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Conoce a los Olmecas: La cultura madre de Mesoamérica

Los Olmecas fueron una cultura antigua, de gran desarrollo e influencia sobre muchas otras dentro de la región mesoamericana, a quienes se debió la construcción de las primeras ciudades en México; los cuales fueron ingeniosos creadores de muchos objetos empleados en la actualidad, como fue el caso de la pelota de hule. Descubre con nosotros todo acerca de la antigua cultura de los Olmecas, y entérate de cuáles fueron sus características, ubicación geográfica, historia, religión, economía, vestimenta y mucho más, no te lo pierdas.

Olmecas

Introducción

México es un país soberano que se encuentra ubicado en la región meridional de América de Norte, cuenta con una superficie que le ubica como el decimotercero de mayor extensión en el mundo y el tercero más grande de Latinoamérica, está ampliamente poblado y tiene la característica de que además de su lengua materna aceptada como el español, se reconocen otras 67 lenguas indígenas propias de esta nación.

Su región junto a una parte de Centro América, ha sido denominada como Mesoamérica; siendo además la cuna de una las más interesantes, antiguas y desarrolladas civilizaciones del mundo occidental. Todo ello gracias a que este país siempre ha contado con una serie de riquezas naturales, que se destacan por la presencia de una amplia variedad en cuanto a su clima, abundante agua y también tierras fértiles.

Todo esto hizo de México una amplia fuente de sustento, en cuyas tierras se asentaron grandes cantidades de personas, quienes aprendieron a dominar la agricultura, permitiendo que los hombres dejaran de ser nómadas y se establecieran en el lugar donde realizaban sus cultivos, al igual que sus interesantes rituales religiosos, que en la actualidad son los mayores yacimientos arqueológicos, gracias a los cuales se han logrado descubrir muchos antecedentes de su existencia en el mundo.

En principio eran aldeas de pocas viviendas, pero posteriormente se comenzaron a construir templos, con los cuales podían adorar a los dioses y de esta forma comienzan a tener vida las ciudades, se desarrollan culturalmente y aprenden a comunicarse mediante una escritura basada en jeroglíficos.

Olmecas

La primera cultura que florece en esta región fue precisamente la de los Olmecas, que en la historia han sido identificados como creadores de la “Cultura Madre”, ya que surge aproximadamente desde el año 1.200 al 400 A.C., presente dentro del territorio Mexicano y dejando una serie de influencias, que dieron origen al nacimiento de muchas otras civilizaciones importantes, como por ejemplo la Mixteca y la Zapoteca.

Estas culturas son el resultado de la diversificación de los pueblos de habla Otomangueana, del centro de México en la zona de Oaxaca, las cuales han sido ejemplo a seguir por civilizaciones posteriores a ellas; permitiéndose de esta manera su amplio desarrollo y extensión.

Pero como hemos comentado, deben su origen a la influencia de los Olmecas, un pueblo que vamos a conocer a lo largo de este artículo mediante una serie de aspectos interesantes; dicho esto, le invitamos a continuar con nosotros para descubrir sus más relevantes representaciones históricas, dejadas para el mundo.

Olmecas

Características de los Olmecas

La cultura madre, representada por la civilización de los Olmecas, ha sido identificada como la más antigua de origen precolombino, presente el en territorio centro-sur de México y estando dotada de una serie de características que la convirtieron en base para la formación de muchos otros pueblos, que con el paso de los años se han dado a conocer como los representantes de la identidad de todos los mexicanos.

Por este motivo, es necesario precisar todos los aspectos que hicieron de esta una cultura madre, la cual dejó una serie de legados para la humanidad y que podemos describir de acuerdo a las siguientes características:

  • Fue una cultura que se desarrolló durante el período Preclásico Medio Mesoamericano, que tuvo lugar entre los años 1.200 al 400 A.C., en los estados actualmente identificados como Veracruz y Tabasco.
  • Sobrevivió hasta prácticamente el año 100 A.C., pero estando ya en una fase de decadencia, durante una época que se conoció como Olmeca III.
  • Dentro de la historia ha sido considerada la Madre de las Culturas Mesoamericanas, cuyos legados se han extendido incluso a naciones como El Salvador.
  • Fue la influencia que dio nacimiento a otras culturas como los Mixtecas y Zapotecas.
  • Su principal actividad económica fue la agricultura, aunque también fueron buenos cazadores y pescadores, así como hábiles comerciantes con los pueblos vecinos.
  • Su sociedad se encontró muy estratificada, pues una minoría contaba con privilegios sociales y políticos, representada por guerreros y sacerdotes. Pero la mayor parte del pueblo eran campesinos que cultivaban las tierras, mientras las mujeres se ocupaban de labores de hilado y fabricación de utensilios, empleando el barro.
  • Desde el punto de vista político era una sociedad teocrática, que estaba liderada por un sacerdote y un jefe supremo.
  • En cuanto a la religión, fueron politeístas, con la adoración de una amplia variedad de imágenes, especialmente representadas por el jaguar.
  • Su líder se identificaba con el nombre de Chichimecatl.
  • Desarrollaron un sistema de escritura jeroglífica, que se consideró la más antigua del Hemisferio Occidental. Crearon también sus calendarios, números y elementos astronómicos.

Como se puede observar, se trata de una cultura antigua de la que se pueden descubrir fascinantes elementos, incluso en la actualidad se pueden visitar muchos de sus restos en algunos lugares del territorio Mexicano, especialmente centros ceremoniales y algunas ciudades importantes como es el caso de San Lorenzo, La Mojarra o Manatí.

Por otra parte, se considera que la cultura de este pueblo desapareció a causa de muchas rivalidades que les llevaron a tener guerras, mediante las cuales se destruyeron las ciudades y posteriormente quedaron abandonadas.

Ubicación Geográfica

Cuando se ubica geográficamente el asentamiento de los Olmecas, se hace referencia a su área nuclear, que es dentro de la arqueología, la zona donde se ha establecido su origen como cultura, la cual de igual manera tuvo una amplia difusión en la época precolombina.

