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Periodo de Romanización, cambios en regiones de Europa

Déjate cautivar por un destacado evento de nuestra historia. El periodo de romanización, un proceso que esta estrechamente relacionado con nuestra habla española. Descubre acá todo su proceso y como se abrió paso desde hace siglos.

Periodo de Romanización

¿Qué es el Periodo de romanización?

El periodo de romanización es una encrucijada crítica en la historia social de España. En él podemos reconocer algunos ángulos: se impuso el latín como lengua típica, se aplicó el derecho romano (leyes, origen del Estado), se presentó la religión politeísta romana y, posteriormente, en el siglo principal se difundió el cristianismo por el Imperio Romano y además por Hispania.

La mayoría de las comunidades urbanas actuales fueron establecidas por los romanos. Debido a la armonía romana, las comunidades urbanas pasaron a ser regiones de nivel implícito presente en el periodo de romanización.

Durante el periodo de romanización se convierten en difusores de la cultura romana y en ejes de fascinación para el pueblo indígena. Caso de figura romana Los romanos logran además la unificación fonética. Todos los dialectos romances que se hablan actualmente en España se obtendrán del latín vulgar, incluidos el español, el catalán y el gallego.

La presencia de los romanos en España durante el periodo de romanización, es consecuencia del arreglo de Roma. Estaba relacionado con la prevención de la extensión del dominio cartaginés, además es una impresión del desarrollo del reino romano en sí.

¿En qué años transcurre este período?

En consecuencia, se considera que el periodo de romanización se creó entre el siglo II a.C. y principios del siglo III, provocando cambios sociales en los barrios que fueron conquistados por el Imperio Romano. Debido a la romanización, aquellos grupos de personas que se sometieron al estándar de los romanos terminaron recibiendo su lengua, sus costumbres y sus establecimientos.

El periodo de romanización se produjo en las diversas áreas en las que se separó la república y más tarde el reino a medida que se extendía por la cuenca del mar Mediterráneo. Independientemente del idioma, las élites recibían habitualmente los tipos externos particulares de los romanos: vestimenta, estilo, religión, tradiciones formales, etc.

Periodo de Romanización

Cambios ocurridos en el Periodo de romanización

En el periodo de romanización, el Imperio Romano era, sin duda, el mejor dominio del viejo mundo. Se hizo gradualmente a partir del desarrollo de su capital, Roma, e intentó conquistar todo el mundo realizado, es decir, todas las naciones cercanas al mar Mediterráneo, llamado remedio de la hembra de caballo por los antiguos romanos.

En consecuencia, en su cúspide durante el gobierno de Trajano, el Imperio Romano se extendía desde el Océano Atlántico hacia el oeste hasta las orillas del Mar Negro, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico hacia el este, y desde el desierto del Sahara hacia el sur.

A los exuberantes terrenos a orillas de los cursos de agua del Rin y el Danubio y la franja con Caledonia (actual Escocia), en Gran Bretaña, hacia el norte. Así, el ciclo a través del cual el Imperio Romano fue superando, sometiendo y coordinando en su marco político, etimológico y social a todos los grupos de personas y dominios.

Experimentando a su manera se denomina romanización. La maravilla de la romanización tiene una significación auténtica totalmente básica, ya que, gracias a ella, un enorme dominio de la Europa anticuada tenía la opción de tener una base social, social, administrativa y semántica similar.

En cuanto al triunfo y romanización de la Península Ibérica, se inició en el año 218 a. C., hacia el inicio de la Segunda Guerra Púnica con la llegada de los Escipiones a Emporion (hoy Ampurias, en la comarca de Gerona). Desde el segundo en que los romanos entraron en el promontorio, las victorias comenzaron a seguir.

En todo caso, el camino hacia la conquista de Hispania en el periodo de romanización no fue rápido por la obstrucción que restringía una parte de los lugares vencidos; Para esta explicación, la colonización de todo el promontorio duró dos siglos, ya que acaba de terminar con autoridad en el año 19 a. C. C.

Una organización

Bien puede verse como que la romanización decidió y fijó la predeterminación de Hispania, un destino dudoso hasta ese momento por los irregulares impactos orientales, helénicos, celtas y africanos que tuvo. En la Península Ibérica se asoman colonos, combatientes, cargadores, a fin de cuentas, autoridades de organización, ocupantes e incluso personas de baja consideración social.

Moldeó claramente el latín expresado en esta nueva zona romana. Roma también completó una corrección reglamentaria de los antiguos territorios Citerior y Ulterior (que se había hecho en 197 a.C., cuando los especialistas romanos separaron el dominio hispánico y pensaron en él, sin duda, una pieza más del reino).

