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Los Aborígenes Canarios y sus hallazgos arqueológicos

Los Aborígenes Canarios, están conformados por diversos pueblos que cuentan con raíces de origen Bereber, los cuales fueron un conjunto de etnias autóctonas del Norte de África, lo que se conoce como Tamazgha; y que se encuentran en territorios que se extienden desde las islas Canarias hasta el Oasis de Siwa. Descubre toda la interesante información sobre las razas nativas que habitan en estas regiones desde antes de su conquista española en el año 1400, economía, mitología, momias y más.

Aborígenes Canarios

Introducción

El estudio de las etnias que poblaron el mundo durante la antigüedad, es un camino apasionante y lleno de sorpresas, con descubrimientos constantes sobre sus raíces, debido a todos los aportes que han realizado a la cultura y el desarrollo del mundo, pues de alguna manera estos pueblos aborígenes, han tenido una gran influencia en lo que somos en la actualidad.

Los Aborígenes Canarios, identificados como guanches para el caso de los habitantes de la Isla de Tenerife, eran parte de una sociedad que habitaba antiguamente las Islas Canarias; pero cuya población procedía de la cultura bereber, la que es identificada como los representantes de la región del norte de África, correspondientes al I Milenio A.C, tan antiguos, que existieron allí antes del dominio de estos territorios por parte del Imperio Romano, y transmitieron sus influencias genéticas y culturales a muchos otros pueblos, que posteriormente se han desplazado hacia otras regiones de la tierra.

Esto ocasionó que los pueblos que emigraron en oleadas a tierras como las islas Canarias, trajeran consigo una serie de influencias culturales y prácticas de valor que han sido heredadas de estas antiguas sociedades mediterráneas. Por lo que se establece que su existencia abarca más de dos mil años; concretamente desde el siglo V A.C., hasta que progresivamente desaparecieron luego de la conquista del Archipiélago, especialmente a lo largo del siglo XV.

Cabe destacar que aún en la actualidad se ignora a ciencia cierta qué grupos conformaban específicamente los primeros pobladores de estas regiones, de igual manera, no se ha concretado a qué islas se desplazaron o en qué momento se colonizó cada una de ellas. Toda la información manejada en la actualidad, se basa en relatos y crónicas realizadas por exploradores, historiadores y arqueólogos; que son comparados para establecer puntos de coincidencia, sobre los cuales basar la información que se tiene de estos antiguos pueblos nativos insulares.

Aborígenes Canarios

Sin lugar a dudas se trata de un tema interesante, que aún en la actualidad cuenta con una serie de enigmas, especialmente relativos a la manera como llegaron hasta los territorios insulares. Algunos historiadores comentan, que a pesar de que no correspondan al período neolítico, su estilo de vida era muy semejante a la cultura de esa época, pues se dedicaban básicamente al pastoreo, la pesca y la agricultura.

Como muchos otros elementos que serán contemplados durante el desarrollo de nuestro artículo; por el momento destacamos que eran culturas que no conocían el metal, manejaban la piedra de manera rudimentaria y no hacían uso de la navegación; pero contaban con complicadas ideas tanto de tipo religioso como funerario, llegando incluso a practicar la momificación de los cadáveres, uno de los aspectos que ha permitido contar con genes para su estudio en la actualidad.

Los habitantes de cada isla dirigieron su vida durante siglos, en función de características que fueron propias de cada territorio; por este motivo al hablar de los Aborígenes de esta región, se les identifica como culturas Pre-coloniales de Canarias, donde se puede afirmar que cada una de estas islas cuenta con rasgos diferentes y notables en todo el Archipiélago Canario.

Aborígenes Canarios

No obstante, es nuestro mayor interés dar una visión general que permita a todos nuestros lectores conocer adecuadamente a los Aborígenes Canarios, para ello realizaremos un amplio recorrido por todos sus aspectos más relevantes; por lo que les invitamos a permanecer con nosotros y descubrirlos.

El desarrollo de nuestro artículo, estará basado en cada una de las culturas que conformaron los pueblos Aborígenes Canarios, conociendo de manera inicial los territorios que ocuparon y el nombre con el cual fueron identificados dentro de ellos; aunque les comentamos que en línea general, algunos autores suelen identificar a los Aborígenes Canarios como Guanches, pero específicamente cada una de sus etnias, fue identificada con un nombre en particular, pues entres ellas existieron algunas diversidades, especialmente relativas a su sociedad, forma de vida, cultura y religión.

Posteriormente vamos a ir conociendo los aspectos sobre su origen, organización, tecnología, economía, religión y toda una serie de interesantes características relacionadas con mitología, sacrificios, ritos, su conquista e incluso restos arqueológicos encontrados, formados por momias, que dan evidencia de su existencia en el mundo.

¿Cómo se llamaban los Aborígenes Canarios de cada isla?

Canarias es un archipiélago que se encuentra situado en el Océano Atlántico, el cual es parte de una comunidad autónoma del territorio de España y por lo tanto pertenece a la nacionalidad histórica de esta nación europea.

Este archipiélago se encuentra conformado por una serie de islas agrupadas en una cierta superficie de territorio en el mar, que nombradas de occidente a oriente se conocen con los nombres de: El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa.

En este orden de ideas y según algunas las fuentes históricas en esta materia, se contempla que los aborígenes canarios de cada una de estas islas, se identifican empleando términos autónomos o lo que sería una identificación étnica, que es determinada para cada caso.

Bajo este concepto, las etnias pertenecientes a cada una de las islas que conforman el territorio de las canarias, son descritas mediante diferentes denominaciones para cada una de sus ubicaciones geográficas; lo que se podrá apreciar a través de los siguientes párrafos.

Aborígenes Canarios

Isla El Hierro – Aborígenes Bimbaches

La isla identificada con la denominación de El Hierro es la más occidental y meridional de todas las pertenecientes al archipiélago de las Islas Canarias, y por lo tanto forma parte del territorio de España. Perteneciente a la jurisdicción de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, tiene como su capital Valverde, con la ciudad de La Villa como su casco urbano; en donde además están el Puerto La Estaca y su Aeropuerto El Hierro, todas ellas destacan como localidades de gran importancia dentro de esta región insular.

Sus Aborígenes Canarios han sido identificados bajo el nombre de Bimbache; pero también es común conocerlos como Bimbape, todo ello antes de la conquista de su pueblo por parte de los Españoles Europeos durante el siglo XV.

Se trata de un pueblo que se formó genética y culturalmente mezclado con los bereberes, que eran parte de las etnias de África del Norte. Donde también algunas teorías se orientan a considerar que ellos pudieron descender de los propios guanches de Tenerife.

Aborígenes Canarios

Por otro lado se considera que el término bimbache, que es traducido como “Los de la Cumbre” en español, se aplica solo a una parte de la población de esta isla, que era también identificada como Eseró o Heró. Posteriormente conoceremos en detalle, cómo era la vida de estos antiguos nativos, que durante la conquista sumaban aproximadamente unos 160.000.

En este momento, nuestro interés radica en que se conozca de forma general cuáles son los territorios ocupados por los Aborígenes Canarios, y en función de esto, centrarnos en conocer cómo eran estas antiguas culturas, que en la actualidad a pesar de haber desaparecido prácticamente, forman parte de la sangre de algunos de los moradores de las Islas Canarias.

Esta isla cuenta con una superficie de 268.71 kilómetros cuadrados y su mayor altitud es representada por el Pico de Malpaso, con 1.501 metros sobre el nivel del mar, mientras que su forma de gobierno se encuentra representada por un cabildo.

Aborígenes Canarios

Isla La Palma – Aborígenes Benahoaritas

La Palma es otra de las islas que forma parte del Archipiélago de las Canarias, donde se presenta como una Comunidad Autónoma de la Nación Española, siendo además parte de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Esta interesante isla cuenta con una superficie de 708,32 kilómetros cuadrados, y dentro de su relieve se encuentra una altitud de 2.426 metros cuadrados sobre el nivel del mar, representada por la formación montañosa Roque de Los Muchachos, que es parte del área protegida del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

La capital de esta isla es Santa Cruz de La Palma, pero su mayor concentración demográfica se presenta en Los Llanos de Aridane, región al oeste de esta isla; por ser la mejor ubicación de la zona.

Cabe destacar que Isla de La Palma, es parte de la Reserva de la biosfera desde el año 2002 y en ella se encuentra el mayor cráter volcánico del mundo.

Los Aborígenes Canarios de esta isla, fueron identificados bajo el nombre de Benahoarita; siendo de igual manera reconocidos con otras denominaciones como es el caso de auatita o awarita; que como en el caso anterior, era la manera en que se les conoció antes de la conquista por parte de los europeos.

En este caso igualmente se destaca la influencia de la genética y cultura de los bereberes, que eran parte de los territorios del norte de África. Considerándose que el término de Benahoarita, fue empleado por muchos escritores e historiadores, para hacer referencia a los moradores de la Isla de Las Palmas, ya desde el año 1764.

A pesar de que los aborígenes se identificaban a sí mismos como palmeses; ellos identificaban a la isla como Benahoare, que quería decir Patria. Se cree que por ello a sus aborígenes canarios también se les conoció con este mismo nombre.

