a los glifos del Códice Dresde, trabajo realizado por Ernst Förstemann, en el año 1880. Esta edición de las fotocromolitografías, fue utilizada en años posteriores para realizar nuevas publicaciones del códice.

Actualmente estos facsímiles pueden ser observados gracias a la tecnología, permitiéndonos un viaje en el tiempo de la cultura maya. Observar cada uno de los gliflos, elucubrar sobre la técnica utilizada para pintarlos o simplemente imaginar a los escribas y el entorno donde eran elaborados los códices mayas, puede resultar un momento realmente fascinante.

Los estudios realizados sobre el Códice Dresde indican que proviene de la ciudad de Yucatán, es un libro que tenía la finalidad de proteger o cuidar a las personas, ya que se trata de un manuscrito que permite hacer premoniciones. A pesar de que no se conoce todo sobre el lenguaje del códice, puede reconocerse información astrológica, que permitía saber lo propicio o no del día, así como de la época para realizar determinadas actividades.

Se dice que los códices eran protegidos con tablas o piel de jaguar que servían como portadas de los libros, no obstante, este códice está desprovisto de las mismas. Otro importante comentario en referencia a este códice es la manera delicada en que los escribas lo dibujaron, además de que se infiere fueron al menos 8 escribas los que trabajaron en él.

Historia

Hablemos un poco sobre la historia de este ejemplar de los códices Mayas. No existe una información confiable de cómo llegó el códice a Europa, pero se presume que el mismo haya sido enviado al Rey Carlos I de España por parte de Hernán Cortés, quien fuera un conquistador español del siglo XVI.  Se desconoce cómo llegó a Viena, pero el códice fue vendido por un dueño privado de esa ciudad, al director de la Biblioteca de Dresde el Sr. Johann Christian Götze.

La Biblioteca de Sajonia publicó el Códice Dresde en el año 1848, sin embargo para la fecha no conocían a ciencia cierta de qué se trataba. Incluso el explorador, geógrafo y naturalista Alexander von Humboldt había publicado 5 páginas del códice en su atlas llamado Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América, editado en el año 1810.

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No obstante, no fue sino hasta el año 1853 que un sacerdote francés llamado Charles Étienne Brasseur de Bourbourg y reconocido como el pionero en los estudios de la historia precolombina, identificó el códice como un manuscrito Maya.

Varios estudiosos de los códices Mayas, entre ellos: el bibliotecario Ernst Wilhelm Förstemann, el abogado alemán y estudioso de la cultura Maya Paul Schellhas y el etnólogo mayista ruso Yuri Knorozov, por nombrar los más relevantes; lograron descifrar parte de las escrituras de este ejemplar de los códices Mayas. Posteriormente, entre los años 1880 y 1900, Ernst Wilhelm Förstemann pudo descifrar parte del códice Dresde, específicamente la sección que corresponde al calendario.

Logró entender que los números están fundamentados en un sistema vigesimal, es decir con base a 20 y se encuentra conformado por los símbolos:  concha, punto y barra que corresponden al cero, uno  y cinco, respectivamente.

Por su parte, el aporte de Paul Schellhas en el año 1897 fue la identificación de los hitos en la decodificación de la sección no-calendárica. Él logró asignar a cada uno de los glifos las deidades que les correspondían, mientras que Yuri Knorozov logró descifrar la parte fonética a mediados del siglo XX.

Mientras el códice se encontraba en la biblioteca, se realizaron proyectos que permitieron ocuparse de la restauración de uno de los códices Mayas con mayor contenido, sin embargo, posterior a la restauración algunas de las láminas fueron cambiadas en su secuencia.

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No obstante, no es mucho lo que se puede hacer debido a que fueron colocadas en marcos de vidrio y debido a la humedad, algunas de las láminas se adhirieron al mismo, por lo tanto, el daño que sería infringido sobre el códice al retirarlo de la placa de vidrio para ubicarlo donde corresponde, sería irreversible si se intenta despegar.

Es importante informar que cuando escuchen hablar del Códice Kingsborough, se trata de una copia en blanco y negro del Códice Dresde, la cual fue realizada por el pintor Agostino Aglio, el mismo que lo enumeró y dividió en dos secciones, este trabajo lo realizó a solicitud del Lord Kingsborough, quien estaba elaborando un libro sobre la cultura mexicana, el cual publicó con el nombre de Antiquities of México.

