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Organización Política de los Aztecas: Aprende todo aquí

El Imperio Azteca fue uno de los pueblos del antiguo México más conocidos de la historia, esto se debía a los avances que tenía, en especial aquellos que estaban relacionados con su gobierno. Dicho imperio formó lo que se conoce como la Organización Política de los Aztecas, de la cual hablaremos en el artículo de hoy.

Organización Política de los Azteca

Función del estado Azteca

El funcionamiento del estado Azteca era de tipo Teocrático, es decir, el gobernarte era considerado un ser divino y por ende los sacerdotes tenían voto y voz en las decisiones para el pueblo. Los mismos además estaban encargados de proteger las escrituras del imperio.

Ellos eran tratados como los protectores del conocimiento, la razón era que a diferencia de los pobladores, ellos tenían permitido el estudio de la astronomía, la medicina y otros tipos de saberes que no les era permitido conocer a los habitantes Aztecas.

Las leyes que se establecían en el estado Azteca eran de tipo reservado y los castigos variaban dependiendo del delito cometido. Por ejemplo, la pena de muerte estaba dirigida a crímenes como el asesinato, traición, aborto, incesto, violación y adulterio.

Embriagarse era considerado también como un delito, sin embargo era permitido en algunas circunstancias para los pobladores ancianos y los guerreros. El castigo podía ser la pena de muerte o el rapado de cabello. Por lo general el castigo era más grave si el delito lo cometía un ente superior, como por ejemplo un funcionario del Imperio.

Organización Política de los Aztecas

Para los gobernantes habían funcionarios que realizaban las tareas de almacenamiento de los tributos, dados como pago de los impuestos por parte de los pobladores Aztecas. En tiempos de mala cosecha o guerra, los bienes almacenados eran repartidos en los pueblos.

Los Aztecas contaban con un gran poder militar que contribuyó a la expansión de su territorio. La mayor ampliación del dominio ocurrió durante el gobierno del emperador Moctezuma II. La guerra que ejercían era con el fin de conquistar, de esta manera obtenían más terrenos.

Adicional a esto, los Aztecas eran considerados astutos en las conquistas, esto se debía a que buscaban las alianzas con otros pueblos, aprovechaban las enemistades de sus enemigos y convencían a otros gobernantes para que se les unieran y no se enfrentaran en la guerra.

Para poder llevar la administración de este gran Imperio, los Aztecas crearon un sistema que estaba basado en el poder personal de la nobleza. Por encima de todos estaba El Soberano o también conocido como el huey tlatoani.

El soberano estaba colmado de privilegios y poderes militares, civiles y religiosos. El mismo se encontraba en el mando del Consejo Supremo, el cual estaba conformado por los jefes de los pueblos más importantes del imperio y las autoridades militares más elevadas.

Las decisiones que se tomaban en este consejo comprendían temas administrativos, militares y políticos, también eran los encargados de designar al nuevo Soberano en caso de que el anterior estuviera muerto.

Los pueblos que se encontraban situados en el territorio Azteca, en especial aquellos con pobladores rebeldes, tenían un gobernante militar que estaba encargado de mantener el orden y la paz en el sector.

Alianza de Texcoco, Tlacopán y Tenochtitlán

La alianza de Texcoco, Tlacopán y Tenochtitlán es conocida comúnmente bajo el nombre de La Triple Alianza, la misma sirvió de plataforma para la organización política de los Aztecas y consistió en la unificación de estas tres ciudades importantes.

Por medio de esta unión, las ciudades participaron en diversas guerras que permitieron la expansión del territorio Azteca, no obstante, esta no era una organización igualitaria, dado que la ciudad de Tenochtitlán era determinada como la dominante.

A pesar de que dichas ciudades establecieran su unión, la misma puede comprenderse como simbólica, esto se debe a que los jefes de cada una seguían conservando sus cargos de poder. Entre los mandatos de la Triple Alianza estaba la entrega de tributos.

