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Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Las bibliotecas se caracterizan por ser edificaciones que tienen como fin el desarrollo de los conocimientos de la humanidad. En este caso hablaremos de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, una biblioteca renacentista en España que promovió la adquisición de conocimientos para la humanidad.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Historia de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

La Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se encuentra ubicada a unos kilómetros de distancia de la capital española, Madrid. En la actualidad forma parte el patrimonio El Escorial.  Fue fundada durante la época del renacentista el siglo XVI por el Rey Felipe II de España.

Su objetivo principal iba de acorde a la época, tomó en cuenta la unificación de las humanidades y la ciencia. La formación intelectual del rey fue un impulso  para hacer que construyera una biblioteca que no solo contuviera libros de filosofía, religión y tecnología, sino también incluir instrumentos científicos para conocer a fondo y expandir los conocimientos de la geografía terrestre.

También, se debe de reconocer el papel que jugaron los asesores que influyeron en el monarca para la creación de esta biblioteca. Se afirma que tenían una tendencia humanista, entre este grupo se destaca el intelectual Benito Arias Montano. Tal acción fue tan significativa que durante el reinado del Rey Felipe II que tuvo una buena receptividad por el pueblo.

Se convirtió en su biblioteca privada, por tanto es considerada como el embrión de la Escurialense debido a la increíble diversidad de conocimiento que alberga. Esto encaminó a España hacia la nueva era de Europa, mejor conocida como el renacentismo.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Orígenes

La idea de crear una gran biblioteca inició en 1556 pero se detuvo porque se estaba ejecutando otro proyecto  por parte de la corte española. En ese tiempo el monarca se mantuvo en comunicación con su grupo de asesores, lo cuales eran quienes lo orientaba antes de tomar una decisión en el reinado. Entre este grupo de asesores se encuentra Páez de Castro, un filósofo y humanista que influyó en la cultura de la nación; él comenzó el acoplamiento de libros para dar inicio a una librería regia.

Por decisión real junto con la corte en el año 1559 en el San Lorenzo de Escorial se estableció como lugar de construcción. Esto trajo revuelo en la localidad, ya que era una decisión polémica porque la localidad de Salamanca contaba con una tradición universitaria arraigada y albergaba mayor números de estudiantes, por tanto había más interés con la creación de una biblioteca en esa localidad. Igualmente, otro punto a favor era que eran plazas universitarias con una buena fama como la propia Salamanca o Valladolid.

Las primeras adquisiciones de libros y manuscritos comenzaron a llegar para el año 1565, los primero libros fueron 42 copias que existían en el palacio real. Al año siguiente (1566) llegó otro lote de libros entre los cuales se encontraban grandes obras literarias como El Códice Áureo y El Apocalipsis Figurado. Una obra icónica fue el De Baptismo de San Agustín, muchos afirma que fue escrito personalmente por él.

Dos años más tarde la gran biblioteca renacentista sobrepaso más de mil volúmenes. Esto se logra gracias a las aportaciones de obispo de Osma, Honorato Juan. Esta donación significativa permitió completar el proyecto de una biblioteca con tendencia humanista y científica. El Rey Felipe II de España sostuvo una reunión con representantes de diferentes disciplinas para asesorarse en la adquisición de copias. Para este periodo la intención era adquirir originales y volúmenes antiguos, ya que era una pauta que marcaba la diferencia.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Las aportaciones más importantes

Cuando hacemos referencia a las aportaciones más importantes hablamos de aquellas personas que dejaron su huella en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Dentro de ellos destacamos a Felipe II, Benito Arias Montano entre otras personalidades de las cuales hablaremos a continuación.

Felipe II

En 1571 se adquiere una parte de los libros de la biblioteca de Gonzalo Pérez. También, se lograron recolectar 57 manuscritos griegos, procedentes de Sicilia, y 112 latinos, procedentes de la biblioteca del Duque de Calabria. Después de la muerte de uno de los secretarios reales, Juan Páez de Castro se procedió a comprar parte de su colección de libro; fueron  315 volúmenes de origen griego y árabe.