Isla La Gomera – Aborígenes Gomeritas

La Gomera es otra isla de Canarias que también forma parte del territorio de España, con una superficie de 369,76 kilómetros cuadrados y cuyo punto de mayor altitud está representado por el Alto de Garajonay, con sus 1.487 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra en la parte occidental del archipiélago, formando parte también de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Su capital es San Sebastián de La Gomera y también es parte de la Reserva de Biosfera desde el año 2012. Mientras que desde el año 1986, es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.

Curiosamente su lenguaje silbado es parte de su herencia aborigen y considerado como otro de los Patrimonios que esta bella isla ha dado a la humanidad, desde el año 2009.

Se cree que su nombre, en función de las teorías que son más aceptadas, proviene de Gomara, relacionado con la tribus bereberes, arabizadas en la actualidad y que eran provenientes de una localidad del norte de Marruecos, zona conocida como Xauen.

Este nombre de Gomera se empleó por primera vez en el año de 1350, dentro de algunos escritos realizados por un fraile aragonés; mientras que para el año 1375 se utilizó durante la realización de los mapas que conforman el Atlas de Cresques, texto del siglo XIV.

Esta isla era conocida por los aborígenes con el nombre de Ghomara, cuyo significado era Jefe o Persona Notable. Mientras que para los romanos, se trató de Lunonia o Junonia; que se evidencia dentro de las obras de Plinio el Viejo, escritor y naturalista militar que estudió los fenómenos Etnográficos durante la antigüedad.

Isla Tenerife – Aborígenes Guanches

Tenerife es una isla que se encuentra conformada por una superficie de 2.034,38 kilómetros cuadrados y con ello se trata de la más extensa del Archipiélago de Canarias; contando con el Pico del Teide, como el área de mayor altitud, presentando 3.718 metros sobre el nivel del mar.

Es parte de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, con la ciudad del mismo nombre como su capital. En esta isla se encuentra otro de los Patrimonios de la Humanidad representado por el Parque Nacional del Teide, lugar de gran afluencia turística de España y uno de los más visitados en todo el mundo; además de que cuenta con el tercer volcán más grande del mundo, que tiene un lecho oceánico y es reconocido con el nombre de Teide.

Posee como reserva de la Biosfera al Macizo de Anaga, provisto de una gran riqueza natural y etnográfica; donde además cuenta con especies naturales que no existen en ningún otro lugar, como algunos de sus ejemplares lagartos.

Otro interesante atractivo está representado por sus vistosos Carnavales de Santa Cruz de Tenerife, que son fiestas de interés turístico a nivel internacional.

Aborígenes Canarios

Los Aborígenes Canarios de la Isla de Tenerife, son identificados a lo largo de la historia con el nombre de Guanches; una isla que para sus nativos era conocida como Achined; aunque según los textos que se consulten, esta denominación contaba con variaciones ortográficas donde la designaban como Achinet o Chenet.

En sí, con este nombre los aborígenes hacían referencia a un término o expresión de cariño, algo similar a “He aquí la Mía”, o si se quiere Mi Tierra”. Pero que los historiadores, especialmente representados por romanos como es el caso de Plinio el Viejo, la identificaban como Nivaria, algo que hace referencia especialmente a las nieves que coronaban su volcán del Teide.

Curiosamente en los Mapas Portulanos, que eran empleados mediante la utilización de la brújula durante el siglo XIII D.C., esta isla era nombrada como Insula del Inferno, lo que se creyó que fue producto de las erupciones de su volcán.

Por otro lado, su actual nombre de Tenerife surge de la combinación de Tener, que significa Blanca e Ife, que significa montaña. Término que fue empleado durante el año 1350 como Tenerefiz, dentro de una obra literaria denominada “Libro del Conocimiento”, que era prácticamente un manual geográfico y de sistemas heráldicos de finales del siglo XIV.

Aborígenes Canarios

Como comentamos anteriormente, Guanche es el nombre mediante el cual se identificaba a los aborígenes canarios antes de la conquista española en el año de 1496. Cuando se trataba de un pueblo que contaba con genética e influencia cultural de los bereberes del norte de África; un término con el cual se ha deseado englobar en general, a la mayoría de las etnias que conformaron el archipiélago, debido a que es precisamente este grupo nativo el que más se ha estudiado y difundido de las Canarias.

Guanche, según la mayoría de los historiadores, significa Hombre o Habitante de Achinech, que sabemos que se refiere a Tenerife. Además se comenta que los aborígenes se llamaba a sí mismos Guanchinet, pero esto fue corrompido por los españoles, quedando finalmente como Guanche.

Por tanto, Guanchinet era la denominación que les identificaba originalmente como naturales de Tenerife; ya que dentro de su lengua Guan es persona, mientras que Chinet sería Thenerife o como le conocemos actualmente Tenerife.

Isla Gran Canaria – Aborígenes Canarios

La Isla Gran Canaria se encuentra dentro del Océano Atlántico, como parte del territorio español de su archipiélago Canarias, siendo parte de la Provincia de Las Palmas.

Se destaca de este territorio insular, que está conformado además por los islotes de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este, Islote de Lobos y Roque del Oeste. Por lo que la Gran Canaria, cuenta con una superficie de 1560,1 kilómetros cuadrados; y su punto de mayor altitud está representado por el Morro de la Agujereada, que se encuentra a 1.956 metros sobre el nivel del mar.

Las Palmas de Gran Canaria, es su capital y en general esta es la segunda islas más poblada de las Canarias; donde además cuenta con el Puerto de la Luz y el de Las Palmas, que son de los más importantes dentro de la nación española y del todo el continente Europeo; ya que se trata de uno de los destinos turísticos más visitados.

La parte occidental de este territorio insular, fue declarado Reserva de la Biosfera y también Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2019. Por contar con los paisajes culturales del Risco Caído, yacimiento arqueológico de la cultura prehispánica y algunos espacios sagrados de la Montaña de Gran Canaria.

Otro de los interesantes aspectos que se pueden encontrar en esta isla es el Museo Casa de Colón, el más popular de Canarias, con representaciones que son patrimonio histórico, cultural y artístico de la nación española; ya que en él se contempla el paso de este almirante por la isla, antes de emprender su viaje, donde lograría descubrir América.

No se cuenta con uniformidad de criterios para la determinación exacta del origen del nombre de la isla, pero se piensa que puede tratarse de una versión latinizada de su verdadero nombre, que representaba la etnia que en ella habitaba, dando a la denominación de Tamerán una cierta autenticidad histórica.

Como se ha indicado en el caso de otras islas similares, dentro del Libro VI de la Historia Natural realizado por el romano Plinio el Viejo, existen citas de expediciones donde aparece el nombre de Canaria, asociado a esta isla, que es además identificada como Afortunada, por su abundante presencia de perros de gran tamaño en ella.

Por otra parte, en lo que se refiere a su actual nombre de Gran Canaria, este surge del francés Le Canarien, identificado desde el año 1404 en crónicas escritas sobre la conquista del archipiélago por Gadifer de La Salle y Jean IV de Béthencourt, exploradores y navegantes de la época.

Pero el establecimiento de este nombre para la isla, no cuenta con antecedentes sobre su origen; por lo que las teorías indican que pudo ser como homenaje a los conquistadores, como un indicativo de interés económico y político; o simplemente en función del tamaño con el cual cuenta, con respecto a sus dimensiones físicas.

Los Aborígenes de esta isla fueron identificados bajo la denominación de Canarios; el cual también terminó empleándose para designar a todos los habitantes del archipiélago.

Los representantes de este pueblo estaban relacionados cultural y genéticamente con los bereberes, que formaban parte del territorio del norte de África; por lo que algunos investigadores estiman que se trataba de los Canarii, pertenecientes al sur de Marruecos.

En este orden de ideas, podemos añadir que Plinio el Viejo los menciona dentro de su obra Historia Natural, como emparentados con los Canarii, pero por otro lado se piensa que el término pudo derivar del latín Canaria, que era empleado para identificar a esta isla.

Isla Fuerteventura – Aborígenes Majos

Esta es otra de las islas que forman parte del archipiélago de Canarias, la cual se encuentra a 97 kilómetros de la costa noreste de África, en el océano Atlántico. Cuenta con una superficie de 1.659,74 kilómetros cuadrados; entre los cuales el Pico de la Zarza destaca como el de mayor altitud, ya que se encuentra a 807 metros sobre el nivel del mar.

Fuerteventura es en su totalidad reserva de la biosfera desde el año 2009, bajo criterio de la UNESCO; y pertenece a la jurisdicción de la Provincia de Las Palmas. Su capital es Puerto del Rosario, donde cuenta además con la presencia su gobierno, representado por el Cabildo Insular. Se trata de la isla de mayor longitud dentro de todo el archipiélago y geológicamente la más antigua de todas las Islas Canarias.

Su nombre ha sido asociado por un lado a fortuna, riqueza o prosperidad; pero también debido a su característica de ser azotada por el viento, por lo que sus navegantes deben contar con gran pericia náutica.

