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Religión de los Aztecas: Conoce sus dioses y creencias

La religión azteca está llena de leyendas y mitos, fue una sociedad cuya cultura estuvo dirigida por su religión. Conoce todo sobre las deidades y creencias de la religión de los aztecas, aquí.

Religión de los aztecas – Mitología

La cultura mesoamericana está llena de  mitos y leyendas, pero también giraba alrededor de la religión. Es muy probable que muchos identifiquen la religión de los aztecas muy cercana a la muerte, a los sacrificios humanos, con el único propósito de honrar a sus Dioses; sin embargo, es innegable que al conocer en detalle sus temores y miedos, llegamos a entender que se sentían rodeados de entidades y criaturas, abordados por un mundo tenebroso.

Creían en un Dios de la lluvia que llevaba por nombre Tláloc, este Dios estaba casado con Chalchiuhtlicue quien era la diosa del agua, como era de esperarse la unión de ambos dioses trajo al mundo muchos hijos, que poblaron el cielo, eran los tlalocas y hoy los llamamos nubes.

El mundo en donde se encontraba viviendo esta hermosa pareja se llamaba Tlalocan y a él llegaban todas esas personas que dejaban de vivir en la tierra por haber fallecido ahogados, o porque un rayo los había alcanzado, entre otras muertes asociadas a enfermedades generadas por la acumulación de líquidos, como la hidropesía. Cuando estas personas llegaban a Tlalocan podían vivir sin dolor, una existencia eterna y feliz. Esta es una de las leyendas más emblemáticas de la religión de los aztecas.

La religión de los aztecas era politeísta, es decir, creían en muchas deidades aún cuando no le profesaban culto a todos sino únicamente a las divinidades principales, no dejaban de creer en cada una de ellas. La importancia de los Dioses se relacionaba con sus cosechas, el sol, la noche, las guerras, la vida y el agua.

Como podemos observar, la religión de los aztecas se fundamentaba en todo lo que existía y ocurría en la Tierra, lo que hoy para nosotros es algo considerado normal, para la religión de los aztecas era algo desconocido que merecía respeto.

Cuando llegaron al valle de México, los aztecas intentaron incorporar a su religión los dioses de las civilizaciones más avanzadas y también de las más antiguas como la Tolteca, esta cultura precolombina mesoamericana corresponde al Período Posclásico, establecida en los siglos X y XII y dominó en el norte del altiplano mexicano.

Todo ese fundamento de la naturaleza y lo humano que nutría la religión de los aztecas, la hacía muy energética y espiritual. Es por ello, que sus dioses eran cuerpos celestes que estaban asociados a algo terrenal o a un fenómeno natural. Sus dioses eran guerreros en contra de la oscuridad. Quizá ellos temían a la oscuridad y por ello sus dioses siempre luchaban en contra de ella.

Los aztecas creían que si el sol dejaba de alumbrar el mundo se acabaría, en realidad hoy en día sabemos que no sería posible mantener la vida en el planeta si este llegara a quedar en completa oscuridad, es decir, que sus temores eran válidos. Por eso consideraban los sacrificios humanos como una manera de mantener la luz del sol y ofrendaban el corazón de animales y de personas.

Como señalamos al principio, en la leyenda podemos reconocer que la religión de los aztecas creía en la vida después de la muerte y aquellos que dejaban esta vida también lucharían en contra de la oscuridad en la otra. La religión de los aztecas no surgió de la nada, fueron miles de años de historia de muchas civilizaciones mesoamericanas que antecedieron a esta cultura y que fueron nutriendo asimismo su religión.

Entre estas culturas que los antecedieron podemos nombrar a la civilizaciones Tolteca, Zapotecas, Teotihuacan, entre otras, esto ha sido corroborado a través de los estudios y hallazgos arqueológicos, que han permitido reconocer dioses en común, que ya eran venerados por estas culturas anteriores a la azteca, como por ejemplo el Dios Quetzalcóatl.