Es importante mencionar que esta parte cronológica del tiempo se designa en función de su historia, desde su origen en el continente americano, hasta el establecimiento del dominio político y cultural que tuvieron los europeos sobre estos pueblos indígenas americanos.

Olmecas

En cuanto a su expansión como civilización, los historiadores han establecido que alcanzó la mayor parte de Mesoamérica; identificada como la región cultural que comprende la mitad meridional de México, con excepción de la región occidental.

Los Olmecas dejaron evidencia de su presencia en la región sur de la llanura costera, representada por las orillas del Golfo de México, que es una cuenca del Océano Atlántico. Por lo que estos nativos pobladores han sido ubicados en regiones entre los ríos Papaloapan y Grijalva, los cual corresponden a la mitad norte del Istmo conocido como Tehuantepec.

Específicamente el área ocupada por el poblamiento de los Olmecas ha sido ubicado en las localidades identificadas como Tres Zapotes, Laguna de Los Cerros, San Lorenzo, La Venta, San Andrés, Potrero Nuevo y Tenochtitlán, zonas que en la actualidad corresponden al sureste del estado conocido como Veracruz y una parte del estado Tabasco, ambos dentro de la nación mexicana.

Cabe destacar que esta antigua civilización se concentró en un área que estaba irrigada por caudalosos ríos, los cuales la mantenían humedad, favoreciendo con ello a las prácticas de agricultura; pero por otro lado, debían afrontar una serie de problemas ocasionados por el desbordamientos de estos cuerpos de agua durante la temporadas de lluvias.

Historia de los Olmecas

La historia de esta civilización se ha podido conocer en su mayoría gracias a los estudios arqueológicos de restos encontrados; con lo que se ha establecido que existieron aproximadamente desde el año 1.200 A.C., y cuyo nombre en lengua Náhuatl significa “Gente del País del Hule”; algo que se considera debido a la extracción de este material de los árboles presentes en la zona de su localización, el mismo es conocido en la actualidad como látex.

Este era un territorio que estaba caracterizado por la presencia de amplias y ricas llanuras húmedas, con colinas bajas, montañas y volcanes. Se determinó que alrededor de las montañas de Tuxtla, estaban presentes asentamientos al igual que templos religiosos, con poblados como el de San Lorenzo, Tres Zapotes y La Venta.

Sus rituales religiosos los realizaban en la Laguna de los Cerros, situada en el estado de Veracruz, lugar en el que se encontraron muchos de los restos arqueológicos de los Olmecas. También emplearon la región de La Mojarra para sus ceremonias, la cual se encuentra cerca del golfo, donde las evidencias arqueológicas han sido encontradas en una cueva del río Acula, todos estos lugares pertenecientes a Veracruz.

La civilización de los Olmecas se concentró principalmente alrededor de tres tipos de centros ceremoniales; además de los mencionados anteriormente; los cuales fueron identificados como San Lorenzo, Los Tres Zapotes y La Venta;. A continuación conoceremos específicamente a cada uno de ellos, ya que han formado parte de las más importantes fuentes arqueológicas sobre la vida de los Olmecas.

Olmecas

San Lorenzo 

San Lorenzo es el centro de concentración más antiguo de los nativos Olmecas, que estima que esta antigua cultura mesoamericana habitó en este lugar alrededor del año 1.150 A.C. en la región identificada como Texistepec, al sureste de Veracruz, específicamente en la cuenca del río identificado como Coatzacoalcos.

En esta ciudad actualmente se conservan una serie de esculturas y otros elementos característicos de esta cultura; pero se debe aclarar que hace unos 900 A.C., el lugar fue saqueado y muchas de estas esculturas consideradas como monumentales, fueron parcialmente destruidas o enterradas; mientras que algunas pocas se llevaron a los centros ceremoniales ubicados en la Laguna de Los Cerros y los Tres Zapotes.

Los Tres Zapotes 

Este fue considerado un centro religioso ceremonial que se desarrolló en los últimos tiempos de la civilización Olmeca, por lo cual cuenta con muchas más evidencias de la existencia de esta cultura, aunque ya en una etapa considerada en decadencia, pues muchos otros de sus centros ceremoniales, contaron con un mayor esplendor.

En este orden de ideas, es oportuno mencionar que los espacios identificados como lugares religiosos, eran en realidad sus ciudades, en ellas contaban con edificaciones hechas a base de tierra y adobe (una masa elaborada con tierra y paja), que por otro lado, no ofrecían la resistencia suficiente como para preservarse con el paso de los años.

Ellos aplicaron ciertos conocimientos en la elaboración de montículos, sobre los cuales colocaban sus templos; algo que fue visto por los historiadores como el origen de las pirámides mesoamericanas. También realizaban sus edificaciones provistas de patios centrales, lo que fue característico de algunas civilizaciones posteriores.

Otro aspecto interesante con respecto a los Olmecas, es la presunción de que experimentaron algunos cambios políticos bruscos dentro de su forma de vida, lo que se ha establecido mediante el hallazgo de muchas estatuas destruidas, especialmente los referentes a las cabezas líderes de esta raza.

La Venta 

En La venta se ubicó el centro ceremonial de mayor relevancia para la cultura Olmeca y se distingue por representar, según las crónicas, el primer trazo arquitectónico del México antiguo.

En esta ciudad se han encontrado muestras de muchas arquitecturas monumentales realizadas en tierra; con bellas esculturas y varias ofrendas realizada en jade, puesto que la región contaba con amplios recursos minerales e incluso petróleo.

Olmecas

Este tipo de ofrendas realizadas de forma masiva se han considerado como únicas dentro del mundo prehispánico; además La Venta fue un pueblo que data desde el año 1.750 A.C.; y el lugar donde se encuentra la pirámide más antigua de Mesoamérica.

En esta región también se han descubierto cabezas colosales, al igual que tronos, que implicaron un arduo y laborioso trabajo para su elaboración, incluyendo el desplazamiento de enormes bloques de basalto que provenían de la Sierra de Tuxtlas y que en función de distancia, representan unas cuantas decenas de kilómetros.