La mayoría de las aportaciones mencionadas se lograron después de la muerte de sus dueños, la corona procedía a ofrecerles una oferta a sus herederos. Debido a esto recolectaron ediciones antiguas e importantes.

Para ese momento La Escurialense era una institución reconocida, surgió la figura de los embajadores, personas designadas con gran poder adquisitivo para comprar numerosos ejemplares en todo el territorio nacional. Esta estrategia le permitió a la biblioteca recolectar archivos catedralicios y librerías monacales. Por otro lado los emisarios eran encargados de adquirir obras importantes en las principales ciudades del continente europeo.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

El cargo que desempeñaba los emisarios en el exterior (fuera de Europa) era coordinado por un bibliotecario de la biblioteca, pues este se encargaba de clasificar, organizar y jerarquizar cada una de las piezas que llegaban a la biblioteca de El Escorial. Como aporte significativo que logró obtener la biblioteca fue la llegada de los manuscritos griegos y códices latinos recopilada por Diego Guzmán de Silva durante su estancia como embajador en Venecia.

Para el año 1576 se realizó un nuevo inventario donde se estima que la biblioteca contenía 4546 volúmenes, entre los cuales podemos encontrar 2000 manuscritos y 2500 libros impresos. En ese mismo año se adquirió la biblioteca Diego Hurtado de Mendoza, la cual era conocida por tener una valiosa colección de libros, la más importante de España. Por este simple hecho más de 850 códices y 1000 libros impresos fueron adquiridos.

Benito Arias Montano

Para este tiempo la biblioteca solicita el apoyo de Benito Arias Montano para clasificar y ordenar cada una de las obras según el idioma en que fue escrito. Él necesito un aproximado 304 días o 10 meses para lograr un trabajo de excelencia.   A principios de los 80 en el siglo XVI d.C, la Escurialense recibió obras de gran importancia. Entre las cuales podemos encontrar los códices de los Concilios visigóticos que data del siglo IX d.C, estas obras fueron donadas por Jorge Beteta, el señor de Soria.

Igualmente el proceso de búsqueda de obras nunca se detuvo. Al comprar parte de la biblioteca de Pedro Fajardo, marqués de los Vélez, lograron obtener en torno a 500 impresos. En la Capilla Real de Granada se tomaron libros que pertenecía a la reina Isabel la católica. Algunos de los libros son muy llamativos a la vista en la actualidad se busca su reproducción.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

A finales del siglo XVI se postuló la compra de la biblioteca más extensa de España, esta es del canonista Antonio Agustín. Sin embargo, no todas las obras llegaron a San Lorenzo, otras se distribuyeron a la Biblioteca Vaticana y aproximadamente mil ejemplares llegaron a la Real Biblioteca de El Escorial.

Otros Austrias

Como podemos notar el siglo XVI fue una época significativa para aumentar la recolección de información. Fue un periodo de transición donde España dejaba atrás la edad media y daba la bienvenida a la edad moderna. Para 1598 el Rey Felipe II muere, pero antes de fallecer estableció en su herencia una pensión fija para la biblioteca para que pudiese seguir ampliando sus libros. Este acto hizo que el sucesor de la corona, Felipe III, continuará con esta fantástica labor. La Escurialense recibiría sin coste alguno un ejemplar de cada libro publicado.

El humanista, filósofo y escritor español Benito Arias Montano donó una serie de libros, entre los que se pueden encontrar algunos códices hebreos. Luis Fajardo también donó a la biblioteca un gran número de códices árabes en el año 1612.