El calendario azteca tiene un papel muy importante en su religión, pues está conformado por sus Dioses y en la parte central se encuentra representado el Dios del Sol llamado Tonatiúh. Este Dios central se encuentra rodeado por cuatro rectángulos que cuentan o representan la leyenda de los cuatros soles. Esta leyenda cuenta que el primer sol duró 676 años, pero aquellos que habitaron en el período del primer sol, fueron comidos por los tigres.

El segundo sol es llamado cuatro vientos, porque los que habitaron en este período fueron llevados por el viento, incluyendo al Sol mismo, este sol duró 364 años. El tercer Sol era lluvia, duró 312 años y todos perecieron porque sobre ellos llovió fuego. Finalmente, el cuarto Sol duró 676 años y todos murieron porque fueron dominados por el agua.

RELIGION DE LOS AZTECAS

El calendario contiene un primer anillo en donde cada mes está representado por una figura y son veinte en total. A su vez, cada mes se divide en cinco días. El segundo anillo tiene figuras dispuestas en forma de V, las cuales simbolizan los rayos del sol. El tercer anillo muestra la fecha de terminación del calendario. El cuarto anillo muestra las estrellas en el cielo.

En general el calendario muestra 18 meses en donde cada uno está conformado por 20 días y 5 días de inactividad, los cuales eran llamados nemontemi, sumando en total 365 días. El Xiuhpohualli calendario de 365 días, inicia el 2 de febrero y  los días de inactividad se ubicaban a finales de enero y el primero de febrero.

Cada cuatro años, se le suma un día de inactividad que corresponde al año bisiesto y ese día se resta cada 130 años. Como podemos apreciar, el calendario está vinculado a las distintas figuras y dioses que eran adorados en la religión de los aztecas.

Además, el cosmos estaba íntimamente relacionado con la religión de los aztecas, ellos creían que el universo se encontraba dividido en tres niveles: los cielos, la tierra y el inframundo, estos niveles a pesar de estar separados, se encontraban unidos por un eje central, para ellos ese eje se encontraba representado por el Templo Mayor en Tenochtitlan. En cuanto al mundo en el que vivían era denominado Tlaltipac y se encontraba entre el cielo y el inframundo.

Reconociendo al mundo como un lugar de pares equilibrados por sus opuestos como húmedo y seco, frío y caliente, femenino y masculino, etc., los humanos eran los responsables de mantener al mundo y al universo y por ello los sacrificios y rituales.

A partir de ese principio de dualidad, la religión azteca reconocía la existencia de cuatro soles anteriores, surgiendo la leyenda de los cuatro soles que describimos anteriormente, por lo tanto, estarían viviendo en el quinto sol, siendo el momento actual, en el que reina el Dios Nanahuatzin.

El azteca fue el imperio mesoamericano más grande y poderoso, se estableció en gran parte de la región desde la Costa del Pacífico mexicano hasta Guatemala y su influencia marcó miles de años y muchas vidas, por lo tanto,  la religión de los aztecas también fue muy prominente.

Dioses

La religión de los aztecas está llena de Dioses y cada uno de ellos está asociado a algún fenómeno natural o también a una actividad relacionada con el pueblo azteca. Es así como dentro de la religión de los aztecas se pueden identificar: el Dios del Sol, el Dios de la Lluvia, la Diosa del agua, el Dios de viento, el Dios de la Guerra, el Dios de la Agricultura y más.

RELIGION DE LOS AZTECAS

Como podemos darnos cuenta, la religión de los aztecas determinaba buena parte de su cultura, ya que su vida cotidiana y las actividades de alguna manera estaban regidas por una deidad. A través de años de estudios, los expertos en la cultura mesoamericana han llegado al consenso de dividir a los Dioses de la religión de los aztecas en tres grandes categorías.

Una primera categoría en donde se encuentran los Dioses Creadores o Cósmicos, una segunda categoría que está conformada por los Dioses de la fertilidad, del agua, de la agricultura y una tercera categoría en donde se encuentran los dioses de la guerra y del sacrificio.

Podemos inferir, sin ser unos expertos, que los dioses creadores o cósmicos fueron los responsables de la creación de las fuerzas del mundo y del universo. Entre los dioses creadores principales se encuentra el Dios del Fuego y de las estaciones llamado Huehueteotl – Xiuhtecuhtli.