Ellos se vieron en la necesidad de trasladar estas enormes masas de piedra en virtud de que en el lugar donde habitaban, que estamos conociendo como La Venta, era bastante arenoso, pantanoso y no contaba con piedras con las cuales realizar tan imponentes esculturas; pero por otro lado era densamente poblado, por lo cual se contaba con suficientes manos para el arduo trabajo.

Olmecas

La historia de esta interesante civilización, puede ser englobada en tres períodos básicos, tal y como les indicamos a continuación:

Nacimiento – Del 1200 al 900 A.C

Este fue el primer período de los Olmecas, donde se asentaron las bases de su refinada cultura mesoamericana, creando durante este tiempo el pueblo de San Lorenzo. En él se estableció su clase más poderosa y estuvo densamente poblado debido a la presencia de grandes riquezas, basadas en el abastecimiento del maíz.

Florecimiento – Del 900  al 400 A.C

La civilización de los Olmecas se desplaza hacia otra región, creando en esta oportunidad su centro de La Venta y comenzando de esta forma su segundo periodo histórico, que se extiende hasta el año 400 A.C. A partir de este momento, su vida comienza a girar entorno este lugar erigido como centro ceremonial, donde dejaron rastros de haber desviado ríos y edificado grandes monumentos.

Declive – Del 400 al 100 A.C

Los Olmecas nuevamente se desplazan, pero en esta ocasión lo hacen dirigiéndose hacia Tres Zapotes, lugar donde cumplirían su último período de existencia que se prolongó hasta el año 100 A.C. aproximadamente; cuando su cultura comenzaba a mostrar cierta debilidad, al verse afectada por una serie de factores.

Respecto a estos factores, podemos mencionar la inclemencia del clima asociado con una serie de desastres naturales, el padecimiento de sequías, la necesidad de controlar el cauce de los ríos y desviarlos para poder suministrar aguas a sus cosechas; al igual que una serie de problemas políticos debido a levantamientos sociales.

Fue una época en medio de la cual realizaron una gran cantidad de sacrificios a los dioses y les brindaron una serie de ofrendas; pero a la larga sintieron que sus ruegos no tenían respuesta por parte de las deidades y como consecuencia terminaron dejando sus asentamientos, ocasionando prácticamente el fin de esta civilización Olmeca.

Religión de los Olmecas y sus Dioses

Los Olmecas contaban con una religión de tipo politeísta; que es la seguida por aquellas personas que creen en la existencia de más de un Dios. Por lo cual ellos erigieron varias deidades a las cuales rendían culto. En ellas además se representaban elementos de la naturaleza, como animales, la lluvia y el fuego.

Sus propios gobernantes eran considerados en calidad de semidioses, para ellos todo lo que había a su alrededor contaba con espíritu, a los cuales debían honrar y venerar. Dentro de este orden de ideas, consideraban que la naturaleza tenía vital importancia en sus vidas, de modo que los desastres naturales, significaban muestras de la ira de los dioses, a los cuales se les debían ofrecer abundantes sacrificios con la finalidad de apaciguarlos.

Dentro de su sociedad eran los gobernantes, chamanes y sacerdotes, los que tenían la facultad para realizar este tipo de culto, de los cuales no se cuentan con mayores referencias históricas, pero que se han podido conocer de acuerdo con las civilizaciones posteriores, que nacieron en base a ellos.

Es por este motivo que los Olmecas se ubican en la historia como una cultura Madre, debido a que la mayoría de sus creencias fueron seguidas por las civilizaciones mesoamericanas que les sucedieron.

Como hemos comentado, los olmecas contaban con un gran número de dioses que representaban a la agricultura, el agua, el sol, la lluvia, los volcanes y los animales, entre otros elementos.

Uno de los dioses principales sobre los cuales se fundamentaba su religión fue el Jaguar, que se conoce también con el nombre de Panthera Onca; un gran felino carnívoro, que forma parte de las especies de América.

Este dios Jaguar se encontró representado dentro de la iconografía Olmeca, para lo cual empleaban bloques a manera de mosaicos, realizados con jade, representando a este animal con la característica boca olmeca, realizada con una forma geométrica de trapecio, y con comisuras en la parte de abajo; mientras que el labio superior, era bastante grueso.

También se le colocaban colmillos pronunciados, con adornos supraciliares en su cabeza, a nivel de los ojos y con el cráneo de forma hendida. Curiosamente, el Jaguar siempre aparece representado de la misma manera.

Olmecas

Lo que hasta el momento no se ha podido establecer, es qué tipo de dios representaban ellos con este Jaguar, probablemente se pudo tratar del de la lluvia, ya este se desarrolló posteriormente en muchas otras civilizaciones de Mesoamérica.

Sobre lo cual si existe certeza, es que los olmecas consideraban a muchos animales como sus dioses, siendo ejemplo de ello los sapos, reptiles y caimanes, los cuales además eran representantes típicos de la fauna de esta zona. Estos animales también se recrearon mediante esculturas, donde se mezclaba la cabeza de unos con el cuerpo de otros, bajo su propia percepción como seres mitológicos.

Un aspecto destacable dentro de algunas de sus manifestaciones religiosas, fue el hecho de que emplearon elementos abstractos, pero hasta la fecha no se le ha atribuido ningún significado específico a esta costumbre.

Por otro lado se piensa, en función de las pruebas arqueológicas halladas, que su religión era dinástica, puesto algunas de las representaciones escultóricas de los dioses fueron relacionadas directamente con los gobernantes de su pueblo, que además eran dotados de poderes sobrenaturales por ser descendientes directos de sus divinidades.

La cultura de los Olmecas dentro del este campo religioso, no ha podido ser descifrada aún, considerándose como uno de los mayores misterios de la historia. Se especula con la idea de que ellos debían tener una cierta doctrina, que era aceptada por todo su pueblo, mediante la cual justificaban y además aceptaban la legitimidad de los linajes de sus gobernantes.