De esta manera, una porción del Ulterior fue agregada por el Citerior, que en la actualidad se llamará Tarraconense (pensado en un área real). El resto del Ulterior se dividió en dos nuevas regiones; desde una perspectiva, la Bética y por otra la Lusitania. Además, la asociación social de Hispania refleja una estructura social similar a la del resto del reino (al menos al principio).

En esta línea del periodo de romanización, la población (cives) se dividió en ciudadanía plena y libre (romani), ciudadanía con oportunidades restringidas (latini), ocupantes libres (incolae) sin el privilegio de la ciudadanía, libertos (liberti) y esclavos (servi). Con el paso del tiempo y a medida que se asentó la romanización.

Los lugareños en el periodo de romanización adquirieron paso a paso el privilegio de la ciudadanía, hasta que en el siglo III d.C. C. (temporada de Caracalla) este privilegio se resumió para toda la población del Imperio. Normalmente, justo cuando se agregaba otra región, a pesar de la estructura social.

Una colonización

También se incrustaba en ella la estructura militar, especializada, social, metropolitana, agrícola y estricta que existía en Roma, lo que aseguraba la adhesión del dominio en el periodo de romanización. En cuanto a la latinización (selección del latín como lengua por parte de los pueblos colonizados bajo el peso de sus dialectos locales).

Hay que decir que fue todo menos un ciclo contundente o restringido; la pesadez de las condiciones fue suficiente. Los ocupantes colonizados inmediatamente observaron los beneficios de comunicarse en un lenguaje similar al de los intrusos, ya que de esta manera podrían tener una admisión más convincente a las nuevas leyes y estructuras sociales impuestas por la ciudad.

Además, los nuevos ocupantes del Imperio en el periodo de romanización sintieron colectivamente que el idioma latino era más extravagante y más elevado que sus dialectos vernáculos, por lo que la circunstancia bilingüe subyacente terminó convirtiéndose en una diglosia que terminó prescindiendo de los dialectos prerromanos.

De esta forma, fueron simplemente los hablantes, sin aceptar la intimidación de los pioneros, quienes optaron por suplantar sus lenguas primarias por el latín. No obstante, hubo un caso especial de esta manera en Hispania, ya que los hablantes del euskera lo usaban constantemente, lo que le permitió perdurar.

Una maravilla de la dedicación fonética que sucedió en distintas partes del Imperio dentro del periodo de romanización, por ejemplo, Grecia, que El griego nunca perdió a pesar de su sólida romanización.

Por fin, la romanización enriqueció a Hispania con un carácter firme y la familiarizó por completo con un Imperio que debería haber sido concluyente en el avance de la Historia de la Humanidad. Con el paso del tiempo, Hispania también trajo extraordinarias ventajas sociales al mundo latino, particularmente en el campo de las letras.

Transición al latín 

En el periodo de romanización es igualmente conocido como la fragmentación del latín. Mucho se ha discutido sobre la solidaridad de la lengua latina; Mientras unos pocos especialistas sostienen que el latín se mantuvo firme y uniforme hasta su desaparición, otros aseguran que desde el segundo y tercer centenario de años perdió su carácter unitario.

Por lo que en el periodo de romanización se dividió en numerosas y cambiantes lenguas. De hecho, el latín terminó dividiendo, ofreciendo ascender a diferentes nuevos dialectos; Esta discontinuidad, por fin natural en cualquier lengua que tenga numerosos hablantes, se puede aclarar a causa de la gratitud latina a algunos elementos.

La reliquia del periodo de romanización, dependiendo de la época en que se colonizó cada dominio, un latín particular apareció en cada nuevo lugar, lo cual es significativo en lo que respecta a la comprensión de la idea del nuevo dialecto que surge en cada lugar. Por ejemplo, por Hispania, el latín que aparece en el año 218 a. C.

Es un latín que aún no había llegado a la época del estilo antiguo, por lo que es sensible que numerosas expresiones de los dialectos románicos de la Península Ibérica se hayan enmarcado a partir de antigüedades que tienen un lugar con el latín pretradicional, como ocurre con una voz como eat, que ha avanzado de comedere en lugar del manducare más actual.

La circunstancia vital de Hispania en el periodo de romanización es habitual que los territorios del Imperio, donde se le da lugar a España, Rumanía y Portugal luego de cierto tiempo. Compartiendo entre ellos un léxico específico y tradicional, por sus buenas formas topográficas de Roma, núcleo de la ciudad y fuente de avances léxicos.

Un grado social

Esta maravilla se identifica con la mayor o menor sencillez de llegar a las distintas áreas; cuanto más desconectado estuviera un asentamiento, menos dinamismo habría en la progresión léxica de la variación latina de esa región, y al revés, con todas las repercusiones que esto implica.

El grado social de los hablantes tan tuvo influencia en el periodo de romanización Asimismo, las variables diastáticas podrían haber asumido un papel en el desarrollo del latín y su discontinuidad. La influencia del sustrato en el periodo de romanización.