Descripción

El Códice Dresde es reconocido de manera unánime como uno de los códices Mayas auténticos. El nombre proviene por el lugar en donde se encontró resguardado, que es la Biblioteca Nacional  de Dresde, actualmente se encuentra en el Museo de Dresde. Al igual que los códices Aztecas, los códices Mayas se encuentran elaborados en papel Amate. Este es un papel que se obtenía de la corteza de los jonotes blanco y rojo, ambas especies endémicas de México y Centroamérica, sus nombres científicos son Ficus cotinifolia y Ficus padifolia, respectivamente.

La fibra obtenida de estos árboles es comprimida luego de ser cocida en agua con cal, obteniéndose una lámina vegetal fibrosa que puede variar en color, algunas pueden ser de color marrón oscuro e ir variando hasta tener un color amarillo paja. Dentro de las características de los códices Mayas, este códice está conformado por 39 láminas con una dimensión de 20.5 centímetros de largo y 10 centímetros de ancho.

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Las láminas están escritas por ambas caras, es posible que los escribas buscaran sacar el mayor provecho del material elaborado para redactar los códices, por lo tanto está constituido realmente por 78 páginas de información. Originalmente fue plegado en forma de acordeón, por lo que para leerlo debía ser desplegado y leído desde el adverso hacia el reverso.

En la actualidad se encuentra divido en dos partes, una que consta de 20 láminas y otra con las 19 láminas restantes. Respecto a las condiciones en las que se encuentra el Códice Dresde, ya no está plegado en forma de acordeón, sino que se encuentra totalmente desplegado y conservado entre paneles de vidrio. Esta manera de exhibirlo de forma desplegada y en dos partes proviene y se mantiene desde el año 1835.

Se ha identificado que el códice fue escrito por diferentes escribas, al menos seis, y cada uno de ellos fue responsable de desarrollar un tema específico. El detalle de los glifos y su pintura fueron muy bien cuidados, se utilizaron para ello colores vegetales de tonalidades roja, azul maya y negro y para pintarlo, se puede reconocer el uso de pinceles de punta muy fina.

El Códice Dresde es famoso por la serie lunar y los ciclos venusianos, los cuales se encuentran relacionados con el movimiento del planeta, mientras que la serie lunar tiene coincidencia con los eclipses, además la precisión de las tablas astronómicas dejan sin aliento a los estudiosos del tema.

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También se reconocen horarios rituales que tienen relación con un ciclo de 260 días y abarcan información sobre las ceremonias para recibir un nuevo año. Se han podido decodificar más del 70% de los signos que conforman este ejemplar de los códices Mayas, en donde la mayoría de los signos identificados están asociados a figuras y frases. Este códice específico de los códices Mayas está constituido por 350 signos.

El Códice Dresde está dividido en diez capítulos en las láminas 1 y 2, en ellas se describe el vestuario de las deidades, que sirve como una especie de introducción a los Códices Mayas, por su parte, en la página 3 muestra el sacrificio de Jun Ajaw, el mismo es reconocido por la presencia de la secuencia árbol-lagarto o ceiba-cocodrilo. Desde la lámina 4 hasta la número 15 se reconoce la manera de invocar a las deidades. También han podido se reconocidas las formas en que se organizaban para profetizar.

Las láminas 16 a la 23 están dedicadas a la diosa lunar, quien es reconocida bajo el nombre de Ix Chel. También hay información sobre las enfermedades asociada a la diosa de la salud o de la curación, se habla de las curas y peligros que podían presentarse en el momento de traer al mundo un hijo.

Se puede ver el detalle de las ceremonias y rituales asociadas a los cinco días finales del año solar, el recibimiento y ceremonias para acoger un nuevo año están reseñados en las láminas de la 25 a la 28. El recorrido que realiza el Dios de la lluvia  y su relación con las siembras y épocas de cosecha se encuentran en las láminas 29 hasta la 41, mientras que la presencia de Marte y el movimiento cíclico que según este calendario profético tiene una duración de 780 días y se encuentra en las láminas de la 42 a la 45.