Por ello se definían claramente las desigualdades sociales, las fuerzas sobrenaturales y muchos otros elementos que se vinculaban con la vida de sus gobernantes; contando de esta manera con una religión institucionalizada, en la cual se seguían principios y además contaban con un panteón para sus deidades.

Muchos de sus gobernantes escogieron la figura de un animal para identificarse, lo que se debió al hecho de esta asociación que le atribuían los Olmecas a sus líderes, a los cuales consideraban una especie de semidioses.

Legado Cultural

Sabemos que los Olmecas ocuparon especialmente la región norte del Istmo de Tehuantepec, y que los mayores hallazgos arqueológicos han sido encontrados en San Lorenzo, La Venta, Tres zapotes y  Villahermosa que es la capital actual de Tabasco.

Pero su influencia se extendió a otras regiones de Mesoamérica, especialmente en cuanto a sus aspectos culturales, como fue el culto a las montañas o el uso de las regiones elevadas para colocar sus centros religiosos.

Otro de los elementos que se heredó de esta cultura es la adoración a la Serpiente emplumada y al dios Jaguar; pero también la creación del juego con una pelota, al igual que el simbolismo que le dieron al empleo del Jade para la elaboración de sus ofrendas.

Ellos también inventaron una escritura, mediante el uso de pictogramas al igual que ideogramas o señales; además contaron con un calendario que formó parte de su arte y representó un sello de su presencia en el mundo.

Todos estos aportes culturales realizados por los Olmecas posteriormente fueron empleados por toltecas, aztecas, zapotecas y muchas otras civilizaciones; incluso se dice que sirvieron como ejemplo para la escritura seguida posteriormente por los mayas, cuyas raíces se fundamentan en el primer sistema glífico que fue desarrollado dentro de la cultura de los olmecas.

Lengua y Escritura

Como sabemos, los Olmecas constituyen una cultura antigua que se considera la Madre de otras grandes civilizaciones en Mesoamérica; además a ellos se les acredita el desarrollo de un calendario especial, con el que podían controlar el paso del tiempo y una forma de escritura, al igual que el uso de la epigrafía, mediante la cual realizaban inscripciones o grabados antiguos sobre algunos materiales, especialmente en diversos tipos de piedras.

Uno de los antecedentes que llevó más tiempo descifrar respecto a esta cultura corresponde a su lengua, para lo cual existen crónicas en las cuales se documenta el trabajo realizado en este sentido por Terrence Kaufman y John Justeson, ambos historiadores lingüísticos.

Ellos establecieron mediante sus análisis que la lengua empleada por los Olmecas era Mixe-zoque, que forma parte de la familia lingüística empleada en el Istmo de Tehuantepec, el occidente de Chiapas y la Sierra de Juárez; pero con formas características que la identifican como la antecesora de la lengua conocida como Proto-zoque.

Este tipo de lengua está asociada con el Zoque, que es una de las familias lingüísticas empleadas para la comunicación de unas setenta mil personas de esta etnia, que se concentran en algunos de los estados mexicanos como Chiapas, Oaxaca o Tehuantepec.

Por otro lado, la lengua de los olmecas es identificada por algunos historiadores como Protamayahuasteca, lo que parece ser una combinación del nombre de otras civilizaciones, ya que como se ha comentado, las evidencias no son claras en este sentido, pero se han encaminado de acuerdo con los hallazgos arqueológicos.

Con base en lo anterior, cuando los investigadores lingüísticos realizaron el estudio de las representaciones denominadas como glifos, que fueron descubiertos arqueológicamente en varios yacimientos, comprobaron que son parte de un silabario.

Por ejemplo la piedra conocida como el bloque de Cascajal, ha revelado un estilo de escritura que fue empleado por la civilización Olmeca. Su texto se encuentra compuesto por unos 28 símbolos diferentes, que se repiten secuencialmente. Pero que por otro lado está formando un total de 62 inscripciones; destacándose, que dichos símbolos eran realizados con muchos motivos representativos de la naturaleza, citando ejemplos como: abejas, escarabajos, maíz, peces, calabazas y muchos otros.

Cabe destacar que este bloque se descubrió durante el año 2006 cerca de San Lorenzo y que ha sido considerado como la muestra de escritura precolombina más antigua.

El mismo se constituye como una de la pruebas de que esta cultura desarrolló su comunicación con base en la utilización de símbolos, al igual que elementos gráficos, con los cuales difundieron su cultura dentro de su propio pueblo y con otras civilizaciones con las que tuvieron contacto; dejando con ello parte de su influencia.

Entendiéndose a la Olmeca como Madre de las civilizaciones Mesoamericanas, se podría decir que no poseían una forma de dialecto escrita, pero que se comunicaban con elementos como los glifos, en los cuales representaban aspectos de su vida diaria, incluyendo religión y cultura en general.

En consecuencia, el estudio de estas representaciones permitió a los arqueólogos conocer cómo eran sus creencias, muchas de las cuales fueron presentadas a manera de metáforas, que al ser interpretadas brindan la idea que ellos tenían sobre el origen de la vida, y de cómo se había creado su mundo.

Arte Olmeca

Los Olmecas tenían la característica de destacarse en la edificación de sofisticadas esculturas, como fue el caso de las colosales cabezas en piedra de basalto, además de muchas otras obras que desarrollaron tanto en piedra como en jade.

Ellos dentro de su creación artística, empleaban el cuerpo de los seres humanos, elementos de la naturaleza, seres mitológicos y símbolos iconográficos religiosos, como fue el caso del Jaguar, que también era combinado con la figura humana.

Muchos e interesantes aspectos llaman la atención en cuanto al arte de la civilización de los Olmecas, especialmente en relación al tamaño de las colosales cabezas que pesan unas cuarenta toneladas y para las cuales se tuvieron que desplazar al menos por unos 60 kilómetros.

El arte de los olmecas se dio a conocer gracias al dominio que ellos tenían en cuanto a la escultura y la talla, que quizá pocas culturas posteriores hayan superado. Está representado básicamente por manifestaciones de tipo naturalistas, que fueron acompañadas de una amplia iconografía para demostrar sus tendencias religiosas.