Por último, conviene considerar el impacto que los dialectos prerrománicos que se hablaban en los mejores lugares que fueron vencidos pudieran haber aplicado al latín.  Aunque estos dialectos fueron en general suplantados por el lenguaje del intruso.

No hay duda de que aplicaron algún efecto sobre él como un sustrato inactivo. En cualquier caso, nuestro lógico olvido de estos dialectos nos impide examinar con precisión cómo fue este impacto sustratista. En cualquier caso, el latín, dentro del periodo de romanización, el increíble idioma del reino más grande a lo largo de toda la existencia de la humanidad.

Terminó siendo descartado con autoridad como lengua viva, abandonando diferentes dialectos de niñas pequeñas que, a largo plazo, deben ser tan aplicables a la ciencia y la ciencia. Dentro del periodo de romanización; esta cultura generalizada al igual que su primera lengua.

Costumbres 

Para hablar del periodo de romanización, es importante caracterizar inicialmente lo que se percibe y en este sentido la idea de romanización alude a la plena reconciliación de una sociedad determinada, para esta situación la hispánica, en todo el territorio.

El mundo romano, incluidos los puntos de vista más cambiados: control de la región, variación de la cultura romana, cuestiones gubernamentales, economía y cultura y así sucesivamente. Al fin y al cabo, una maravilla de asimilación.

Los pueblos indígenas, íberos, celtas y celtíberos se fueron aclimatando a una cultura romana predominante y la verdad sea dicha hacia el final del ciclo, que no fue homogéneo como luego desglosaremos, se incorporaron a la estructura normativa común de Roma.

Para el periodo de romanización fue una encrucijada vital en la historia social de los grupos de personas de la masa continental. En él podemos reconocer algunas perspectivas esenciales

El latín fue forzado como lengua típica. Las sociedades prerromanas perdieron su lengua y básicamente la totalidad de sus tradiciones tribales.

La religión politeísta romana y, más tarde, el cristianismo se extendió por todo el Imperio Romano y, además, por toda Hispania. Artesanía y ordenación metropolitana, de las que aún existen diversas declaraciones en todo el territorio peninsular

Arquitectura 

Los romanos utilizaron ampliamente la curva y la bóveda. Esto no tiene forma de dovelas de piedra combinadas (además de en algunos desarrollos asiáticos), como era accesible en la bóveda etrusca, pero con una masa hecha de puzolana y roca.

Las bóvedas en el periodo de romanización solía tener gruesas curvas de bloque, efectivamente iguales, actualmente torcidas pero implantadas en la bóveda misma, que se rellenaba como ayuda temporal y como soporte interior de la bóveda. Un modelo magnífico es la bóveda del Panteón de Agripa en Roma.

Religión 

En cuanto a la religión en el periodo de romanización, hasta el Concilio de Nicea, en 325, se quemaron las casas de culto cristianas, los individuos que declararon la religión cristiana fueron agraviados y su legado fue incautado. Especialmente bajo el emperador Diocleciano (245-316) la opresión cristiana se fortaleció.

Diocleciano necesitaba restaurar las antiguas camarillas agnósticas y convertirlas en la religión del reino. Sin embargo, su enemigo del enfoque cristiano fracasó y fue aniquilado por su reemplazo, el emperador Constantino.

Implementación del derecho romano 

El Estado en el periodo de romanización, era solo la asociación de los diversos vecinos (populus romanus), en adelante las razas, como órganos preeminentes de dominio famoso, eran las principales que podían planificar leyes (leges). De acuerdo con el sustento de las decisiones en el plan de leyes, debemos reconocer:

  • Lex Rogata, Law emitió un voto directamente por carreras en línea con un juez.
  • Lex fecha declarada por un juez romano por templanza de una aprobación de decisión prepolítica.

Los magistrados, sin la asignación de las carreras, no pueden promulgar, pero sí pueden fijar la ley aquí y allá por cuenta de los pretores de las áreas que supervisan, mediante la definición del supuesto ius edicendi.

Obras militares 

Las obras militares en el periodo de romanización, fueron un foco principal de los procedimientos militares distantes o dinámicos. También podrían ser perpetuos, para sofocar o controlar una zona a largo plazo, para la cual se utilizó piedra para fabricar fortalezas.

Con el tiempo, numerosos campamentos se convirtieron en lugares estables de población, convirtiéndose en auténticas áreas urbanas, como en el caso de León. Cuando se estableció un asentamiento o un campamento estable, la necesidad de proteger estos núcleos impulsó el desarrollo de divisores increíbles.

Los romanos adquirieron e incluso mejoraron la convención poliorcetica de los griegos, y durante el segundo y el primer siglo antes de Cristo. Se levantaron tabiques importantes, generalmente con el método de la doble mirada de sillares con relleno interior de argamasa, piedras y cemento romano.

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