La Real Biblioteca de El Escorial continuó aumentado toda su colección de obras literarias durante todo el siglo XVI d.C. Al albergar una gran cantidad de libros significativos se convirtió en un símbolo de la monarquía de la Austria y toda la nación.  Durante 1656 en el reinado de Felipe IV llegaron más de 1000 manuscritos provenientes de la biblioteca del Conde-Duque de Olivares, él contaba con ejemplares de bibliotecas monacales y catedralicias.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Incendio y la Guerra de la Independencia

El 7 de junio de 1671 ocurrió un incendio que causó grandes pérdidas significativas para la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial que también afectaron al conjunto del Monasterio. En este episodio existió un gran esfuerzo humano para evitar que las llamas desbastaran obras importantes; sin embargo, este esfuerzo quedó en vano ya que se perdieron 4000 códices escritos en todos los idiomas, volúmenes originales y copias.

Entre las pérdidas más importantes podemos destacar los Concilios Visigóticos y la  Historia natural de las Indias, esta obra cuenta con 19 volúmenes escritos por Francisco Hernández de Toledo. Mientras la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ardía en llamas el método para rescatar los libros fue muy sencillo, lo único que hicieron era retirar la mayor cantidad posible de libros  de la zona en peligro. Una vez salvado del fuego la mayoría de las obras los códices no lograron recuperarse, ya que en la sala donde se encontraba estaba totalmente en llamas.

Sí hubo uno que otro material que se podía salvar pero permanecieron desorganizados durante medio siglo ya que no contaban con el formato para lograr la clasificación adecuada y no hubo nadie que decidiera ponerle fin a esta aleatoriedad.

Por suerte esto duró hasta 1725 donde se le designó como bibliotecario al padre Antonio de San José, quién tomó la iniciativa de ordenar, clasificar y catalogar todo y cada uno de los volúmenes que se encontraban desorganizados. Finalmente éste no inventario concluyó que existían 4500 ejemplares salvados después del incendio. Gracias a la labor de Antonia de San José el patrimonio intelectual que contenía esta biblioteca no fue desechado.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Guerra de Independencia

La invasión napoleónica en el año 1808 representó un gran peligro para la institución, mucho más significativo que el incendio. Pues corrían rumores de que un gran número de volúmenes iban a ser trasladados por órdenes del Gobierno de Francés. El encargado de realizar dicha acción fue José Antonio Conde,  un personaje que actuó a escondidas de sus autoridades y no hizo caso al mandato. Pues ocultó las obras en el convento de la Trinidad de Madrid.

Para 1814 ya pasado todos los episodios el rey Fernando VII de España decretó que toda salas obras debían de ser devueltas a su ente original, pero en traslados muchas fueron pérdidas o robadas. Entre las obras que se perdieron podemos encontrar la Escurialense se encontraban el Cancionero de Baena; por suerte, fue comprado años más tarde por el Gobierno de Francia en una subasta.

El Códice Borbónico y dos evangelios griegos también fueron adquiridos por los franceses. En la actualidad se encuentran en el British Museum y en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York. Por ello, cuando se hizo un inventario se percataron que faltaban 20 manuscritos y 1608 impresos.  A mediados del siglo XIX d.C  las autoridades de la biblioteca realizados constantes cambios. Para 1837 la gestión de la biblioteca llevó la Real Academia de Historia. Hasta la fecha había sido regentada por la comunidad Jerónima.

Aunque, no duró mucho tiempo porque la Reina Gobernadora emitió un decreto real para su extinción. Sin embargo, al frente de la gestión de la Laurentina se encontraba un académico, la gestión real pasó a mano de los ex jerónimos como Gregorio Sánchez o José Quevedo. Para 1848 la Real Academia de Historia finalizó su labor y pasó a manos de la Real Casa. El cargo de bibliotecario siguió siendo desempeñado por el ex jerónimo José Quevedo.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

El periodo de cambios influyó significativamente en el desarrollo de la biblioteca. Durante muchas décadas se llevaron a cabo inventarios rigurosos. También, trabajaron en encuadernaciones de gran belleza. Se adquirieron nuevos volúmenes para recuperar las obras perdidas, quemadas o sustraídas. Como siempre cuando llega un nuevo ente para controlar la biblioteca suceden cambios que transforman la gestión de la biblioteca y todo su contenido.