Ellos crearon una serie de criaturas consideradas como fantásticas, de rasgos antropomórficos y bastante estilizados; que al ser estudiadas se pueden clasificar como parte de un arte monumental. Todas ellas creadas a base del empleo de elementos como los que se describen a continuación:

Arcilla: formada por rocas sedimentarias que se encuentran descompuestas, además cuenta con elementos como los silicatos de aluminio, que se presentan de forma hidratada debido a la putrefacción de las rocas. En estas arcillas se encuentran también otros componentes como el feldespato, que es un mineral y el granito que es una roca ígnea.

Este material que emplearon los Olmecas se presenta en diversas coloraciones, según su grado de impureza, presentando tonalidades que van desde el blanco hasta el rojo anaranjado; donde el  color blanco corresponde a tener un estado puro.

Piedra: la piedra fue probablemente el material más empleado por los Olmecas, siendo una materia prima que se puede obtener de canteras o lugares de explotación minera, pero realizada en el exterior. Los principales tipos de piedras que emplearon, fueron el basalto y la andesita.

El basalto, es una roca ígnea volcánica, cuyo color es oscuro y rico en silicatos de magnesio, hierro y sílice; las cuales son las más abundantes en la corteza terrestre, presentándose con texturas variadas, en función de que se pueden presentar como vidrio, fenocristales, porfídica y muchas otras condiciones.

La andesita también es una roca de tipo ígnea volcánica, formada a partir del enfriamiento del magma luego de las erupciones y cuenta dentro de su composición con elementos minerales ferromagnésicos, plagioclasas de los tectosilicatos, piroxeno, biotita y hornblenda, que es un mineral de color negro.

Madera: es un material que se obtiene del tronco de los árboles y que presenta una distinta elasticidad de acuerdo con la dirección de su formación, está compuesto de fibras de celulosa que se mantienen unidas con lignina, que es un polímero orgánico propiodel tejido de los troncos de muchas plantas.

Jade: el jade fue uno de los materiales más importantes empleados por los Olmecas, durante la construcción de sus ofrendas a los dioses. Es una roca de tipo ornamental y sobre ella se pueden distinguir dos tipos distintos, ambos considerados como rocas metamórficas; que son la nefrita y la Jadeíta, que era empleada particularmente por esta civilización.

Esta Jadeíta es un silicato rico en aluminio y sodio, empleado a manera de gema, siendo incluso más duro que el acero y ampliamente reconocido por su color generalmente verde; el cual al ser pulido alcanza un considerable brillo, que a la vez le proporciona una inigualable belleza.

Otras Piedras: los Olmecas también utilizaban otras piedras verdes, como fue el caso de la serpentina, un mineral que es producto de la alteración de algunos silicatos; y la Obsidiana, que también es conocida como el vidrio volcánico, la cual no tiene una estructura química bien definida, por lo que suele ser considerada un mineraloide.

Todas las creaciones que forman parte de la cultura de los Olmecas, eran acompañadas de pinturas rupestres, que constituían bocetos realizados en las paredes de roca, especialmente en curvas.

Monumentos en Piedra

Uno de los mayores ejemplos de la cultura seguida por la antigua civilización de los Olmecas, se encontró representada por los grandes monumentos en piedra que ellos realizaron, los que se pueden clasificar de acuerdo con los siguientes puntos.

Cabezas de Piedra

Muchas de estas majestuosas cabezas en piedra fueron realizadas hasta de tres metros de altura y más de 10 toneladas de peso, se elaboraron tallando la piedra de basalto traída desde tierras lejanas, ya que los lugares que habitaban no contaban con piedras de tal tamaño.

Las cabezas son las obras más representativas del arte Olmeca, de las cual se han encontrado unos 17 ejemplares provenientes de diversos sitios dentro del área nuclear donde residió esta civilización. Eran de apariencia negroide, con los ojos abotargados, es decir hinchados, con labios bastante carnosos y de nariz ancha.

En su cabeza se encontraban provistos de algo similar a los cascos empleados por los guerreros, probablemente como ejemplo representativo del linaje de sus jefes o personajes de alta jerarquía, que en muchos de los casos eran representativos de sus antepasados o incluso como jugadores de pelota.

Algunos historiadores hacen referencia al hecho de que la apariencia de tipo negroide en estas cabezas, les lleva a conjeturar que eran evidencias de algunos contactos que posiblemente esas culturas hayan tenido con otras civilizaciones interoceánicas, durante la antigüedad.

Altares

Los Olmecas realizaban sus prácticas religiosas empleando una serie de elementos, como es el caso de los altares realizados de manera rectangular, en forma similar a tronos; entre los cuales destaca uno muy famoso encontrado en el pueblo de La Venta, denominado altar 4; el cual presenta una cavidad ubicada en la parte frontal, que es considerada como una puerta al inframundo.

De esta puerta sobresale un interesante personaje mitológico, el cual posee en sus manos una cuerda que rodea todo el altar y que a la vez lo decora de una manera similar a una cenefa, que es una banda que está adornada con dibujos.

Esculturas

Las esculturas surgieron como otra de las manifestaciones del arte de los Olmecas, la mayoría se basaban en las cabezas de cada personaje, por lo que la figura humana siempre fue el tema principal de su obra.

También se aprecian en segundo lugar figuras híbridas, donde predominan las esculturas realizadas a partir de una composición entre hombre y Jaguar, asimismo se presentaban algunas de esta figuras representadas por animales. Con respecto a estas figuras se presentan tres formas específicas, de acuerdo con sus características:

  • Forma Híbrida:  se representa un organismo vivo, animal o vegetal, que a la vez puede ser producto del cruce de dos organismos diferentes. Un ejemplo típico de la aplicación de este tipo de forma por parte de los Olmecas, son las esculturas realizadas de forma combinada entre hombre y jaguar.
  • Forma Zoomorfa: se describe o representa un objeto con ciertas cualidades que se asemejan a las de un animal, sin serlo realmente, es decir, tan solo se parece. En este tipo de forma se aprecian como ejemplo aquellas figuras en las que se representaban águilas o serpientes, con ciertas áreas de su cuerpo alteradas. Además se presentaban con carácter felino, reptil o una combinación de ambos.
  • Forma Antropomórfica: las imágenes escultóricas son creadas con apariencia humanoide, es decir con características humanas sin serlo de hecho, y los animales con cualidades de otros animales o fenómenos naturales. Son simplemente personificaciones pero también se pueden mostrar combinaciones de partes de humanos con otras pertenecientes a especies animales.