En textos como el Planisferio, creado por Angelino Dulcert, se menciona a esta isla como Forte Ventura, ya desde el año de 1339; término que con el paso del tiempo termina escribiéndose como Fuerteventura para el siglo XIV. Por otro lado, según textos del romano Plinio el Viejo, la isla era conocida bajo el nombre de Planasia.

Los Aborígenes Canarios presentes en la Isla de Fuerteventura, eran identificados con el nombre de Majo o si se quiere Maho; un término que también compartían con los habitantes de las islas de Lanzarote.

El historiador conocido como Antonio de Viana de origen canario, comenta dentro de sus escritos que los habitantes de estas dos islas fueron llamados mahorata, al igual que la propia isla; término que con el paso de los años derivó en mahoreros.

Por otro lado, Fray Juan de Abréu Galindo indicaba durante el siglo XVI, que el nombre de mahorero se les daba como parte de la costumbre de los aborígenes de emplear un determinado tipo de calzado en cuero, que era conocido como Mahos.

Autores más modernos consideran que este término de Maho hace referencia al campesino o el hombre de la tierra. Una última teoría por parte del historiador Ignacio Reyes, establece que el gentilicio de estas poblaciones sería mahorata, teniendo como significado Los Hijos del País.

Isla Lanzarote – Aborígenes Majos

Dentro de este recorrido que estamos realizando y como parte del conocimiento general de las Islas que conforman el archipiélago de las Canarias, cuna de los aborígenes que son el tema central de nuestro artículo, nos corresponde conocer la última de ellas que se denomina Lanzarote, puesto que la isla conocida con el nombre de La Graciosa, se reconoció durante el año 2018 y no fue contemplada como residencia de los aborígenes porque  anteriormente era considerada como un islote.

Retomando la idea sobre la isla Lanzarote, les indicamos que cuenta con una superficie de 845,94 kilómetros cuadrados y su punto de mayor altitud está representado por las Peñas del Chache, a 670 metros sobre el nivel del mar. La capital de la isla es Arrecife y su territorio insular es parte de la Provincia de Las Palmas, dentro de la nación española.

En lo referente a su nombre, se indica que se debe a Lanceloto Malocello, quien fue un marino de origen genovés que visitó esta isla, durante el siglo XIV. Este explorador fue quien re-descubrió el territorio durante la época medieval.

Aborígenes Canarios

La isla tiene en su región centro-suroeste al Parque Nacional de Timanfaya, célebre atracción turística; mientras que la totalidad de su territorio es parte de la Reserva de la Biosfera, por decisión de la UNESCO durante el año de 1993.

Esta isla, a diferencia de todas las que hemos conocido durante nuestro recorrido, cuenta con un nombre que es aceptado en consenso por la mayoría de los historiadores, cuyo origen es en honor al navegante Lanceloto. Lo que fue evidenciado por los estudios hallados sobre los primeros conquistadores en ella.

A propósito de ello, la isla fue reconocida dentro de los textos de Angelino Dulcert, durante el año de 1339, con la denominación de Insula de Lançarotus Marocelus, como parte de sus Cartas Portulanas, que eran una serie de mapas empleados a base de brújulas.

En lo relativo a la denominación de sus Aborígenes Canarios, estos eran identificados con la denominación de Majo; un pueblo con cultura semejante a la desarrollada en la isla de Fuerteventura, ambas influenciadas por la cultura de los bereberes del Norte de África, que luego de la colonización comenzaron a recibir nuevos aportes poblacionales.

Aborígenes Canarios

Origen de los Aborígenes Canarios

El origen de los Aborígenes, que son considerados como la representación de los primeros pobladores de las Islas Canarias, es considerado por muchos historiadores e investigadores como un misterio; pues dentro de la mayoría de los registros antiguos, como es el caso de escritos relativos a la Antigua Roma e incluso dentro de la Biblia, no se cuenta con evidencias precisas sobre ellos.

Muchos arqueólogos mediante hallazgos relativos a restos encontrados sobre estos pueblos, se inclinan a considerar que los aborígenes canarios llegaron a estas islas a mediados del primer milenio y que ellos procedían de los territorios cercanos de África.

En este sentido, se cuenta con muestras de ADN obtenidas de los Canarios actuales, las cuales se han cotejado con restos históricos de los aborígenes, con la finalidad de establecer comparaciones con norteafricanos, sub-saharianos y peninsulares; con las cuales se ha evidenciado que estos aborígenes estaban notablemente influenciados a nivel genético por los habitantes del norte de África y formaban parte de la población prehispánica.

En función de esto, también se puede considerar un estudio destacado durante el año 2019, por el medio de comunicación El País, en el cual se destaca de manera textual lo siguiente. “En algunas de las islas el porcentaje de habitantes con genes indígenas supera el 50%, mientras que en otras ha desaparecido”.

Además se considera que la historia de las Islas Canarias durante el período anterior a su conquista en el siglo XV, se encuentra lleno de misterios arqueológicos que mantienen divididas las opiniones de los científicos, tanto así, que no precisan cuándo se presentó la primera oleada de estos pobladores indígenas.

Por ello el interés de genetistas, arqueólogos e historiadores, quienes trabajando en conjunto buscan una respuesta precisa sobre este tema. En este sentido, resultan interesantes las declaraciones de la profesora Rosa Fregel de la Universidad de La Laguna, que forma parte del territorio de las Canarias, en Santa Cruz de Tenerife, España.

Comentó, que dependiendo de cuál isla se trate, la gran mayoría de la población actual de ellas tiene en su organismo un ADN mitocondrial aborigen. Por otra parte, están los estudios escritos por José Farrujia de la Rosa, arqueólogo y profesor de la mencionada universidad, que también permiten descifrar muchos secretos.

Allí se establece que a pesar de que la presencia material de esta civilización prácticamente no existe, de igual manera se ha mantenido su importancia, aún con el paso de los siglos. Recordando que ellos contaban con dos sistemas de escritura propias, aunado al hecho de que llegaron probablemente en dos oleadas desde África del Norte, como la mayoría asegura.

Otro elemento que avala esta teoría, es que los aborígenes durante esta época de la historia carecían de caballos o bueyes y las embarcaciones con las que contaban eran demasiado pequeñas como para recorrer grandes distancias.

En conclusión, se puede afirmar que cada día se está más cerca de alcanzar una teoría unánime en cuanto al origen de los aborígenes canarios; ya que elementos como la genética al igual que los restos arqueológicos, han dado bastantes indicios, como para aceptar al menos hasta el momento, que estas civilizaciones son el producto de la influencia de oleadas poblacionales que llegaron a las islas, extendiéndose por todas ellas y contaban dentro de su cultura y genética, con indicios de la influencia de los pueblos bereber.

Sin embargo, en este punto es interesante mencionar que algunos historiadores han contemplado la posibilidad de que probablemente estos aborígenes de las islas hayan llegado a ellas gracias a que fueron llevados por otros pueblos navegantes de la época, como es el caso de los romanos o los fenicios.

Mientras que la teoría que los relaciona con los bereber, es debido a evidencias con similitudes en los materiales que eran empleados por ellos durante la realización de sus cultos religiosos, algunas pruebas de sus escrituras o simplemente por testimonios de frases o palabras que fueron registradas en textos antiguos por los conquistadores.

Organización social

El estudio de la organización social de los Aborígenes Canarios, se basa en la forma como fueron encontrados por los conquistadores durante el período entre 1402 y 1496; donde además se destaca de que se trató de una conquista complicada, debido a la resistencia librada por los nativos para la defensa de su territorio.

Considerándose que con respecto al punto de vista social; estos pueblos no tenían una organización igualitaria entre todos ellos; ya que algunos contaban con un nivel superior que se identificaba mediante el corte de su cabello o barba; al igual que en lo referente a sus vestimentas y el arma que solían portar para su defensa.

Una de las características similares en cuanto a ellos, era que su forma de gobierno estaba representada por la jefatura. Como ejemplo se puede citar, que en Gran Canaria, el jefe era el Guanarteme; mientras que en Tenerife a su jefe se le denominaba Mencey. Por otro lado, las zonas eran administradas por un noble que era designado por el jefe gobernante.

El territorio conformado por cada isla se encontraba dividido en cantones, dirigidos por cada noble, por lo cual a la llegada de los conquistadores, se encontraron con los siguientes:

  • Gran Canaria: Gáldar, Telde, Agüimes, Tejeda, Aquexata, Agaete, Tamaraceite, Artebirgo, Artiacar y Arucas.
  • Tenerife: Anaga, Taoro, Tegueste, Tacoronte, Icode, Daute, Adeje, Abona y Güimar.
  • La Palma: Tihuya, Tamanca, Ahenguareme, Tigalate, Tedote, Tenagua, Adeyahamen, Tigaragre, Tagalguen, Tixarafe y Aceró.
  • La Gomera: Agana, Orone, Hipalan y Mulagua.
  • Fuerteventura: Guise y Ayose.
  • Lanzarote: Todas la isla se encontró gobernada por un solo jefe, identificado como Guadarfia.
  • El Hierro: de igual forma que en el caso anterior, su único jefe era el Armiche.