Los jerónimos toman control de la biblioteca en el año 1854 debido a que la orden fue reestructurada por un periodo muy corto. Durante su gestión se podría decir que no aportó nada significativo o positivo, pues se vendió por una cantidad mínima de dinero a la obra Descripción del Escorial, de Juan de Herrera.

Aunque, no todo es negativo, ya que durante este momento se recuperó más de 106 obras impresas provenientes de Valladolid. No obstante, aconteció otro incendio a principios de octubre de 1872, si produjo algunos daños pero no pusieron en riesgo la estructura y todas las obras de la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo.

Arquitectura

Esta majestuosa obra arquitectónica del renacimiento se compone de detalles, pinturas y un estilo muy marcado que enaltece su estructura. El diseño de la biblioteca estuvo en manos del matemático y arquitecto Juan Herrera quien logro un gran trabajo al romper las creencias dogmáticas medievales sobre la temática de la decoración y arquitectura. Se afirma que el diseño y la decoración de esta biblioteca inspiraron para la creación de la biblioteca del Vaticano en Roma.

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Su interior

La estructuración del espacio influyó en la biblioteca de todo el mundo, ya que este monstruo cada una de sus colecciones. Está a diferencia de otras bibliotecas que se encontraban en la época fue la primera en exhibir todos sus libros u manuscritos en vitrina a los largo de las paredes. Una idea que hizo que cada uno de los visitantes pudiera a ver los títulos de los libros sin necesidad de sacarlos de su lugar.

La pieza “la mayor y más noble” de la biblioteca tiene como el nombre el Salón de Impresos, el área principal de la biblioteca, esto surge gracias a Fray Sigüenza, fue un monje de la Orden de San Jerónimo. En este salón principal se colocaron la mayoría de los libros impresos de autores antiguos, entre ellos se encontraba griegos, latinos y hebreos.

Los cantos dorados se ubican afuera de la biblioteca para dar una mejor organización; el salón donde fueron colocados fue en el Salón de los Frescos, este lleva ese nombre porque las diversas pinturas eran protagonista de los techos y las cornisas.

Las salas tienen una dimensión de 54 m. de largo, 9 m. de ancho y 10 m. de alto. Su planta rectangular se tomó de inspiración del diseño de la biblioteca Laurenziana de Miguel Ángel. Las tres naves tradicionales de tipo monacal se transformaron en una sola nave alargada, con ventanales bajos para que llene de luz este espacio rectangular y así se pudiera apreciar a simple vista cada todo lo que se encontraban ahí.

La entrada principal del vestíbulo se inunda de luz gracias a sus cinco ventanas y cinco balcones que dan una vista hacía el Patio de los Reyes. También las siete ventanas de gran tamaño que dan hacia la lonja del poniente. El pavimento está cubierto de mármoles con tonalidades blancas y oscuras que agregan un toque de contraste muy notorio.

Justo en el medio de la sala se encuentran cinco mesas de mármol pardo con cercos de bronce, cada una de ellas acomodadas sobre un zócalo; la pilastras son también de mármol y jaspe, en la que cuenta con dos plúteos llenos de libros. También hay dos veladores ochavados de pórfido, una majestuosa pieza de Bartolomé Zumbigo este fue un regalo del rey Felipe IV. Justo en el centro dejaron un gran espacio libre para acomodar los instrumentos científicos  como esferas armilares, astrolabios y globos terráqueos.

Pinturas

En su salón principal cuenta con una cubierta de bóveda de cañón dividida en siete tramos. En ellos se colocó el tema principal en el compartimiento central, podemos encontrar las siete Artes Liberales en forma de matronas: Gramática, Retórica y Dialéctica -el Trivium- y Aritmética, Música, Geometría y Astrología. En la parte inferior se encuentra se encuentra a las escenas subordinadas de los personajes que tuvieron más protagonismo en la historia de la ciencia.