Se debe entender que se trata de un arte religioso seguido por la imaginación de una cultura, donde la relación entre lo humano y lo animal era relevante. Por ello contemplaban al Jaguar como uno de sus dioses omnipresentes, pero que a la vez contó con representaciones de serpientes, ciervos, mono, pez, águila y muchas otras.

Los estudiosos en el campo del arte antiguo indígena, afirman que las características similares de sus figuras al igual que de muchas máscaras que los Olmecas elaboraron, estaban centradas en la figura de un felino, precisamente representativo del jaguar.

Con esto se da evidencia de la relación que tenían los humanos con este animal, algo que fue esencialmente parte de su cultura y además se presenta de manera recurrente en muchas de las muestras representativas de su arte. En ellas se transforma la figura humana en un jaguar, esculpido no solo a manera de estatuilla o escultura, sino además como un soporte, en hachas de jade y en todos aquellos elementos que les eran representativos.

Dentro de estos ejemplos escultóricos representativos del pueblo de los Olmecas, vamos a considerar un caso particular, como es la obra que se ha registrado históricamente como el Señor de Las Limas.

Señor de Las Limas

Una escultura de tan solo 55 cm por 42 cm, tallada en el material conocido como piedra serpentina, representativa del período Preclásico mesoamericano; con la cual se muestra la figura de un hombre joven, con las piernas entrecruzadas, lo que se conoce como posición sedente, sosteniendo en su regazo a un pequeño niño jaguar; elemento que, como se ha comentado, se repite constantemente en el arte mitológico olmeca.

La figura impresiona por la calidad con la cual fue tallada, con incisiones grabadas en hombros, piernas y rostro; dando la impresión de poder ser la representación de algún sacerdote, que está presentando a un niño como su ofrenda ante los dioses, el cual parece encontrarse sin vida, ya que presenta sus piernas inertes y colgando; siendo esta una muestra relevante para el conocimiento religioso de la civilización Olmeca.

Dentro de este mismo aspecto relativo a las estatuillas que fueron realizadas por los olmecas, es importante además resaltar la forma como se presentaba la figura humana en función del sexo o la edad.

Las mujeres eran representadas con un seno y sin sexo, consideradas como una forma metafórica de la relación entre la mujer y el hombre; que a su vez es más frecuente dentro de su arte en posturas maternales, justo como ocurre en el caso del Señor de Las Limas; el cual se encuentra formando parte de las obras presentes en el Museo de Antropología de Xalapa.

Otro rasgo interesante de estas esculturas o estatuillas, es la forma como fueron representados los fetos humanos, que por otro lado, fueron realizados en gran cantidad. La línea general de ellos mantenía aspectos y posiciones mediante las cuales podían representar a estos recién nacidos o simplemente identificarlos como objetos de infanticidio o sacrificios.

Como ejemplo citamos las esculturas consideradas como miniaturas Olmecas, que eran figuritas con rostro de bebé realizadas en cerámicas huecas, de cuerpo regordete, las cuales además estaban provistas de expresiones como el tradicional puchero.

Por otro lado presentaban algunas figuras sin sexo, las cuales también fueron numerosas, con ausencia de senos, otras con formas corpulentas y rasgos faciales similares al de los hombres, pero que directamente no pueden identificarse dentro de uno de los dos sexos.

La mayoría de las figuras olmecas, se identifican por contar con ciertas características, como son:

  • Cabezas ovaladas y calvas.
  • Extremidades delgadas y largas con ausencia de genitales, mientras que en caso de los bebés, eran regordetes.
  • La diferencia entre hombres y mujeres generalmente se indicaba con la presencia de taparrabos.
  • Presentaban agujeros en sus orejas, para colocar en ellos los pendientes.
  • Las piernas eran realizadas de forma ligeramente doblada.

Estelas

Dentro del campo del arte, las estelas son monumentos similares a lápidas o pedestales, que fueron creadas años más tarde que las cabezas colosales, o las esculturas.

En principio eran simples representaciones similares a monumentos, con los cuales destacaban algunos de sus eventos históricos, especialmente aquellos en los cuales le daban legalidad a sus gobernantes o jefes.

Un ejemplo de este tipo de obra está representado por la Estela 1 de La Mojarra, realizada a base de Basalto, con dos metros treinta y cuatro centímetros de alto, por un metro cuarenta de ancho, y pesando unas cuatro toneladas.

Representa una muestra de la cultura epiolmeca, que se da en la región de la actual Veracruz, cerca de la cuenca del río Papaloapan, durante un período considerado como tardío dentro de la cronología, que fue desde el año 300 al 250 A.C. Los cuales cabe destacar, se consideran la cultura sucesora de los Olmecas.

Esta estela destaca por ser un importante monumento esculpido, que contiene una escritura que ha sido parcialmente descifrada. Compuesta de un lenguaje silábico, realizado mediante gráficos y además seguido a manera epigráfica, que es la técnica empleada para la escritura sobre la piedra.

Esta manifestación junto con la Estatuilla de Tuxtla y otra estela perteneciente a la región de Tres Zapotes, forman parte de la Escritura Epiolmeca, que es un sistema mesoamericano empleado a base de silabogramas y logogramas, especialmente utilizado por los habitantes del Istmo de Tehuantepec.

Cabe destacar que estos sistemas de escrituras fueron combinados mediante las imágenes de gobernantes con glifos o grabados especiales; al igual que fechas del calendario de cuentas largas, con las cuales marcaban sus períodos de tiempo. En la siguiente imagen se aprecia la mencionada Estela 1 de La Mojarra.