Ahora bien, entre las características comunes de los aborígenes canarios, se encontraron patrones similares como los que les resumimos mediante los siguientes puntos:

  • Eran creyentes de un ser omnipresente, al cual adoraban y le realizaban ofrendas con la finalidad de implorar su protección y poder obtener buenas cosechas; además de tener una creencia especial en cuanto a la existencia de espíritus que representaban el bien y el mal.
  • Una característica curiosa y destacada de su organización social, era el hecho de que practicaban de manera general la momificación; una técnica mediante la cual se buscaban preservar los cadáveres de sus difuntos para la eternidad.
  • Para los aborígenes canarios el año se iniciaba en el mes de junio, precisamente el momento en que eran recogidas las cosechas y que aprovechaban para realizar grandes fiestas conmemorativas.
  • La administración de su justicia se realizaba en espacios de forma circular, establecidos especialmente para este tipo de actividad, los cuales eran ubicados en lugares elevados. Además de que las leyes eran aplicadas por un grupo de notables, que contaban con mano dura.
  • Estos pueblos contaban entre sus actividades, con la realización de juegos, donde las personas eran sometidas a desafíos en los cuales debían enfrentar luchas o participar de la caza en lugares públicos.

Esta organización social aborigen se basaba en patriarcado dentro del seno familiar, donde la autoridad era representada por el hombre y matrilineal, donde los ancestros familiares principales son parientes de la madre. Además de ser definidos por estratos en función de su riqueza, que era representada por sus posesiones de ganado específicamente.

De igual manera como se ha comentado, cada isla era dirigida por un jefe o rey que podía ser Guanarteme, Mencey o algún otro, según la isla de la que se tratara.

La pureza de la nobleza era respetada y considerada como absoluta, teniendo que probarse si se deseaba llegar al puesto de jefe. Un ejemplo es citado en este sentido por Juan Nuñez de la Peña, historiador español, que destaca la presencia de tres grupos sociales dentro de la isla de Tenerife: Noble sucesor del Mencey o jefe, Servidor soldado de la calidad opulenta y finalmente la calidad humilde, considerados como villanos.

Un detalle curioso en este sentido, es la similitud de estas categorías sociales con las que existieron en Europa durante la baja Edad Media. Mientras que por otro lado, existen pruebas históricas de infanticidio femenino y el hecho de que las mujeres practicaban la poliandria, manteniéndose en matrimonio a la vez con varios varones.

Sacerdotes Aborígenes 

Merece una consideración especial, dentro de la organización social de los aborígenes canarios, la existencia de sacerdotes o chamanes que se encontraban estrechamente relacionados con sus creencias religiosas, pues ellos eran los que se mantenían en contacto con sus dioses.

Estos sacerdotes se encontraban ordenados jerárquicamente, en función de cada una de las actividades que a ellos le eran encomendadas, al igual que según la organización social específica seguida en cada una de las islas, tal y como les damos a conocer a través de los siguientes puntos:

  • Guadameñe: era conocido dentro de la isla de Tenerife como el sumo sacerdote guanche, con las funciones de asesorar a los monarcas aborígenes.
  • Faykan: era el máximo representante religioso en la isla Gran Canaria, quien se encargaba de la dirección de todos ritos y cultos.
  • Samaranes: presentes en la isla de Tenerife con un grado menor, por lo cual se encargaban de labores de educación y cultos relacionados con la fertilidad del ganado.
  • Maguadas: presentes tanto en Tenerife como en Gran Canaria, eran mujeres sacerdotisas que se encargaban del culto religioso, especialmente en los asociados con la leche o manteca derretida, durante los rituales para promover las lluvias.
  • Kankus: eran los sacerdotes aborígenes que se encargaban de realizar el culto a los espíritus de los antepasados.
  • Samaras: eran sacerdotisas que tenían las mismas facultades que los Samaranes, en cuanto a la educación de las mujeres y en el culto para alcanzar la fertilidad agrícola.
  • Babilones: era un linaje o casta sacerdotal que se encontró formando parte de la sociedad de Tenerife, de carácter secreto y cuya función estaba relacionada con los aspectos astronómicos y la construcción de las estructuras piramidales de forma circular dentro de esta isla, las cuales también se encontraron en la isla La Palma y en algunas otras.

La documentación histórica con respecto a la vida de estos pueblos es bastante escasa, por lo que no se conocen detalles específicos en cuanto a los sacerdotes de todas las islas, a pesar de que se consideran bastante similares.

Los conocimientos en este sentido se han obtenido mediante crónicas del historiador y médico Dr. Juan Betancourt Alfonso, recopiladas en función de muchos testimonios contados, mediante la tradición oral de estos pueblos isleños.

Por otro lado, se cree que el sacerdocio de los aborígenes Canarios se traspasaba entre los miembros de una misma familia, para lo cual se preparaban previamente; de abuelos a hijos o nietos, para mantener con ello, todo el culto en su forma primitiva.

Hábitat de estos Aborígenes

Hemos conocidos hasta el momento, cómo se encontraban organizados socialmente los aborígenes; pero es interesante conocer que ellos generalmente vivían en cuevas naturales e incluso en túneles volcánicos. Aunque según las diferentes clases social, podían contar con refugios de piedra, cabañas y pequeños pueblos, que variaban de acuerdo con las condiciones geográficas proporcionadas por cada isla.

En Lanzarote, contaban con viviendas pertenecientes a poblados,  cuyas casas eran realizadas a base de piedra seca y techadas con estructura en forma de falsas bóvedas. Por otro lado en la Gran Canaria, se presentaron tanto cuevas como casas sobre la superficie.

Citando un ejemplo, les nombramos el Parque Arqueológico de la Cueva Pintada en Gáldar. Se encuentra ubicada al noroeste de la Gran Canaria y es parte de un complejo de cuevas prehispánicas que se redescubrieron durante el año 1862. En general, en las islas restantes la mayoría del hábitat empleado por los aborígenes Canarios eran las cuevas naturales.

Aborígenes Canarios

Tecnología y cultura

En función del desarrollo tecnológico presentado por los Aborígenes Canarios, se les han considerado como pueblos neolíticos, debido a su empleo de la piedra pulida como herramienta de trabajo, incluso para su defensa, esto considerando que carecían de metales, por ser estos de origen volcánico.

Su desarrollo tecnológico se limitó a la producción de algunos elementos domésticos y bélicos sencillos, que podían ser elaborados empleando la energía del hombre y utilizando como materia prima, todos los elementos que se encontraban dentro de su entorno insular; especialmente la piedra, la madera y algunos restos vegetales; también aprovechaban los recursos que les brindaban los animales terrestres, empleando sus huesos y cueros; al igual que los productos del mar.

A pesar de desarrollar fábricas y manufacturas arcaicas, la forma como elaboraban estos productos era muy ingeniosa, incluso se sabe que fueron capaces de extraer algunos materiales de obsidiana de las montañas de manera rudimentaria y con ella elaborar utensilios domésticos cortantes.

Su desarrollo desde el punto de vista cultural se consideró altamente avanzado, destacando la presencia de rasgos propios del ámbito bereber; que es característico de las etnias del Norte de África.

Muchos estudiosos de la materia consideran que es probable que fueran influenciados por las culturas de los fenicios, una civilización antigua que se extendía a lo largo de la costa oriental del Mar Mediterráneo, o por su relación de alguna manera con roma antigua, ya que estas civilizaciones mantuvieron contacto con los nativos del norte de África.

Estos aborígenes conocían la escritura, se sabe por constancias dejadas en grabados rupestres que cuentan con signos y formas que fueron identificados como típicos de los bereber, acompañados de otros tipos de escritura que han sido consideradas como Líbico-canaria.

Esto permite llegar a la conclusión de que los aborígenes canarios contaron con una tecnología bastante pobre, debido a la falta de recursos dentro del territorio insular, pero por otra parte su desarrollo cultural fue bastante avanzado.

Dentro de este contexto cultural cabe destacar que estas sociedades indígenas que formaron parte del archipiélago de las Canarias, orientaban sus santuarios de acuerdo con las alineaciones astronómicas, contando para ello con puntos especiales de observación, templos y adoratorios, especialmente diseñados en función de elementos como el sol, los planetas, las estrellas y la luna.

Para lo cual escogieron lugares de su paisaje y perfil orográfico sobre el océano, que por otro lado les brindó la oportunidad de contar con calendarios, mediante los cuales guiar sus actividades en cuanto a la producción de alimentos, relaciones sociales y creencias religiosas.