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Las tablas de Venus en el Códice Dresde se encuentran en las láminas de la 46 a la 50, en donde se puede ver el calendario de Venus. Cada una de estas láminas se caracteriza por presentar 4 columnas en donde se identifican 30 de los signos que son utilizados en el calendario de los 260 días, cada uno de estos signos corresponde a un día. Cuando se analiza su posición se puede identificar que existe una relación con los 5 períodos de Venus, complementando 8 años de 365 días.

Cada una de las columnas muestra la posición del planeta Venus vista por los Mayas en el firmamento, está acompañado por la estrella de la mañana y la estrella de la tarde e indican el número de días que duraba el planeta en esa posición, el cual es indicado en la parte inferior de la lámina. ¿Cómo lograron tal precisión?, sigue siendo hoy en día un misterio.

En las láminas de la 51 a la 58 se muestran los eclipses tanto lunares como solares, eran identificados por los Mayas como momentos de peligro y dificultades y en su creencia para enfrentarlos o minimizar el daño, realizaban sacrificios y rituales. Compartida en la lámina 58 y lámina 59 se encuentra una tabla de multiplicar, aún hoy en día se desconoce la razón por la que multiplican por el número 78.

En la lámina número 60 se describen las situaciones catastróficas que se presentan cada vez que termina un ciclo de 20 años, llamado por los Mayas “k’atun”, este ciclo catastrófico se repite cada 13 ciclos. Los mayas lo tenían preestablecido, es decir cada 260 años regresaba este ciclo y al finalizar estaban expuestos a la ocurrencia de terremotos, sequías y por supuesto a las consecuencias que pueden estar asociadas a este tipo de eventos, entre ellas, la hambruna.

En las láminas 61 y 62 se encuentran los números serpiente, los cuales cuentan sobre los eventos mitológicos por un período de 30 mil años. De la lámina 63 a la 73 se encuentra la información sobre manifestaciones divinas, como por ejemplo el Dios de la Lluvia. En total coherencia, los glifos utilizados son los mismos en los grabados realizados en piedra que se han hallado en las ciudades de Tikal y Palenque, esta similitud confirma que se trata de una escritura establecida y divulgada por los mayas.

La lámina 74 es una de las que más inquietud genera, ya que indica la ocurrencia de un diluvio que provocó una inundación que produjo la destrucción del mundo, señalan que antes de la destrucción de ese mundo ya habían existido al menos tres mundos que lo antecedían. Se observa en los glifos un dragón de color celeste, que se encuentra acompañado por una diosa, a través de la fauces del dragón brota una enorme cantidad de agua.

Las manos y pies de la diosa son sustituidas por garras y sobre su vestimenta se pueden observar huesos. También se encuentra presente en esta lámina el dios de la lluvia, está pintado de color negro y sobre su cabeza se encuentra un águila que tienen lanzas y dardos, lo cual es interpretado como un  símbolo de destrucción.

Números y secuencia de las páginas

El códice Dresde fue transcrito por primera vez en el año 1825, este trabajo fue realizado por Agostino Aglio, un pintor italiano. Para realizarlo dividió el manuscrito en dos partes respetando una secuencia, el primero fue identificado como Códice A en el lado frontal, seguido por su parte posterior y el mismo orden para la segunda parte que llamó Códice B.

Sin embargo, con lo años se pudo identificar que el códice debe ser leído por la parte frontal totalmente y luego por la parte posterior, para ello entonces se lee desde la lámina 1 hasta la 24 y luego se continúa de la lámina 46 a la 74 y por último de la 25 a la lámina 45, con la distribución realizada por Aglio.

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Posteriormente, en el año 1836 la distribución inicial realizada por Aglio fue modificada por una razón estética, se quería que ambas partes fueran de un tamaño similar, este trabajo fue realizado por el bibliotecario K.C. Falkenstein. Cuando fue descifrado el códice, se pudo reconocer que había un error en la asignación de la secuencia que había realizado Aglio en dos láminas, la 45 de Aglio era la 1 y la 44 era la número 2. Este hallazgo fue encontrado por Ernst Förstemann, quien era un bibliotecario.

Luego de enviar a restaurar esta parte de los códices Mayas, los cuales habían sufrido daños por la humedad, los restauradores equivocaron las secuencias, entregando la lámina 6 en la 40, la 7 en la 39 y la 8 en la 38.