En la religión de los aztecas este dios representaba la facultad que tenía el mundo para regenerarse y también era reconocido como el creador del sol. Otro de los dioses cósmicos es Tezcatlipoca, el dios de la dualidad y dios de la noche.

RELIGION DE LOS AZTECAS

Según la cultura azteca este dios reflejaba los hechos de la humanidad, por eso se le consideraba un dios de justicia. Por su parte el Dios Quetzalcóatl era el creador de la humanidad y por su condición de habernos creado era el más amigable.

En la segunda categoría se encuentra el Dios Tlaloc quien era el dios de la lluvia y por ello lo reconocían como el dios de la agricultura, su esposa la diosa del agua y la fertilidad. En la tercera categoría podemos reconocer a Huitzilopochtli quien era el dios de la guerra y el sacrificio.

A continuación describiremos a los dioses más importantes dentro de la religión de los aztecas e intentaremos dar a conocer las características más sobresalientes y cómo el pueblo azteca los veneraba:

Huitzilopochtli

Huitzilopochtli, como hemos señalado, es reconocido como el dios de la guerra, pero también es el dios de la sabiduría y del poder. En los glifos o figuras el dios Huitzilopochtli es representado por una serpiente. Los aztecas asociaban a este dios con la estación de verano, también con la llegada de las épocas de relámpagos y con la fertilidad. En la siguiente imagen podemos ver cómo era representada su imagen.

RELIGION DE LOS AZTECAS

Se realizaban rituales para honrarlo a través de una ceremonia de sacrificios humanos. Los dioses según la religión de los aztecas perdían mucha sangre, manteniendo el equilibrio necesario para que la humanidad permaneciera en la tierra y por ello las ofrendas tenían que tener sangre, para que los dioses se pudieran reconfortar.

Al dios de la guerra Huitzilopochtli se le honraba en una ceremonia en la que el sacerdote atravesaba con una flecha un mazacote de sangre obtenida de las personas que debían ser sacrificadas. Esta ceremonia se oficiaba el decimoquinto mes de cada año del calendario azteca.

Tezcatlipoca

Este dios permitía el reflejo de las acciones humanas, la religión de los aztecas lo reconocía como el dios de la dualidad. Se encuentra representado con un espejo en el lugar donde debería estar su pie, este espejo es donde se reflejaban los hechos de la humanidad. También este dios Tezcatlipoca estaba relacionado con el destino y la fortuna de los aztecas.

Era llamado dios de la dualidad porque se encontraba en todas partes, así como daba, quitaba, era negativo porque traía dificultades y enfermedades, pero también era positivo porque daba prosperidad y entregaba salud. Era un dios muy caprichoso y si quería podía estar en el cielo y el infierno. Por tener esa capacidad de ser el bien y el mal, los aztecas le temían y lo reverenciaban. En la siguiente imagen podemos apreciar su representación.

RELIGION DE LOS AZTECAS

Con estas características los estudiosos de la religión de los aztecas han llegado a describir a este Dios como omnipotente, omnipresente y omnisciente, ya que siempre estaba joven y todas las criaturas estaban indefensas ante él. Por su parte, los aztecas lo reconocían como un sembrador de discordias. Tezcatlipoca recibía una de las fiestas más importantes y era celebrada en el quinto mes azteca.

Quetzalcóatl

Este dios es representado en la religión de los aztecas como una serpiente emplumada. Se encuentra íntimamente relacionado con todo lo que tenga que ver con el arte y el conocimiento. Quetzalcóatl nació de Mixcóatl, que era un guerrero tolteca que habitaba en el cielo y cuando bajo al mundo conoció a Chimalma, la tierra madre, ambos se enamoraron y de su amor nació Quetzalcóatl.

Para los aztecas la serpiente era dueña de grandes poderes de fertilidad, era un símbolo de vida y poder. El Dios Quetzalcóatl es representado como un guerrero que sale de la boca de una serpiente con plumas. La pluma era el símbolo de lo sagrado en la religión azteca, porque le permitía volar y llegar al cielo.