Es por ello que se pudo constatar la existencia de lugares como los que les citamos a continuación, a manera de ejemplo, que eran aprovechados por los antiguos aborígenes Canarios:

  • En la isla de Tenerife, se encontraron pruebas de la estación rupestre de Masca, lugar en el cual se han encontrado una serie de jeroglíficos que dan testimonio de la arqueología propia de esta región.
  • En la isla de El Hierro, se presenta El Julan, que se trata de una ladera bastante pendiente, que era empleada para el pastoreo de animales por parte de los primitivos herreños; debido a los hallazgos arqueológicos encontrados en la zona.
  • En la Gran Canaria, se encontraron lugares como Bentayga, que es una formación geológica singular, parte de la caldera volcánica de Tejera. El túmulo de La Guancha, una elevación en forma de colina edificada generalmente sobre tumbas. Lo que se conoce como Cuatro Puertas, que hoy día se identifica como Montaña Bermeja, yacimiento arqueológico de la cultura prehispánica y Artenara, pueblo típico de la provincia de Las Palmas.
  • En la isla La Gomera, se presenta el accidente geográfico conocido como Fortaleza de Chipude, que en muchas de las crónicas históricas era conocido como la Fortaleza de Argodey, presente dentro de la época de los aborígenes. También se encuentra el Alto de Garajonay, que representa el punto más elevado de la isla y las Toscas del Guirre, con importantes evidencias arqueológicas presentes en cuevas que contienen una serie de grabados alfabéticos.
  • En la isla Fuerteventura, se encuentra el Lomo de las Lajitas en La Palma, patrimonio arqueológico relacionado con ritos religiosos de los aborígenes y Tindaya, una impresionante montaña, considerada como su monumento natural más emblemático.
Aborígenes Canarios

Dentro de los descubrimientos culturales relacionados con estos primitivos habitantes canarios, se destaca que no se cuenta con evidencias de que hubieran empleado grandes embarcaciones marineras, ni conocimientos especiales sobre navegación. Esto trajo como consecuencia que los habitantes de una isla y otra, se mantuvieran aislados durante siglos, justificando con ello el hecho de que su desarrollo cultural haya sido diferente en cada una de ellas.

No obstante, un ingeniero militar de origen italiano realizó una serie de crónicas, mediante las cuales en el año 1584, estudió la isla de La Palma y dejó como antecedente la siguiente consideración.

“Hacían barcos de árbol de drago, que cavaban enteros, y después les ponían lastre de piedra, y navegaban con remos y con vela de palma alrededor de las costas de la isla; y también tenían por costumbre pasar a Tenerife y a Fuerteventura y robar”.

Con lo cual se puede apreciar que aún de manera rudimentaria, lograban crear embarcaciones para poder tomar riquezas pertenecientes a las otras islas. Lógicamente, dentro de todo el contexto que se ha encontrado en la mayoría de las crónicas históricas, eran pueblos que realizaban su vida de forma aislada, aprovechando tan solo los recursos que cada una de sus islas le ofrecía; donde merece la pena observar, que podían ser considerados verdaderos paraísos terrenales, hasta la llegada de los conquistadores.

Economía

Los nativos de las islas canarias, antes de la llegada de los conquistadores, se dedicaban a la realización de gran cantidad de actividades productivas entre las que destacan la ganadería y la agricultura; aunque también solían ser recolectores pescadores y practicantes de la caza; pero esto en función de los recursos que presentaba la isla que habitaban.

Pero sin lugar a dudas la principal fuente de alimentación, estaba basada en la cría de animales como las cabras, los cerdos y las ovejas; salvo en la Gran Canaria, donde se destacaron por desarrollar un alto nivel de su agricultura, almacenando también todos los excedentes de sus cosechas.

Estos aborígenes conocían como transformar la leche en queso, y además con las pieles, huesos y tendones, podían elaborar sus ropas y utensilios que les facilitaban la vida, como agujas, anzuelos, collares y más; ellos realizaban el traslada de su ganado de una región a otra, con la finalidad de encontrar buenos pastos.

Todos estos pueblos aborígenes se beneficiaban de la pesca o el marisqueo y en lo relativo al desarrollo de la agricultura en la isla Gran Canaria; esto se justificó por el tipo de relieve con el que cuenta, donde se presenta abundante agua que discurre por barrancos, que son ricos en sedimentos, al igual que amplias llanuras aptas para las cosechas y cercanas de hecho a las costas.

Esto en consecuencia, fue determinante para que esta isla alcanzara un mayor desarrollo social y político que el resto de las islas Canarias. Con una agricultura fundamentalmente cerealista, con especies como cebada, trigo, guisantes y algunas otras legumbres. Con los cereales se creaba un alimento que es reconocido a nivel mundial con el nombre de gofio.

Se trata de una harina que era obtenida mediante cereales tostados, especialmente a base de trigo, con la cual se elaboraban platos similares a la polenta, o a un pudin. Todos sus alimentos eran complementados con productos obtenidos de la recolección silvestre, caza de animales como reptiles o aves, la pesca y la obtención de moluscos en diferentes yacimientos de los arrecifes canarios.

Mitología Aborigen Canaria

Estos primeros pobladores de la Islas del Archipiélago de las Canarias, eran fieles seguidores de una serie de creencias, que formaban parte de su mundo mágico religioso, a lo largo del desarrollo del siglo XV y especialmente antes de la llegada de los conquistadores europeos.

Después de este acontecimiento histórico, su religión fue alterada, pero a la vez conocida por parte de dichos conquistadores, dejando evidencias etnohistóricas y arqueológicas, como las únicas pruebas sobre las creencias y prácticas realizadas por estos grupos aborígenes.

Uno de los aspectos documentados es el hecho de que cada isla contaba con sus propias convicciones, pero que en origen y características eran prácticamente comunes. Para ellos existía un Dios Supremo creador, que mantenía el mundo del cielo.

Su gran divinidad era reconocida mediante diferentes denominaciones, de acuerdo con cada una de las islas, lo cual les indicamos a continuación.

  • En Gran Canaria, tenían como Dios supremo a Acorán o Alcorac.
  • La Palma lo reconocía con el nombre de Abora, que era la representación de su Dios Solar, mientras que como Dios Maligno tenían a Iruene.
  • Lanzarote y Fuerteventura con el nombre Althos, aunque no todos los historiadores están convencidos de esto, como es el caso de Dominik J. Wölfel.
  • En La Gomera con respecto a esta isla son pocas las evidencias, no obstante el ingeniero Leonardo Torriani estableció que adoraban a un perro negro y lanudo al que denominaban Hirguan; y también a un dios creador denominado Orahan.
  • Las islas de El Hierro adoraban a una pareja divina, representada por Eraorahan adorado por los hombres y Moneiba, por las mujeres; los cuales posteriormente fueron sincretizados, luego de la conquista al introducirles principios religiosos cristianos, convirtiendo a esta pareja en Jesús y la Virgen María.
  • En la isla de Tenerife, contaban con un Dios supremo de la suerte, denominado Achamán; pero también para ellos existía Guayota, que era el demonio que habitaba en el interior de Echeide, nombre que le daban al infierno, asociado con el volcán Teide. Finalmente Magec, era el término con el que identifican al Sol, uno de sus dioses más importantes.

Las evidencias de Mitos o leyendas relativas a la vida de los aborígenes Canarios, son realmente escasas; pero entre algunos de los antecedentes recogidos por los primeros historiadores, se ha establecido la creación del ser humano como parte de su mundo místico.

Para ello nos basaremos en testimonios registrados por el Fray dominico de nombre Alonso de Espinosa, quien indicaba que los guanches, que eran los habitantes de la isla de Tenerife, eran fieles creyentes en el Dios Supremo, creador del agua y la tierra, al igual que de los primeros hombres y mujeres nobles, a los cuales había obsequiado ganado para que se alimentaran.

Luego de ellos se crearon todos los demás pobladores, para que sirvieran a los primeros nobles, con la finalidad de garantizar su subsistencia.

Un antecedente bastante interesante en lo referente al legado mitológico de estas culturas, es el hecho considerado por varios autores, donde destacan que algunos de los adivinos aborígenes profetas, sabían que por el mar llegarían gentes que vendrían para gobernarlos y que quizá en algún momento pensaran, que se trataba de sus propios antepasados o sencillamente algunas representaciones místicas del propio mar.

Sacrificios 

Los Aborígenes Canarios tenían la creencia de que sus dioses habitaban en el cielo, por lo cual establecieron algunas montañas como el lugar desde donde podían ser convocados, con la finalidad de solicitar su ayuda y protección, realizando en dichos lugares una serie de sacrificios.

Las cuervas eran empleadas en algunas islas como su lugar sagrado de culto, además de ser consideradas como espacio funerario. Se ha comprobado mediante hallazgos arqueológicos, que estos nativos realizaban tanto el sacrificio de animales como el de los seres humanos.

Pero en general realizaban sacrificios basados en las actividades que estaremos describiendo a continuación, las cuales además podían ser diferentes en cada una de las islas que conforman el Archipiélago de las Canarias.

Las Liberaciones 

Este tipo de sacrificio lo realizaban empleando leche o manteca derretida, que era vertidas en excavaciones de las rocas y terminaban comunicándose mediante canales. Ellos labraban la piedra, formando conjuntos de huecos identificados en arqueología como cazoletas; en las cuales regaban leche todos los días, para liberar con ello a sus espíritus.

Este fue un tipo de sacrificio que ha contado con gran documentación arqueológica y se ha considerado como el más frecuente por parte de todas las fuentes históricas.

Las Cremaciones 

Los aborígenes construían Aras o Pireos donde realizaban sus sacrificios; las cuales eran estructuras elementales de piedra seca, que contaban con pequeñas cavidades, para emplear en ellas el fuego y allí realizar la incineración de animales domésticos, utilizando generalmente partes de ellos como las patas o el cráneo.

Las Ahumadas 

Este fue un tercer tipo de sacrificio empleado por los aborígenes canarios, con la finalidad de quemar determinadas maderas o hierbas, con las cuales consideraban que podían tener la facultad de interpretar la voluntad de los dioses.