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Tallas de Jade

Los Olmecas crearon una serie de artefactos de menor tamaño, que fueron representados por tallas realizadas a base de jade, un material que hemos conocido antes, el cual cuenta con gran dureza. Estas representaciones fueron en su mayoría caras similares a máscaras, las cuales deslumbraron por la impresionante belleza que les fue provista, gracias al empleo de este tipo de piedra ornamental.

Cabe destacar, que generalmente todas las obras que los Olmecas se realizaron a base de Jade y estas eran empleadas como una señal, mediante la cual se identificaban las clases dominantes de su sociedad. Prácticamente desde el año 1500 A.C., ellos dominaban el trabajo escultórico, basado en la forma de la figura humana.

Un ejemplo sobre esta afirmación se encuentra en las obras de arte representadas por algunas esculturas de madera, que fueron encontradas en regiones pantanosas como El Manatí.

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Con respecto a las tallas de jade, que generalmente se basaron en máscaras creadas a base del estilo Olmeca, encontramos todos los rasgos característicos de sus trabajos artesanales, empleando la figura humana con las cabezas de mayor tamaño que el cuerpo, los ojos pronunciados y hundidos, la nariz de forma chata y completa apreciación de sus fosas nasales, más una boca en arco similar a la de un jaguar.

La mayoría de las piezas que han sido obtenidas durante la realización de las excavaciones arqueológicas, se han trasladado a una serie de museos con la finalidad de conservarlas como testimonio de la vida y existencia de la cultura Madre de los Olmecas.

En este sentido, las colecciones más importantes se encuentran resguardadas en museos, siendo clasificadas de acuerdo con su lugar de procedencia tal y como se describe a continuación:

Museo de Antropología de Xalapa, el cual además es conocido como MAX, ubicado en la ciudad de Xalapa, es el segundo en importancia para la nación mexicana, en donde la mayoría de sus espacios están dedicados a resguardar una amplia colección representativa del arte prehispánico de Mesoamérica y se tiene la posibilidad de observar aproximadamente unas 2.500 piezas únicas.

Lógicamente este museo cuenta con representaciones de otras culturas aparte de los Olmecas, entre las que se destacan los Huastecas, los Totonacas y muchos otros pueblos que dominaron en la antigüedad el Golfo de México. Por otro lado, se cuenta también con representación de los pueblos indígenas que aún existen dentro del estado de Veracruz.

Parque Museo La Venta, se encuentra ubicado en la ciudad Villahermosa de Tabasco, dentro de la nación mexicana, y está caracterizado por la realización de exhibiciones al aire libre, en las que se presentan importantes piezas de las colecciones artísticas de los Olmecas, las cuales en su mayoría fueron encontradas en excavaciones arqueológicas, realizadas en el pueblo La Venta.

Una de las más espectaculares colecciones de este parque está desplegada en una superficie de 6,8 hectáreas, sobre las cuales están dispuestos monumentos arqueológicos, donde es posible apreciar lo que se ha conocido con el nombre de estelas, las cabezas colosales e incluso unos 33 monolitos que pertenecen al período entre el 1300 y 200 A.C.

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Por otro lado, los visitantes también pueden apreciar una serie de especies representativas de la fauna viva de esta región;,con ejemplares como mamíferos, reptiles y aves; que le permitirán entender por qué esta antigua cultura madre de los Olmecas, los consideraban como parte de sus deidades.

Museo Nacional de Antropología, es uno de los más importantes recintos que se encarga de preservar las reliquias culturales obtenidas mediante las excavaciones arqueológicas; se encuentra ubicado en la Ciudad de México. De gran relevancia tanto para esta nación, como para América en general.

Ha sido creado con la finalidad de conservar y exhibir todas las muestras que forman parte del legado cultural de los pueblos Mesoamericanos, además de que lleva los registros de toda la diversidad étnica que ha formado parte de México, desde la antigüedad hasta la presente fecha.

En sus salones se pueden encontrar muchas piezas emblemáticas, como es el caso de la Piedra del Sol, que es el popular calendario de los aztecas, pero también algunas de las cabezas colosales que son parte de la cultura de los Olmecas; asimismo hay esculturas Teotihuacanas, creadas como ofrendas a los dioses del agua y muchas otras de relevante importancia histórica.

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Se trata de uno de los museos más grandes del continente americano, que es visitado por unos dos millones de personas al año; siendo por otro lado, uno de los mayores atractivos turísticos de esta región, por lo cual les invitamos a conocerlo si desean apreciar los trabajos artísticos realizados por los Olmecas en la antigüedad.

Economía de los Olmecas

En la antigüedad la región ocupada por los Olmecas estaba cubierta por una espesa selva tropical y además se encontraban numerosas especies representativas de su flora y fauna, como es el caso del Jaguar, las aves conocidas como Guacamayas y Quetzales, reptiles y mamíferos como el Jabalí o el Tapir.

Los suelos eran muy ricos en humus, sustancia conformada por productos orgánicos provenientes de restos de animales y microrganismos; que permitía un adecuado desarrollo de la agricultura.

Por todo lo antes descrito, los Olmecas contaban con una economía basada en productos de la agricultura, muchos de los cuales eran comerciados con otros pueblos vecinos. Eran buenos cultivadores de frijoles, calabaza, cacao y maíz, entre otros.

Pero ellos además incluían una parte de estas cosechas dentro de su dieta alimenticia, al igual que pescados, algunas tortugas, venado e incluso perros domésticos.

Su economía se caracterizó por la realización del comercio con lugares alejados como el Valle de México, Guerrero, Oaxaca y también la zona Maya. Un sistema propicio para la realización de un intercambio de productos con muchos otros grupos mesoamericanos, concentrados especialmente en Veracruz y Tabasco.

La evidencia de este tipo de intercambio entre civilizaciones ha sido constatada mediante pruebas arqueológicas que cuentan con restos de distintas culturas, en las cuales están presentes símbolos típicos para los Olmecas, dejando evidencia de su contacto cultural.