Para honrar a Quetzalcóatl se hacía una fiesta que comenzaba ochenta días antes de la fecha de su celebración, los sacerdotes comenzaban un ayuno y solo podían dormir tres horas, una de día y dos a principio de la noche, el resto del tiempo debían estar orando, prendiendo inciensos o sangrándose sus orejas. Solo el día de la fiesta en honor al Dios Quetzalcóatl, podían retornar a sus casas para cambiar sus ropajes. La efusión de sangre de sus orejas y lengua sustituía el sacrificio directo.

Tláloc

Tláloc es el dios de la lluvia, como ya señalamos anteriormente este dios se casó con Chalchiuhtlicue, quien era la diosa del agua, de esta unión nacieron muchos hijos, a quienes los aztecas reconocían con el nombre de los tlalocas. Ellos vivían en un paraíso llamado Tlalocan.

La religión de los aztecas celebraba varias ceremonias para honrar al dios de la lluvia, sin embargo la más importante es la de huey tozoztli, dedicada a todas las deidades que se encuentran relacionadas con la lluvia, la agricultura y el maíz.

Celebran y reconocen en esta ceremonia a los ayudantes de Tláloc, entre los que podemos nombrar a: Tlaloques,  Cintéotl y Chicomecóatl. La misma se realiza en el cuarto mes del calendario azteca y casualmente corresponde al mes de abril en nuestro calendario actual, en el cual se da precisamente el comienzo de la temporada de lluvias.

Chicomecoátl

Chicomecoátl es la diosa de la fertilidad, según la religión de los aztecas está relacionada con el maíz, principal alimento de esta sociedad y por ello, también es reconocida como la diosa de la subsistencia. Existen reseñas que la llaman Xilonen que significa “la peluda” al traducirlo en español, por lo que definitivamente es un diosa asociada al maíz.

Era una diosa protectora de los cultivos y por ello podía ser llamada también Llamatecuhtli que significa “ama anciana”, relacionando a esta deidad con otro período del cultivo, cuando el maíz ya estaba con la mazorca madura, cubierta por hojas arrugadas y amarillentas.

Los cultos para honrar a la diosa Chicomecóatl incluían un  ayuno prolongado, el cual era celebrado en el mes de septiembre. Los hogares eran adornados con plantas de maíz y en los templos se bendecían sus semillas. También se incluían los sacrificios de una mujer joven, la cual era decapitada y su sangre se vertía sobre la estatua de Chicomecóatl.

Cuando el maíz mostraba las barbas en la mazorca se veneraba a Xilonen, esto era en el mes de junio, específicamente el día 24, entonces se realizaban sacrificios para pedir a la diosa que las cosechas fueran abundantes. En los códices aztecas, que eran documentos en donde se representaban la cultura a través de glifos, se reconoce a esta diosa precisamente porque sus esculturas tienen una mazorca de maíz en su mano.

Cinteotl

Cinteotl es un dios que tenía la capacidad de asumir ambos sexos, tanto el masculino como el  femenino. Era esposo de Chicomecóatl. Los aztecas levantaban templos en su honor, los cuales llevaban el nombre de cinteotl iteopan. En la siguiente imagen es posible apreciar una representación de cómo los aztecas describían a esta deidad.

RELIGION DE LOS AZTECAS

La leyenda cuenta que Cinteotl se metió debajo de la tierra y sus cabellos se convirtieron en algodón; de sus orejas y nariz brotaron semillas que daban plantas comestibles. De sus dedos nació el camote, un tubérculo comestible, de sus uñas una especie de maíz y del resto de su cuerpo muchos otros frutos. Al estar asociado con la agricultura, se le festejaba junto con la diosa Chicomecoatl.

Xólotl

Xólotl es el dios del ocaso, el que se encarga de ayudar en el viaje a los muertos y llevarlos hasta Mictlán, quien es el señor de la estrella de la tarde y del inframundo. En la religión azteca Xólotl era el portador del infierno y del fuego. También se le reconoce como el hermano gemelo de Quetzalcóatl.