De igual manera, se piensa que los aborígenes realizaban la observación del humo buscando determinar en él, alguna señal o indicio que pudiesen interpretar como el pronóstico de un acontecimiento futuro.

En este sentido, el historiador Pedro Gómez Escudero indica, haciendo referencia específicamente a la etnia de los Majos: «haciendo humo de ciertas cosas de comer, que eran los diesmos, quemándolos tomaban agüero en lo que hauían de emprender mirando a el jumo». 

Cada uno de estos sacrificios se realizaba mediante un ritual, que era diferente para cada una de las islas, al igual que en función del grupo aborigen que la habitaba.

Sacrificios Humanos 

Las referencias históricas en cuanto a la realización de los sacrificios humanos fueran contempladas en documentos recopilados por el navegante de origen portugués identificado como Diogo Gomes de Sintra; en los cuales se hace referencia a una costumbre practicada por los guanches que habitaban en la isla Tenerife.

El citado navegante hace referencia a que de forma voluntaria alguno de los miembros de esta comunidad aborigen se entregaba para ser sacrificado, cuando moría un rey. En cuyo caso, debía ser una persona de buena conducta y además debía permanecer por todo un año frente a la cueva en donde se encontraba la momia de este rey fallecido, con la finalidad de custodiarlo.

Una vez finalizado el plazo establecido, la persona que estaba destinada a morir por el rey se lanzaba al mar, llevando consigo las vísceras del fallecido monarca, con la finalidad de ser su mensajero, es decir, el que comunicaba al mundo de los vivos con los muertos.

Contrariamente a esta teoría, el navegante explorador Alvise Cadamosto, de origen Veneciano, indicó que el elegido practicaba su ritual suicida en el momento en que era elegido el nuevo rey, para honrar con ello la designación del este reciente Mencey.

Muchas teorías han rondado entorno al hecho de la realización de los sacrificios humanos por parte de los aborígenes; algunas de ellas contemplan que los altares isleños se empleaban también para la inmolación de estas víctimas humanas, donde muchos de estos rituales eran parte de las ceremonias del solsticio de verano.

Como parte de estas ceremonias, se tiraba al mar algún niño vivo en el momento preciso de la salida del sol, e incluso las madres de estos pequeños se disputaban el honor de que sus hijos fuesen seleccionados, algo que se consideraba asociado con los antepasados del elegido y su culto al sol; donde además fue un elemento que se relacionaba con los sacrificios rituales realizados para ofrendar a los dioses solares del Norte de África.

Aborígenes Canarios

Ritos y Celebraciones 

Los aborígenes canarios solían realizar una serie de ritos y celebraciones, como parte del desarrollo de su vida cotidiana como pueblo. Tal y como se ha descubierto para el caso de los guanches, habitantes de la Isla de Tenerife; los cuales celebraban la llegada del mes de agosto de cada año, al que identificaban como Beñesmer; lo que también coincidía con la fecha de la celebración de la fiesta de la cosecha.

Pero este no era el único ritual practicado por ellos, pues muchos eran dirigidos a propiciar la lluvia o como rituales funerarios, cada uno de ellos realizado con características afines a cada isla.

Rituales Propiciatorios

Como hemos comentado, algunos de los rituales realizados por los nativos de las islas Canarias tenían como finalidad buscar la atención de los dioses mediante ofrendas o actos, con los cuales deseaban que estos seres divinos les concedieran una época de lluvias.

Destacamos como ejemplo el caso de Gran Canaria, donde se realizaban procesiones con ramas de árboles, hasta las montañas sagradas como Tirma o Amagro.

Las harimaguadas, un grupo de mujeres que eran parte de su grupo socio-religioso y respetadas dentro del seno de su pueblo prehispánico, derramaban leche y manteca al mismo tiempo que realizaban danzas y cantos, clamando al cielo para promover las lluvias, al lado de todos los demás habitantes.

Posteriormente el faycán, que era su líder espiritual, conducía la procesión hasta el mar, para que todos los nativos golpearan con las ramas su superficie. Otro de los rituales con este mismo fin era reunir el ganado en lugares elevados, separando a las madres de sus crías, con la finalidad de que el balido de estos animales provocara que su dios se apiadara de ellos y en consecuencia les concediera la lluvia.

En el caso de los Bimbaches, que hemos con conocido como los habitantes de la isla El Hierro antes de la llegada de los conquistadores españoles, se reunían generalmente en los peñascos de Bentayca, con la finalidad de realizar el ayuno por tres días, llorando y rogando a los dioses, haciendo también que el ganado balara.

Cuando esto no daba los resultados esperados, era enviado un hombre santo a la cueva del Aranfaybo, para que mediara por ellos ante los dioses, implorando la llegada de las lluvias.

Rituales Funerarios 

Dentro de los rituales funerarios, la práctica de la momificación era uno de los aspectos más relevantes, pues mediante esta actividad buscaban honrar y preservar el cuerpo de sus difuntos. Pero esto fue un tipo de ritual que no era seguido en todas las islas por igual, debido precisamente a la coexistencia de diferentes tradiciones culturales.

Esto fue evidenciado con las deposiciones en cuevas, asociadas con las momificaciones y los enterramientos al aire libre, pero mostrando algunas similitudes, como es el caso de la forma en que los cuerpos eran dispuestos o la preparación de los lugares donde posteriormente serían colocados.

Salvo algunas excepciones, los canarios antes de la llegada de los colonizadores no acostumbraban a enterrar a sus muertos en tumbas bajo tierra, pues evitaban el contacto con esta de manera directa. Por el contrario, realizaban el depósito de los cuerpos en el interior de cuevas naturales, que para el caso de la Gran Canaria, eran artificiales.

La diversidad de rituales, a criterio de algunos historiadores, es consecuencia del origen de cada grupo poblacional, donde algunos de ellos trajeron consigo la práctica de la inhumación de los cadáveres al aire libre, en túmulos o montículos similares a colinas con los que cubrían las tumbas; pero otros realizaban la construcción de cistas, que eran simplemente huecos hechos en la tierra para colocar allí el cadáver.

Pero todas estas costumbres posteriormente se fueron adaptando a la vida en los territorios insulares, donde existían campos de lava o regiones rocosas, que facilitaban la realización de estructuras donde depositar adecuadamente a sus difuntos, para lo cual además aprovecharon especialmente las cuervas.

Festividades o Celebraciones 

Una de las celebraciones que se ha dado a conocer a través de los comentarios de los primeros historiadores, es precisamente la festividad de Beñesmer, que hemos identificado como el ritual que indica la llegada del año nuevo entre julio y agosto, coincidiendo también con la fecha de cosecha.

Esta época era propicia para la realización de encuentros entre comunidades, juegos y ejercicios; todo ello como homenaje al renacer de la vida, el aumento de los rebaños y la recolección de sus alimentos.

Los aborígenes de las islas Fuerteventura y Lanzarote, conocidos como Majos, realizaban grandes fiestas comunales, especialmente con carácter religioso, para dar la bienvenida al solsticio de verano; aprovechando esa época para mantener contacto espiritual con sus antepasados.

Interacción con el Cristianismo 

Hemos conocido durante nuestro recorrido, que los indígenas canarios creían en un dios superior que habitaba en el cielo; pero debido a su diversidad de culturas, algunos grupos también adoraban a una pareja divina o simplemente a otros dioses, muchos de los cuales eran protectores, pero otros malignos.

Con la llegada de los colonizadores españoles, llegan nuevas ideas religiosas y una serie de adoctrinamientos con la finalidad de convertir a estos nativos, seguidores de las enseñanzas católicas. Es así como luego de que los conquistadores dominaron a los aborígenes, comenzaron a prohibir su religión e incluso el sincretismo, que era una adoración ocultada tras imágenes católicas.

Por consiguiente, la cristianización de estos pueblos estuvo estrechamente ligada con el proceso de la conquista, donde las primeras evidencias de este hecho se tienen durante el año 1351, en escritos del Papa Clemente VI, cuando crea el Obispado de las Islas de la Fortuna, al cual conocemos con el nombre de isla Gran Canaria.

Esta cristianización fue realizada a cargo de misioneros Mallorquines y Catalanes en su etapa inicial dentro del obispado de Telde, pero esto fracasó por el duro trato dado a los aborígenes, que terminó con la muerte de unos trece misioneros, arrojados por los aborígenes a la sima de Jinámar, que es un agujero volcánico.

Pero posteriormente continuaron con su adoctrinamiento los conquistadores normandos en la Isla Lanzarote, cuando para el año 1402 establecen una pequeña iglesia o ermita, dentro del castillo del Rubicón; la cual con el paso de los años se convierte en catedral.

A partir de ese momento, los líderes de islas como Fuerteventura, El Hierro y La Gomera comienzan a ser bautizados como seguidores del cristianismo. Años más tarde en 1485, luego de la conquista de Gran Canaria, el papa de aquel entonces Inocencio VIII, autoriza el traslado de la sede diocesana desde Rubicón hasta la Real de Las Palmas, donde comienza a ser identificada como Diócesis Canariense Rubicense.