Hoy en día, se supone que las dos partes del códice se encontraban originalmente unidas y que la secuencia de lectura es primero la parte delantera seguida por la parte posterior del códice. Como esto no se tomó en cuenta en los años 1825 y 1826, cuando Agostino Aglio introdujo la paginación que todavía se utiliza en la actualidad, el orden de lectura históricamente correcto de las páginas es el siguiente: 1-24, 46-74, 25-45.

El Códice de Madrid o Códice Tro-Cortesiano

El segundo de los códices Mayas del que vamos a conversar es el Códice Madrid, también conocido como el Códice Tro Cortesiano, este segundo nombre surge del hecho de haber sido concebido en un principio como dos códices distintos o separados, por lo que una de las partes fue llamada Troano y la segunda Cortesiano, sin embargo, luego de algunos estudios y análisis de su contenido y búsqueda de la historia de este códice, se verificó que se trataba de uno solo, que había sido llamado Tro-Cortesiano en 1880 por el investigador francés Léon de Rosny.

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Los códices generan en las personas que los estudian una dependencia académica como pocos tipos de arte puedan producir, esto se debe al hecho de saberlos cercanos, manuscritos que cuentan una historia que se desea entender, descubrir, descifrar. Los estudiosos de los códices mayas así lo hacen saber, dicen que cuando comienzan a estudiarlos, incluso luego de dejarlos de analizar, siguen formando parte de la vida académica de esa persona y esta sensación no es diferente con el Códice Madrid.

El Códice Madrid está elaborado sobre papel amate, como ya indicamos anteriormente se trata de una fibra vegetal que los mayas manipulaban y comprimían para hacerla una lámina en la que se podía escribir y dibujar. Al igual que el Códice Dresde y otros códices Mayas, se encuentra plegado como acordeón. El Códice Madrid, está plenamente identificado como un códice maya auténtico.

Esta escrito con jeroglíficos de la cultura maya data del siglo III hasta el XVI antes de la colonización. Esta cultura fue próspera y abarcó un gran territorio, se reconocen varios estados mexicanos, así como otros países, entre ellos: Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras que fueron tierra maya.

CÓDICES MAYAS

Este ejemplar de los códices Mayas está conformado por 56 láminas, cada una de ellas mide aproximadamente 12.2 centímetros de largo y 23.2 centímetros de ancho, cuando se despliega llega a medir  6.82 metros. Se encuentran escritos por ambas caras, por lo tanto el códice cuenta constituido realmente con 112 láminas de información.

Como se indicó anteriormente, este códice había sido separado en dos secciones, la llamada Troana que mide aproximadamente 4.28 metros desplegada y la sección llamada Cortesiana que mide aproximadamente 2.54 metros, actualmente conforman una sola pieza. Estas láminas del códice Madrid están pintadas con glifos y figuras. Están delimitadas por una línea pintada en color ocre, y se divide la lámina con tres líneas horizontales. La lectura se realiza de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

Su contenido fue identificado como un libro adivinatorio, ya que a través de la definición encontrada y distribuida en el tiempo, los mayas podían pronosticar ciertas situaciones y podían predecir asuntos relacionados con los 260 días detallados en el calendario. En este calendario de 260 días se encuentra información de augurios muy específicos que solo ocurren en ese período de tiempo. También se muestran imágenes de sus deidades y están acompañadas de un texto jeroglífico.

Este es uno de los códices Mayas cargados de información muy variada, aunque toda ella se encuentra de alguna manera relacionada, ya que se indican las temporadas de lluvias, los tiempos de cosecha y también se habla de la cacería. En este códice de Madrid se pueden identificar diferentes escribas ya que los estilos son distintos, al igual que los textos desarrollados por cada uno de ellos.

CÓDICES MAYAS

Los códices Mayas eran libros consultados por personas especiales, quienes además antes de abrirlos hacían un ritual para demostrar el respeto hacia la información que en ellos se encontraba. El Códice Madrid es uno de los códices más completos.

Estuvo en exhibición desde 1941 hasta 1988 en el Museo de América de Madrid, España, posteriormente y reconocido el valor del mismo, fue llevado a restauración, el códice fue tratado por un instituto especializado en restauraciones, después de ello el original no fue expuesto nunca más al público, se exhibe una copia fiel y exacta del original en el Museo indicado anteriormente.