Pero no todo lo que rodea a Xólotl es oscuro, porque él tiene la responsabilidad de proteger al Sol cuando tiene que viajar a través del inframundo durante la noche. Fue él quien entregó el fuego de la sabiduría a los humanos.

Se encuentra representado como un esqueleto, un hombre con cabeza de perro, dice la leyenda que tiene las cuencas de sus ojos vacías de tanto llorar, ya que fue testigo del sacrificio de los dioses para dar vida al nuevo Sol.

RELIGION DE LOS AZTECAS

Tlazolteotl

Tlazolteotl es la diosa de la lujuria, de lo carnal y de los amores prohibidos. Es una deidad que se encuentra relacionada con el sexo y las traiciones morales. Pero como todas las deidades de la religión de los aztecas, se encuentra también relacionada con lo cósmico y ella está unida a los estados de la luna.

Su representación puede ser encontrada en postura de alumbramiento. También ha sido reconocida en los códices aztecas sosteniendo “la raíz del diablo”, es una planta con propiedades curativas que ayuda a disminuir los dolores de parto. También es la diosa que representa a la fecundidad de la tierra.

Mictlantecuhtli

Mictlantecuhtli es el dios de las tinieblas y la muerte, su esposa es Mictecacíhuatl la dama de la Muerte, ella es quien conduce el Día de los Muertos. En este día todas las almas tienen la oportunidad de regresar a sus casas para ver a su familia y juntos, Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, gobiernan el Mictlán y el destino de las almas. A menudo se le representa como el esqueleto de un humano.

Ofrendas humanas

La religión de los aztecas estaba fundamentada en la creencia de que los dioses habían proporcionado su sangre para poder darle vida al universo y a la humanidad, por lo tanto, ante tal demostración de entrega y sacrificio por parte de los dioses, la humanidad estaba en deuda con ellos y tenía que pagar derramando su propia sangre.

Los aztecas estaban plenamente convencidos de que si no realizaban sus ofrendas con sangre, el universo se derrumbaría. Es por ello que la religión de los aztecas está llena de sacrificios humanos y animales. También existía el voluntariado o auto-sacrificio hacia los dioses, para que el universo se mantuviera.

Cuando no había voluntarios, se sacrificaban personas que eran prisioneras o dependiendo del Dios que sería adorado o venerado, se realizaban sacrificios de niños enfermos o mujeres jóvenes.  Lo que sí era definitivo es que los sacrificios contemplaban extraer el corazón de los prisioneros, voluntarios o víctimas.

Existían numerosas maneras de honrar a los dioses, pero la más común era llevar a la persona que sería sacrificada al altar, allí sería sujetada por cuatro sacerdotes y un oficial sería el encargado de arrancar el corazón de la víctima, que sería sacrificado en el altar. Dependiendo de la nobleza o valentía de la víctima, su retiro del altar sería realizado con respeto o no.

Por otro lado, en función de la ceremonia, el dios que sería honrado o la situación por la cual se había considerado realizar el sacrificio, el número variaba y este podía ir desde una sola persona hasta miles. Los aztecas daban inicio a guerras o batallas para capturar prisioneros y de esta manera siempre tener personas que se pudieran sacrificar.

Fin del mundo cada 52 años

Los aztecas temían que el fin del mundo podía ocurrir cada 52 años. Aún cuando la muerte del viejo tiempo daba la seguridad de que vendría un tiempo nuevo, la última hora de la última noche del último año del ciclo de 52 años, coincidía con la primera noche que anticipaba la luz del primer día del ciclo siguiente.

El paso de las siete hermanas o estrellas calientes más cercanas a la Tierra conocida como las Pléyades era un buen augurio y disipaba la angustia antes de que saliera el sol. La historia cuenta que en ese momento del ciclo de 52 años, los fuegos religiosos fueron apagados, las personas destruyeron sus pertenencias y se pusieron en luto, pero cuando vieron la constelación de Pléyades tuvieron la garantía de contar con un mundo en el que vivir por 52 años más.

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