Desde ese momento en la historia se puede decir que comenzó de lleno la cristianización de las islas Canarias de La Palma y Tenerife, lo cual se realiza de manera rápida y completa. Contemplando además que este catolicismo insular dio origen a dos santos para la iglesia católica, los cuales se mantienen hasta la actualidad, nos referimos a José de Anchieta y Pedro de San José Betancur.

Estos santos fueron personajes nacidos dentro de la isla de Tenerife, los cuales desarrollaron labores como misioneros posteriormente en los territorios de Brasil y Guatemala, países pertenecientes al continente sur y central de América.

Cabe destacar, que las Islas Canarias como representantes del cristianismo han tenido una particular importancia dentro de algunas de las devociones religiosas y culturales tradicionales que se han extendido por todo el mundo, como son las siguientes:

  • Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna en Tenerife.
  • Virgen del Pino en Gran Canaria.
  • Virgen de las Nieves en La Palma.
  • Virgen de la Peña en Fuerteventura.
  • Virgen de Guadalupe en La Gomera.
  • Virgen de los Dolores en Lanzarote.
  • Virgen de los Reyes en El Hierro.

De igual manera, muchas de las festividades que tienen lugar dentro de las Islas Canarias, poseen un trasfondo religioso católico; citándose en este caso como ejemplo Las Romerías, que son viajes de peregrinación dirigidas a un lugar santo; o la tradición de La Bajada, donde la Virgen María como patrona de las islas, es llevada desde su santuario habitual hasta la capital insular.

Durante el año 2019, fue encontrada una cruz grabada en la roca y realizada manteniendo una orientación especial hacia el sol. Fue hallada en un yacimiento Guanche, ubicado en el municipio de Buenavista del Norte, precisamente al noroeste de Tenerife.

Este descubrimiento arqueológico podría ser una prueba de que los antiguos Canarios, representados por los primitivos aborígenes, poseían conocimientos relativos al cristianismo, aún antes de la llegada de los conquistadores europeos. Sin embargo, este símbolo fue encontrado en un lugar que era empleado para rituales de fecundidad, así como calendario solar.

Tenemos que esperar que se realicen todos los estudios y pruebas pertinentes en este sentido, pues como hemos comentado desde el inicio de este tema, el conocimiento sobre la existencia de los Aborígenes Canarios aún se encuentra en formación; motivo por el cual arqueólogos e historiadores, recaban y analizan toda la información a su alcance, para poder conocer de manera fidedigna cómo eran estas culturas antiguas de las Islas Canarias.

Aborígenes Canarios

La Conquista Castellana

Antes de conocer cómo se realiza la conquista castellana de las islas, es necesario mencionar que durante el año 1402, los exploradores franceses identificados como Béthencourt y La Salle se dirigieron con rumbo a Lanzarote, conquistando esta isla. Luego fueron tras Fuerteventura y lograron derrotar también a los majoreros. Más adelante en el año 1405, realizaron expediciones a la isla El Hierro, derrotando a los indígenas bimbaches de esta localidad.

A la par de esta conquista, comenzaron a tener contacto con la Corona de Castilla, en busca del financiamiento que les era necesario para la realización de nuevas expediciones. Algunos años después Béthencourt cede sus dominios a su sobrino de nombre Maciot, el cual posteriormente se los vende al Conde de Niebla; quien los comercia con las familias andaluzas Casas, Pedraza y García de Herrera.

Siendo precisamente Días de Pedraza ,quien durante el año 1450 conquista la isla canaria identificada con el nombre de La Gomera. Les comentamos que la conquista pasó por una etapa donde los dominios de algunas islas se encontraban en manos de la familia Béthencourt, la cual finalizó en el año de 1418, luego pasó esta propiedad a manos del Conde de Niebla; comenzando en este momento a sentirse la intervención de la Corona Castellana.

Por este motivo, durante los años 1418 al 144, estas islas estuvieron sometidas a divisiones y permutas. Luego de una serie de acontecimientos con la muerte de algunos representantes de las familias propietarias, quedó en manos de Inés y su esposo Diego García de Herrera, quienes fueron los únicos propietarios de las islas hasta el año 1477.

Para esta fecha ceden La Gomera a su hijo Hernán Peraza el Joven; siendo toda esta etapa conocida por la historia como Señorial. Pero por otro lado esta familia Herrera cede los derechos sobre la conquista de La Palma, Gran Canaria y Tenerife a la Corona de Castilla, con lo cual se inicia otra etapa en la historia, que fue conocida como Realenga.

Como se puede apreciar, la conquista previa de estos territorios estuvo identificada como “señorial” por pasar de mano en mano entre familias adineradas, pero posteriormente terminó bajo el dominio de la Corona de Castilla.

Resulta interesante conocer en esta oportunidad cómo ser realizó la Conquista Castellana de las islas Canarias, que posteriormente fueron incorporadas al dominio de la realeza española como sus administradores y no por parte de los señores de ninguna familia, como se venía haciendo hasta el momento.

La Conquista se realizó mediante la ocupación militar de este territorio en nombre de la Corona de Castilla, durante el transcurso del siglo XV. Lo que se basó en un proceso realizado en función de dos importantes etapas.

Aborígenes Canarios

Por un lado se presentó la conquista realizada por la nobleza, que eran altos representantes de la Corona Española, con la finalidad de obtener personas para que les sirvieran en calidad de vasallos; por lo que este tipo de ocupación fue señorial.

La otra conquista denominada realenga, fue realizada directamente por la Corona Castellana en representación de sus reyes católicos, que eran Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.

La Conquista Realenga es considerada como un segundo período donde los territorios de las Islas Canarias pasaban a manos de los Reyes Católicos, tal y como se ha mencionado anteriormente, pero que se presentó con una serie de características que le diferencian de la conquista Señorial. Lo que se puede englobar mediante los siguientes aspectos.

  • La dirección y armas empleadas durante la conquista, estuvieron a cargo de la Corona Castellano-Aragonesa, representada por los Reyes Católicos.
  • Los recursos económicos eran suministrados por un lado, por parte de los Reyes; pero por el otro, se permitía aportes de particulares que estuviesen interesados en la explotación de los recursos económicos de estas islas. Esto afectó directamente a las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, que eran las más pobladas y las que ofrecían mayores recursos económicos que explotar.
  • Los aborígenes que habitaban estas islas ofrecieron gran resistencia a someterse ante los conquistadores, por lo cual fueron considerables las pérdidas humanas en ellas.
  • La Gran Canaria se conquistó entre los años 1478 y 1483, cuando finalmente se doblegó a la resistencia aborigen.
  • La Isla de La Palma fue conquistada entre los años  1492 y 1493.
  • Posteriormente, se conquista la isla de Tenerife durante los años 1494 al 1496.
Aborígenes Canarios

De esta manera la Corona Castellana completa su dominio sobre todo el territorio conformado por las islas del Archipiélago de las Canarias. Dentro de lo cual es interesante destacar que para el año 1478, aún antes de finalizarse la conquista de todos estos territorios, se firma un tratado denominado Alcaçovas-Toledo, entre Portugal y Castilla.

Este tratado tenía como finalidad realizar un acuerdo entre estos dos países sobre el reparto de las posesiones atlánticas, por lo que el Reino Portugués se queda con las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde; en tanto que a la Corona de Castilla le corresponden las Islas Canarias.

Genética de los Aborígenes Canarios

La Genética es la parte de la biología que se encarga de realizar el estudio de los genes y todos los mecanismos involucrados en la transmisión de los caracteres hereditarios de las personas.

Desde hace algunos años se han estado realizando estudios científicos con la finalidad de confirmar el origen genético de los Aborígenes Canarios, especialmente por considerar que puede estar asociado con los habitantes del Norte de África.

Como se ha conocido durante el recorrido realizado en nuestro artículo, a lo largo del siglo XV las islas que conforman el Archipiélago de las Canarias, fueron conquistadas por el reino de Castilla; pero en ellas se encontraban una serie de aborígenes, que tenían una variedad de costumbres y dialectos, que fueron asociados con la lengua Líbico-bereber.

Su vida ha sido conocida básicamente mediante crónicas y descubrimientos arqueológicos, dándoles diferentes denominaciones como guanches, Benahoaritas, Bimbapes y algunas otras, pero todos aborígenes canarios.

Uno de los hechos que más ha sorprendido, es que estos nativos se mantenían aislados del continente africano y tampoco contaban con medios de navegación para efectuar grandes recorridos. Un tema que llenó de preguntas al mundo, ya que no se entendía ¿Cómo llegaron a las Canarias?.

Esta pregunta al igual que su respuesta quedó en el olvido, pues tanto su cultura como su lenguaje con el tiempo fueron desapareciendo de la faz de la tierra. Especialmente, luego de que los conquistadores los sometieron y acabaron con muchos de estos aborígenes.

Los restantes comenzaron a mezclarse con los propios colonos peninsulares y por tal motivo en la actualidad, sus genes son parte del ADN de los actuales pobladores Insulares.

Los genes son las partículas de material genético, que junto con otros elementos, se encuentran dispuestos siguiendo un orden fijo determinado a lo largo de un cromosoma y es donde se determinan los caracteres hereditarios de todos los seres vivos, formando su material genético o ADN.