El Códice Madrid se encuentra actualmente extendido y protegido entre dos placas de vidrio, la cual se halla ubicada en una cámara de gas inerte, del mismo Museo de América, lo que le garantiza su estado de conservación por muchos años.

El Códice de París

El Códice de París tiene una historia un poco lamentable, se dice que el mismo fue rescatado de un cesto de basura, en una esquina de una chimenea de la Biblioteca Imperial de París, lo rescató León de Rosny un estudioso etnólogo francés, que lo dio a conocer en el año 1859. Se dice que el Códice de París fue adquirido por la Biblioteca Imperial de París en el año 1832, actualmente este edificio se identifica como la Biblioteca Nacional de Francia.

Fue el segundo manuscrito de los códices mayas hallados en París, aún y cuando la versión que tiene mayor fuerza, indica que lo encontró León de Rosny, existen anteriormente a la fecha de su hallazgo, referencias que hablan del Códice París. Es decir, ya había interés sobre este manuscrito por otros estudiosos del tema.

Este es uno de los códices Mayas que ha sufrido un gran deterioro con el tiempo. El Códice de París está conformado por 11 láminas, sin embargo hay dos de ellas que lamentablemente han perdido gran parte de la información que contenían, ya que las mismas se han borrado en gran parte de la lámina. El resto de las láminas conservan los glifos y figuras de la zona central, no así los que se encuentran en los márgenes de las láminas.

Dichas láminas se encuentran escritas por ambos lados, por lo tanto se cuenta con 22 láminas de información. Luego de ser revisado y analizado por Gate, fue él quien informó sobre la ausencia de las dos láminas del códice. Por ello, y con fundamento a la ausencia de esas dos láminas, la foliación del códice va del 1 al 12 para la cara frontal del manuscrito y del 15 a la 24 para el reverso del manuscrito, por lo que se puede identificar la ausencia de las láminas 13 y 14.

Este códice se caracteriza por presentar palabras en español posiblemente, esta información surge del estudio de las láminas en orden ascendente 9, 15, 16 y 19.  En realidad se desconoce el origen del manuscrito y de qué área maya proviene, sin embargo los estudios avanzan en proponer que puede ser originario de la península de Yucatán, específicamente de la ciudad amurallada de Mayapán o también está la inquietud  de que pueda ser de la zona de la Costa Oriental, infiriendo el siglo XV como posible fecha de su elaboración.

El Códice París está elaborado en fibra de amate, cuenta con un uso mayor de colores a los que presentan otros códices Mayas, este en particular adicional al color rojo, negro y azul maya, muestra colores rosa, turquesa, marrones y variaciones de azul, sin embargo es importante acotar que estas conclusiones están realizadas sobre el códice a color de León de Rosny, por lo que se pueden crear dudas razonables.

Se identifica en los glifos, que al menos dos escribas participaron en su elaboración. No ha sido uno de los códices más estudiados, sin embargo y a pesar de la condición y poco avance en el conocimiento y significado de los glifos, hay temas que podemos señalar se encuentran referidos en este Códice de París.

De la lámina 2 a la 11 se tratan asuntos que se encuentran relacionados con los 13 katunes, que se refieren a la unidad de tiempo. Existen dos interpretaciones de los tiempos en el calendario maya, la que más aceptación tiene es aquella que dice que un katún corresponde a 20 años, es decir, si un año maya contiene 360 días, un katún equivale a 7.200 días. La otra versión interpretativa solo indica que un katún corresponde a un período de 13 años.

No obstante, el deterioro de este ejemplar de los códices Mayas solo permite distinguir las fechas asociadas en las láminas 3, 4 y 5 correspondientes a los katunes 13, 11 y 9 respectivamente. Siguiendo la secuencia lógica de cada una de las láminas, a las faltantes les corresponden los katunes 6 y 4.

Por el reverso, el Códice de París está referido a temas adivinatorios, estos pueden ser identificados en las láminas 15 a la 18, en donde también se observa la presencia del Dios C. Los portadores del año son reconocidos en las láminas 19 y 20. En las láminas 21 y 22 se encuentra una representación del universo, mientras que las láminas 23 y 24 son una especie de continuación en la que se muestra información sobre las constelaciones.