Hemos comentado que la base primordial de su economía fue la agricultura, de la cual se sabe además que fue realizada a base de la técnica identificada como Roza, que se basaba en tomar una determinada superficie y comenzar a sembrarla de manera uniforme; escogiendo para ello lugares en los márgenes de los ríos. Lo que fue fácil, ya que se encontraban ubicados en una región pantanosa, con abundantes lluvias y tierras fértiles.

Durante las épocas en las que floreció su cultura, los olmecas establecieron algunas rutas comerciales y descubrieron materias primas de gran valor, como fue el caso de jade, al igual que otras piedras como cristal de roca, la magnetita, o la obsidiana; las cuales aprendieron a trabajar y transformar en impresionantes máscaras, algunas figurillas con sus típicas deformaciones y otros elementos ornamentales.

Vestimenta

Con respecto a la forma en que se vestían los antiguos Olmecas, es necesario decir que se cuenta con poca información, debido a que se han encontrado muy pocos vestigios de sus ropas. Sin embargo, el estudio de muchas de las figurillas al igual que esculturas, proporcionan una idea de cómo podían haberse vestido.

Todo lo cual ha sido complementado con antecedentes climatológicos y tomando en consideración las actividades a las cuales se dedicaban, al igual que muchos de los conocimientos que se tienen en cuanto a los grupos sociales por los cuales estaban conformados.

Dicho esto podemos reseñar que a través de los hallazgos arqueológicos existentes, los historiadores han establecido que los hombres olmecas se cubrían principalmente mediante taparrabos elaborados de algodón y cuero, y también con una especie de falda corta; la cual solía ser complementada con un gran manto.

Por otro lado, según la clase social a la que pertenecían, los hombres empleaban espinilleras de cuero, cascos o tocados; al igual que una serie de accesorios como collares, muñequeras o brazaletes, que eran decorados con oro, conchas o jade.

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En el caso de las mujeres, se vestían con una falda y podían dejar sus pechos descubiertos; debido a que el clima presente en la región donde se encontraban concentrados, no ameritaba portar vestimentas más elaboradas.

Los calzados empleados por ellos eran denominados guarachas, que consistían en zapatos similares a las sandalias Mexicanas, que se conocen además con el nombre de Huarache. En un principio eran realizados mediante el uso del algodón, lo que posteriormente se sustituyó por tiras de cuero de ganado bovino, pero esto prácticamente fue luego de la llegada de los conquistadores españoles.

Ellos cultivaban el algodón y se piensa que las mujeres realizaban faenas de hilado; donde además creaban una serie de adornos que lucían junto con su vestimenta, como es el caso de los collares, brazaletes, aretes pectorales tipo orejeras y narigueras; que consistían en perforar su tabique nasal para  exaltar los rasgos de su fuerza.

Uno de los elementos que más destacó en la vestimenta de los Olmecas fue el uso de los tejidos livianos, realizados a base de algodón hilado, al igual que los adornos diseñados a base de figuras geométricas y el uso de bastante coloración.

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¿Por qué desaparecieron los Olmecas?

Como se ha observado durante el desarrollo de nuestro tema, los olmecas fueron una civilización que aprendió a vivir básicamente en función de la agricultura y que descubrió en la piedra, especialmente el jade, un material con el cual crear formas de comunicación, al igual que elementos mediante los cuales dar gracias y honrar a sus dioses.

Pero como muchas otras culturas, se enfrentaron a problemas sociales que desencadenaron rivalidades con otras civilizaciones Mesoamericanas, que al final trajeron como consecuencia la destrucción de la ciudades Olmecas, las cuales progresivamente terminaron quedando completamente abandonadas.

Algunos de los sobrevivientes de esta cultura, se desplazaron a ciudades como Cuicuilco, la que posteriormente desapareció a consecuencia de la erupción del volcán Xitle.

Aunque es una cultura que se extinguió, su legado permanece en muchas otras culturas que le siguieron y en todas las manifestaciones de arte que se han encontrado enterradas en una serie de yacimientos y que por haber sido realizadas en piedra, se preservaron como tesoros invaluables para el conocimiento histórico del origen de la humanidad.

Juego de Pelota Mesoamericano

Otro de los aportes de esta singular cultura y que además es interesante, es la creación de un juego de pelota, el cual consistía en meterla en un arco pequeño de madera, siendo empujada con la cadera por parte de cada uno de los jugadores.

Las canchas eran construidas especialmente para colocarse en ellas dos equipos y la pelota era realizada a base de hule, que obtenían de un árbol conocido científicamente como Castilla Elástica, que posteriormente mezclaban con una especie de enredadera con flores, que se denomina usualmente como Ipomoea Alba, que contiene tanto látex como sulfuros, es decir, lo que se conoce como azufre.

Los nativos procesaban el hule, obteniendo su sábila mediante una incisión que realizaban en el árbol, lo que se presentaba como un líquido pegajoso y lechoso; resecando posteriormente esta sustancia en varias vasijas que eran colocadas al pie del árbol; luego trituraban parte de la enredadera Ipomoea Alba y mezclando ambos elementos obtenían una masa sólida con la cual modelaban las pelotas, además de algunos otros elementos elásticos, o figurillas de hule.

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Ellos también empleaban el látex como elemento para la realización de sus ceremonias rituales, por otro lado les permitía la impermeabilización de utensilios y telas.

El juego de pelota mesoamericano era realizado empleando una pelota de látex sólido de unos cuatro kilogramos, con equipos de cuatro personas; algo que también formó parte de los entretenimientos de otros pueblos como los Mayas o los Aztecas.

Se trató de un juego creado aproximadamente en el año 1.500 A. C., en la región central de la costa del Golfo de México; contando como parte del legado de los Olmecas, que ha sido descubierto en entierros y ofrendas rituales de muchos santuarios,  además se ha llegado a considerar como uno de los símbolos de estatus empleado por ellos, como sinónimo de riqueza.

Curiosamente en este juego, el equipo que ganaba la partida era ofrecido a los dioses como ofrenda. Pero también, era un elemento de prestigio social y solo las personas de posición social alta podían jugarlo.

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