Aborígenes Canarios

Por otro lado, se cuenta también con el ADN presente en las momias de los indígenas que han sido rescatadas durante las exploraciones arqueológicas; con la comparación de estos dos tipos de ADN, se espera poder desentrañar todo el misterio que hasta el momento envuelve al origen de los primitivos moradores de las Islas Canarias.

Hasta el momento se conoce que algunos investigadores de la Universidad de La Laguna realizan estudios que de forma preliminar indican que estos indígenas provenían del Norte de África. Los resultados han sido establecido luego de la extracción del ADN mitocondrial de células de 48 individuos procedentes de 25 yacimientos arqueológicos.

Una de las investigadoras de esta universidad, identificada como Rosa Fregel, dio a conocer a la prensa que la novedad más clara dentro de esta investigación científica es que por primera vez cuentan con muestras representativas de todas las islas.

Otra de las interesantes conclusiones arrojadas durante esta investigación, es que por un lado se confirma que efectivamente lo que la mayoría de los historiadores aceptaron como teoría del origen de los aborígenes canarios, en la actualidad es un hecho que se comprueba mediante los estudios genéticos; y por otra parte han confirmado que los nativos de estos territorios Insulares, se encontraban en este lugar desde el Neolítico, donde además contaban con mezcla de genes de pobladores provenientes tanto de Europa como del Oriente Próximo.

Aborígenes Canarios

Lo antes expuesto se relaciona con los antecedentes históricos que establecen que antes de la colonización de la Islas Canarias, algunas poblaciones romanas o cartagineses ya habían incursionado en el territorio del Norte de África y por tanto, los bereberes se mezclaron con algunos europeos y magrebíes o habitantes de lugares como Argelia, Marruecos y Túnez.

De esta manera se concluye que los Aborígenes Canarios, según los estudios genéticos, podrían tener un aspecto similar a algunas de las poblaciones del Norte de áfrica, con su piel clara, un tono oscuro en su cabello y los ojos marrones; aunque también se podía dar el caso de que tanto la piel, cabello y ojos fueran un poco más claros.

Estos estudios por otro lado, han permitido determinar que la mayoría de los sobrevivientes de estos aborígenes fueron mujeres, ya que los hombres perdieron su vida durante la conquista. Lo que ha ocasionado que el legado genético con que se cuenta en la actualidad esté desequilibrado, pues en los hombres se presentan menos antecedentes de genes de estos nativos, que en las mujeres.

Al respecto podemos concretar varios aspectos sobre la genética de los Aborígenes Canarios:

  • El material genético de las mitocondrias que ha sido analizado, muestra la presencia de al menos cuatro linajes específicos dentro de esta islas, que pudieron llegar a ellas y que se mantuvieron aislados al menos hasta la conquista de los españoles.
  • En estos pueblos indígenas se practica la endogamia; debido a que en Tenerife y Gran Canaria, se presenta gran diversidad genética; pero en La Gomera, El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura es menor, por ello los indicios de la práctica de matrimonios dentro de su misma casta.
  • En cuanto a la llegada de los aborígenes a este territorio Insular, se estableció que lo realizaron en grandes cantidades de personas de una sola vez, desplazándose hacia las islas centrales, llevando animales y semillas. Pero el momento exacto hasta la fecha no se ha podido determinar con el ADN.

Todo esto nos demuestra la importancia que tiene en la actualidad poder contar con la información suministrada por la genética y los estudios del ADN, los cuales representan una pequeña ventana hacia el pasado; donde los científicos pueden realizar un viaje en el tiempo y conocer con detalles, interesantes aspectos de civilizaciones y personalidades que durante una cierta época marcaron la historia de la humanidad.

Momias Aborígenes

La momificación es un proceso mediante el cual el cuerpo de una persona que ha fallecido es sometido a una serie de pasos para convertirla en una momia con el fin de preservarlo; lo que se puede lograr mediante determinadas condiciones naturales o realizándose de manera artificial a través del embalsamamiento.

Dentro de los hallazgos arqueológicos, se han encontrados pruebas de que los guanches, representantes de los aborígenes Canarios, realizaban un tipo de momificación similar a la practicada por los egipcios. Ellos la empleaban con la finalidad de evitar la corrupción de los cadáveres, siendo muy cuidadosos en este proceso y manejando adecuadamente el cuerpo, como un acto especial en memoria y honra del difunto.

Este proceso de momificació,n a criterio de algunos cronistas españoles, no era de uso general entre toda la población guanches o canarias; sino que era una práctica funeraria empleada para algunos miembros de sus pueblos, que contaban con una cierta posición social y económica.

Este tipo de trabajo era encomendado a una tribu de sacerdotes que conocían el arte del embalsamamiento, algo que era un misterio sagrado y considerado como todo un secreto, para lo cual debían seguir una especie de ritual. Un arte que luego de la conquista por parte de los españoles, prácticamente se perdió y lo poco que se conoce de él, se debe a la tradición, donde se han conservado algunas técnicas.

Una de las clases sociales identificada como los Achicasnai, que era la casta más baja del estrato social que conformaban los guanches, era precisamente la encargada de los trabajos sucios, por decirlo de alguna manera, pues ellos se ocupaban de la sangre, realizar los curtidores, que es el secado de la piel y matarifes, que es el descuartizado y extracción de órganos internos.

Esto era un procedimiento que los cronistas e historiadores identificaban como “mirlado”, en referencia a las técnicas propias de preservación de los cadáveres por parte de los aborígenes de las Islas Canarias; y lo designan de esta manera, pues al hablar de momificación se hace referencia en particular a la técnica egipcia en función del uso de la brea.

Por tanto los Achicasnai, ejecutaban y mantenían vivas las técnicas del Mirlado y posteriormente los sacerdotes realizaban el resto del ritual. Un ejemplo de esta práctica para la conservación de los cadáveres, se encuentra representada por la célebre Momia de San Andrés.

Esta muestra de la momificación aborigen, se encuentra exhibida en el Museo de la Naturaleza y el Hombre en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, la cual, a criterios de los arqueólogos, es una de las mejores conservadas como representante de los aborígenes Guanches o Canarios.

Vida Después de La Muerte 

Los aborígenes considerados como guanches, que sabemos identificados como los habitantes de la isla de Tenerife, al igual que muchos de los otros pobladores insulares, tenían una serie de creencias mediante las cuales pensaban que los espíritus de sus antepasados iban hasta el sol, un astro que ellos consideraban un ser superior, al igual que el Dios del cielo, el cual lo sostenía.

Ellos lo adoraban y pensaban que sus antepasados formaban parte de este sol, que cada mañana salía por el Este y se mantenía en el firmamento, donde desaparecía con la noche, para regresar nuevamente al siguiente día.

Por ello, dentro de su cultura, este viaje era simbolizado con un carro que contenía las almas en su morada solar; en la isla de Tenerife, era simbolizado con pájaros, mientras que en El hierro fue representado mediante la imagen de una casa.

Todo ello ha sido muestra de que consideraban la existencia de la vida después de la muerte y justificaciones válidas para que se tomaran tantos cuidados durante los rituales funerarios y la preparación de los cuerpos de sus muertos, mediante su sistema de momificación.

Aborígenes Canarios

Impacto Ambiental

Los conocimientos actuales que se tienen con respecto a la vida llevada por los Aborígenes Canarios han dejado evidencias arqueológicas, como es el caso del polen. Que sirven como testimonio de que en la antigüedad se contaba en estos territorios con dos especies de árboles, que ya no existen; uno de ellos era el roble identificado como Quercus y el otro un Carpe de los Carpinus Betulus, probablemente.

Los registros arqueológicos dan fe de su existencia, al menos hasta la época en que las islas comenzaron a ser pobladas y que desaparecieron posiblemente a causa de la tala, quema, pastoreo o sencillamente para emplear su territorio con los cultivos agrícolas.

Como este caso, se han encontrado algunos otros en la isla de Fuerteventura con especies de masas arbóreas que ya no existen, entre las cuales está el viñatigo o el madroño; mientras que muchas otras sobreviven a duras penas. Mediante la siguiente imagen mostramos el fruto del madroño, el cual formó parte de la actividad de recolección de los Aborígenes Canarios, como base de su alimentación.

Aborígenes Canarios

Los registros arqueológicos, luego de los estudios con restos de carbón, dieron como resultado la idea de que muchas de estas especies desaparecieron, a causa de que los aborígenes empleaban estos árboles para proveerse de leña o simplemente con la necesidad de contar con pastos para su ganado, ayudados además por la presencia del ratón doméstico que desaparecía las semillas de estos árboles.

Otra de las alteraciones ocasionadas por la vida de estos aborígenes, estuvo representada por la depredación de especies de la fauna, con la finalidad de cazarlas como parte de su dieta alimenticia. Perdiéndose en consecuencia representantes de la codorniz canaria, la pardela de malpaís, el lagarto gigante, las ratas gigantes de Tenerife, por citar algunas.

Esperamos que el contenido de este artículo haya sido de utilidad para conocer quiénes fueron los Aborígenes Canarios, y les invitamos cordialmente a leer los siguientes contenidos:

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