CÓDICES MAYAS

La importancia de este códice radica en el poder que podía tener aquel lo poseía e interpretaba ya que podía predecir, solo imaginen el estatus del sacerdote que lo entendía e interpretaba, el conocimiento del mundo y del universo en el cual vivían era del dominio de la cultura maya, por lo tanto, estarían en la capacidad de controlarlo.

Se estima que el códice pudo haber sido elaborado entre los años 987 y 1500 después de Cristo. Se reconoce al antropólogo Bruce Love como una de las personas que más han estudiado el Códice de París, incluso ha publicado un libro titulado “Manual para un sacerdote Maya” en el año 1994.

Este códice también es conocido bajo los nombres de “Códice Pérez”, “Códice Maya-Tzental”  y “Códice Peresianus”. Actualmente se encuentra bajo la responsabilidad del Fondo Mexicano y está ubicado en la Biblioteca Nacional de Francia. No se encuentra en exhibición debido a lo delicado de su estado, por lo que se encuentra resguardado.

Se preguntarán entonces ¿Cómo puede ser estudiado, si no se puede tener acceso a los originales?, pues la buena noticia es que existen copias del Códice de París, muchas de ellas corresponden a la versión de León de Rosny del año 1887, también se encuentra la versión fotográfica en blanco y negro realizada un año después.

CÓDICES MAYAS

El Códice Grolier o Códice Maya de México

Este es uno de los códices mayas que ha tenido más controversia para su reconocimiento como códice auténtico de la cultura maya prehispánica. El Códice Grolier fue publicado en el año 1971 y su hallazgo ha sido verdaderamente controversial. En realidad este Códice fue hallado en el año 1965, en una caverna ubicada en la Sierra de Chiapas, donde se encontraba acompañado por otras piezas, sin embargo lo que realmente llamó la atención del coleccionista Dr. José Sáenz fueron las láminas del códice.

El Dr. José Sáenz mostró el códice a un estudioso de la cultura maya de nombre Michael Coe y permitió que lo mostrara públicamente en el Club Grolier de Nueva York, de allí es que el códice obtiene su nombre. Posteriormente fue publicado un libro por el mayista Michael Coe titulado “El escriba maya y su mundo”, el cual fue editado por el Club Grolier.

Este códice se encuentra elaborado en papel amate, el ejemplar que fue recuperado en la cueva cuenta con 11 láminas, sin embargo se estima que debió tener al menos 20 láminas. Miden aproximadamente 18 centímetros de largo por 12.5 centímetros de ancho.

Actualmente se cuenta con tecnología que permite determinar la fecha de elaboración y fue estimada en 1230 años después de Cristo con un error por encima o por debajo de esa fecha de aproximadamente 130 años. Con esta datación el códice Grolier se convierte en uno de los códices mayas más antiguos.

CÓDICES MAYAS

Este códice no se encuentra expuesto al público, está bajo el resguardo del Museo Nacional de México. Sin embargo se realizaron fotografías del códice, las cuales están disponibles de manera digital. Al comparar la información de este con otros códices mayas, se puede observar que la información es menos detallada.

Descripción

Una de las características más destacables de este códice Grolier, es que presenta en sus láminas una figura central, la cual se encuentra con un armamento u otro instrumento en una mano, mientras que en la otra mano tiene una cuerda en la que se identifica a un cautivo, la mirada de esta figura central siempre está dirigida hacia la izquierda.

En la parte inferior de la lámina se observan unos listados que al parecer son fechas, mientras que en la parte superior tiene un número.  Se encuentran elaborados en papel amate, pero está ilustrado solo el anverso de cada lámina. Los colores usados son rojo, negro, azul maya y un marrón suave.

Debate sobre su autenticidad

Desde que el códice Grolier fue mostrado al público, se ha debatido la autenticidad del mismo, muchos dicen que se trata de una falsificación y durante mucho tiempo fue un tema controvertido. Es un códice que difiere de los códices mayas encontrados anterior a él, una de las características que son debatidas, es que el Códice Grolier mezcla el sistema de cálculo y de iconografías.

Otra de las características que genera controversia, es el hecho de que no tiene datos sobre astrología, lo cual es una característica constante en  los códices mayas.

Desde su descubrimiento en los años 60 del siglo XX, su gran defensor en cuanto a la autenticidad del Códice Grolier es Michael Coe, mientras que un gran detractor es otro norteamericano considerado como uno de los más involucrados con el estudio de los códices mayas, identificado como J. Erick S. Thompson.