Los tributos estaban entendidos como un pago de impuesto y estos estaban atados a los recursos que tuvieran los pueblos, es decir, si alguno de ellos se destacaba en la producción agrícola, su pagos era en base a las cosechas.

Esto trajo consigo un gran disgusto y resentimiento por parte de los habitantes de los pueblos, tanta fue la indignación que muchos de ellos ayudaron a los españoles cuando llegó la conquista al Imperio Azteca.

Por otra parte, el control gubernamental de la cultura de este imperio estaba en manos de la clase social noble, la cual obedecía las órdenes de sus gobernantes.

Nombramiento de Cargos Políticos

Todos los nombramientos de cargos políticos eran proporcionados por el Consejo Supremo ya mencionado. Además, ellos podían sustituirlos en caso de que cometieran un delito o por causa de muerte.

El primer cargo político se conoce como Cihuacóatl. El mismo constituía a un ayudante de confianza en todo lo que tuviera que ver con las tareas del gobierno, igualmente era el encargado de la administración del Impero Azteca cuando el Consejo Supremo se encontraba ausente por la guerra.

Sin embargo no solo cumplía como un ayudante, entre sus labores más importantes estaba servir como la cabeza principal del consejo, al igual que las tareas de índole religiosa, política y militar cuando El Soberano se encontraba ausente.

Organizacion Politica de los Aztecas

Luego de este, en la organización política de los Aztecas seguían los cargos de Tlacochcálcatl y el Tlacatécatl. Los mismos eran conocidos como generales militares responsables de dirigir las fuerzas del ejército Azteca durante la guerra. Entre sus labores estaba determinar las tácticas militares, de modo que las victorias y derrotas caían sobre sus hombros.

Se tiene conocimiento de que en muchas oportunidades la destreza y habilidad desempeñada bajo cualquiera de estos dos cargos políticos, servían de escalón para poder convertirse en El Soberano.

Debajo de los cargos militares, estaban aquellos en donde se emitían los juicios, es decir, los responsables de condenar los delitos e infracciones cometidas en los pueblos Aztecas. Estas labores eran ejecutadas por el Huitzncahuatlailótlac y el Tizociahuácatl de manera igualitaria, por lo que tenían la misma potestad para determinar la culpabilidad de un individuo.

Luego estaban los Tlatoque, este era el nombre que se le atribuía a los gobernantes de los pueblos y provincias Aztecas. El requisito más importante para poder ser nombrado Tlatoque por el consejo es que debían proceder de la nobleza.

El siguiente cargo político era el de Tecuhtli, el individuo poseedor de este puesto era considerado juez sobre los pagos de impuestos emitidos en los pueblos conquistados por el Imperio y cualquier otro que estuviera bajo su dominio.

Dado que prestaban un servicio al Imperio Azteca, estaban colmados de tierras como privilegio por su labor, asimismo les era permitida la posesión de esclavos.

El último cargo en la organización política de los Aztecas era el de Calpullec. Este era el jefe determinado de los Calpulli, los mismos constituían una comunidad en la que todos los miembros estaban emparentados por un mismo ancestro y tenían una especie de gobierno interno donde cada uno de sus miembros cumplía una función en beneficio del grupo.

Emperador del Estado Azteca

Como ya se ha mencionado antes, en la organización política de los Aztecas había un cargo al que se le denominaba El Soberano, este era el que regía el Estado, como el emperador de su pueblo.

Este emperador era determinado por el Consejo Supremo y el mismo debía cumplir con una serie de requisitos, entre los cuales destaca que pertenecer a la nobleza era considerado lo más importante, no obstante, debía tener un vasto conocimiento de estrategia militar.

En la civilización Azteca, el emperador o Soberano era visto como una figura divina, colmada de habilidades políticas, religiosas, militares, comerciales y sociales. El mismo formaba parte del Consejo Supremo y contribuía en las decisiones al momento de elegir a los jefes de sus pueblos.