A pesar de la prueba realizada que indicaba un tiempo de datación que correspondía con la época y además lo ubicaba como el más antiguo, la controversia de su autenticidad se mantenía. Se unieron a esta controversia otra cantidad de expertos en el tema, quienes analizaban y buscaban información que permitiera dilucidar la autenticidad del Códice Grolier, entre ellos podemos nombrar a Yuri Knorozov, Jesús Mora Echeverría, John B. Carlson, Karl Taube, entre otros.

En el año 2016, se le realizaron estudios y análisis semióticos al códice, es decir, el estudio de los signos y su significado, estudios de las iconográfias y estudios epigráficos, estos últimos son en definitiva un soporte fundamental de los análisis históricos, ya que ella como ciencia independiente realiza un estudio integral del material, los soportes, la estructura y más. Los expertos Michael D. Coe, Stephen Houston, Mary Miller y Karl Taube, coinciden en que los argumentos y resultados que arrojaron permiten hablar de que el Códice Grolier es auténtico.

Entre los hallazgos que respaldan su autenticidad se encuentra que desde el aspecto iconográfico,de ser falsificado, se debía tener la información de las deidades mayas toltecas, para poder representarlas con la lógica y coherencia en la que se encuentran representadas en el códice, sin embargo fue en la década de los 80 cuando estas fueron reconocidas. Por lo tanto, no es posible que el códice haya sido falsificado en el año en que fue encontrado 1960.

Otra de las razones que respalda la autenticidad del códice es que las pinturas utilizadas luego de haberse realizado el análisis de laboratorio  arrojaron que no hay utilización de pigmentos modernos en el códice. Y para reforzar el hallazgo, se indica que fue en el año 1993 cuando se redescubrió la tintura azul maya, este color se encuentra en el códice, así que se refuerza su autenticidad.

Las variaciones en los calendarios del Códice Grolier pueden ser explicadas por posibles influencias regionales, así que no es un argumento de peso para mover la balanza hacia el plagio y además se puede contrarrestar con la utilización en el códice de cuadrículas y bocetos, ya que se han encontrado este tipo de ilustraciones y distribución en otros monumentos mayas.

Las diferencias al compararlo con los otros códices mayas, en cuanto a la información y al detalle del mismo, pueden ser debidas a que era una civilización menos culta o desarrollada, no podemos olvidar que se trata del códice maya más antiguo.  Su autenticidad ha sido demostrada y el Códice Grolier será incorporado al programa Memoria del Mundo y será reconocido ante el mundo con el nombre de Códice Maya de México.

El “Códice Pérez”

El Códice Pérez, aún cuando no es un documento reconocido como primario, tiene un importante valor histórico. Obtiene su nombre por el investigador mayista Juan Pio Pérez. Se trata de una serie de copias de fragmetos extraídos de los libros del Chilam Balam. Estos son libros que fueron escritos posterior a la conquista, que tienen información de la historia, astronomía, medicina, cosmología y mucho más de la cultura maya.

La intención de realizar esta recopilación de información de esos textos, era realizar un estudio cronológico de la cultura maya. El Códice Pérez tiene dentro de la información un almanaque suelto de maní y parte de los libros de Kaua e Ixil. El verdadero nombre que el autor de esta compilación de fragmentos de los textos Chilam Balam le dio a su obra fue “Principales épocas de la historia antigua de Yucatán”.

El conocido Códice Pérez, consta de 239 folios y se encuentra dividido en tres partes. Una primera parte consta de un almanaque en idioma Maya, dentro de esta compilación de información agregaron la influencia de los planetas, también cómo influye en la vida de las personas el día en que nace, las técnicas de curación utilizando el sangramiento y el almanaque de maní, solo por nombrar algunas de las compilaciones seleccionadas, que se encuentran en esta primera parte.

En la segunda parte se encuentran las predicciones sobre la conquista de los españoles, así como también predicciones agrícolas, la destrucción del mundo, por nombrar solo las más relevantes. Por último, en la tercera parte se encuentra la rueda de Landa y varias explicaciones sobre los rituales mayas.  Este Códice se encuentra en el Instituto de Antropología e Historia, específicamente en la Biblioteca de Antropología e Historia Dr. Eusebio Dávalos Hurtado, en México.

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