Además, debía representar un papel importante en las guerras junto a sus lideres militares, esto con el objetivo de crear buenas tácticas de batalla para poder conseguir más terreno y así expandir sus dominios.

Cantidad de emperadores que hubo

No podríamos terminar de hablar sobre la organización política de los Aztecas sin mencionar a sus emperadores. Este imperio estuvo formado por cinco de ellos, algunos en lugar de ser elegidos por el Consejo Supremo, subían al trono por derecho de familia, para continuar el legado de su padre.

El primer emperador del Imperio era conocido como Acamapichtli, su gobierno se desarrolló desde 1376 a 1396. Este emperador fue elegido por Tesozómoc, rey Tepaneca de Atzcapotzalco, dado que los Aztecas se encontraban al servicio de él y vio en ellos dotes de valentía.

Mientras se mantuvo el gobierno de este emperador, existieron excelentes relaciones sociales con los pueblos de Culhuacan y Atzcapotzalco, lo que dio paso a una mayor extensión del territorio Azteca. Su mandato se extendió hasta su muerte en 1396.

El siguiente emperador fue su hijo, llamado Huitzilíhuitl cuyo nombre significa ”Pluma de colibrí”. Con el fin de mejorar las relaciones con el pueblo de Atzcapotzalco, contrajo matrimonio con una de las hijas del rey, esto hizo que los tributos de pago fueran menores por parte de los Aztecas.

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Igualmente, el comercio fue uno de los puntos que mejoró de manera considerable en su mandato. Como una contribución en este sentido, el emperador hizo tratos con el pueblo de Tlahua, para que les suministraran el algodón necesario para la creación de sus prendas de vestir.

Sin embargo, entre los fallos de este gobierno estuvo no poder transportar agua potable a su pueblo. Este emperador se mantuvo en el poder durante 21 años, hasta su muerte en el año 1417.

El siguiente Emperador de los Aztecas se conoce como Chimalpopoca. El mismo jugó un papel fundamental para su Imperio, dado que fue el responsable de romper la unión de los Aztecas con los Tepanecas de Azcapotzalco. A pesar de esto, tuvo ciertos privilegios para poder empezar de cero con su propio Imperio, esto debido a que era el nieto del rey de los Azcapotzalco.

El siguiente emperador fue el segundo hijo de Acamapichtli, llamado Itzcóatl. Su reinado le dio fin a la imposición de los Tepanecas, para lograr este objetivo creó varias alianzas con otras ciudades y así fundó lo que se conoce como la Monarquía Tepaneca Maxtla, en 1430.

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Gracias a la creación de dicha monarquía, se procedió a realizar la unificación con las ciudades de Texcoco y Tlacopán, fundando así las bases principales del territorio del Imperio Azteca.

El último emperador del que se tiene registro es Moctezuma Xocoyotzin. Este fue nombrado por el Consejo Supremo a principios del siglo XVI, cuando alcanzó la edad de 35 años, a causa de su valor demostrado en el campo de batalla. A pesar de ello este hombre era visto como un ser sensible, entregado a la religión y conocedor de las artes.

No obstante, durante su gobierno estableció un distanciamiento entre su persona y los pobladores Aztecas, quienes acudían hasta él no podían verlo a los ojos y debían cumplir con el protocolo indicado. Adicional a esto, contrajo matrimonio en diversas oportunidades, casi todas por interés político, dando lugar a nuevas alianzas.

Su gobierno duró hasta el año 1519 cuando Hernán Cortez, conquistador español, llegó a estas tierras con sus hombres. Moctezuma quedó deslumbrado con los regalos que le traía y para cuando cayó en cuenta de su situación se había convertido en prisionero y había perdido el dominio del territorio y su gente. Años más tarde, cuando logró salir de su encarcelamiento por una revuelta, fue amedrentado y muere finalmente el 30 de junio de 1520.

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Ha sido todo por el artículo de hoy, esperamos que la información proporcionada acerca de la organización política de los Aztecas haya sido de gran ayuda. Le hacemos la invitación a leer también: Cochimi y Cucapa

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