En el friso que inicia desde la cornisa hasta la parte alta de las estanterías se pintaron  14 escenas. Encima de las cornisas cada una de las dos piezas artísticas liberal esta acompañada de cuatro sabios, elegidos entre los más insignes y representativos de cada ciencia. El plan de la Biblioteca se completa con los dos testeros, ubicaron del lado norte o del colegio las personificaciones de la filosofía y del lado sur o el convento las personificaciones de la teología.

La temática colorida del salón de los fresco estuvo en manos de Juan de Herrera y Fray José de Sigüenza y realizados por Pellegrino Tibaldi y Bartolomé Carducho quién fue colaborador destacado. Tibaldi le atrajo mucho las dificultades que se representaba el techo como superficie pictórica.

Por esa simple razón tanto la estructura de la bóveda, se simulada arquitectura, su división de los espacios simulados y la realización de una obra pictórica en homenaje a la Capilla Sixtina. En el techo quisieron representar escenas de la historia clásica. Se encontraban un total de 14 pinturas que muestran escenas destinadas a fomentar el aprecio por las artes en el visitante.

Estanterías

Las 54 estanterías se extienden a lo largo por todos los muros. Sólo se interrumpe por los huevos de las ventas, una serie de retrato y la puerta de los testeros para acceder a cada uno de los salones. Son hechas principalmente de diferentes tipos de maderas para agregar un contraste de colores muy estético, podemos encontrar granadillo, ácana, naranjo, roble y caoba. La organización de la colección de libros se realizó de la siguiente forma: se colocó por tema y por tamaño de una forma un poco diferente, ya que lo que buscaban es lograr un aspecto de uniformidad.

Actualmente se encuentra enumerada y cada una tiene seis plúteos. Durante los primeros años de la biblioteca cada estante se encontraba abierto, pero fue hasta el siglo XVIII durante el reinado de Fernando VI (1746-1759)  se le colocaron puertas y telas metálicas para que las obras no perdiera su diseño original.

En los archivos de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se encuentra registrado que la gama de mobiliarios son de Juan de Herrera, quién junto a intención de la arquitectura supervisaba todas las labores de decoración del edificio. Se enfocó en tener un estilo clasicista en todo y cada uno de los detalles, esto con el fin de lograr una decoración uniforme y majestuosa.

Todas las obras de madera incluyendo las estanterías fueron hechas en el año 1575 por el italiano Giuseppe Freccia. Los ensambladores españoles Gamboa, Serrano, Quesada y Aguirre le ayudaron a culminarla.

Organización y salas

Sus salas albergan una colección de 40,000 libros y manuscritos en lo que encontramos obras valiosas de filosofía hasta política y poesía, escritos en una multitud de idiomas diferentes como incluyendo latín, griego, italiano, español, portugués, inglés, francés, árabe, persa, hebreo, chino e incluso el náhuatl, el idioma de los aztecas. Era importante lograr una organización meticulosa, a diferencia de otras bibliotecas esta clasificó sus libros por temática y tamaño, siendo muy impresionante para la vista.

Sala Principal

Esta bóveda mide 54 metros de largo, 9 de ancho y 10 de alto. Se encuentra dividida en siete zonas, cada una de ellas con pinturas al fresco en la que representa las siete artes liberales: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, música, geometría y astronomía. Lo interesante es que cada una de las artes está representada por una figura alegórica de la disciplina y dos historias relaciona con ella al lado de cada uno para que sus visitante encontraran el por qué fue elegida dicha organización.

De un lado y al otro se encuentra la historia de cuatro sabios, los máximos representantes de cada arte. Al norte en los frontispicios testero se encuentra el arte que representa la filosofía, esto significaba el conocimiento adquirido. Al sur se encuentra la representación de la Teología, simboliza el conocimiento revelado por Dios. La decoración tiene un estilo renacentista manierista esto fue solicitado por el Padre José Singüesa. El responsable de pintar fue Pellegrino Tibaldi (Peregrín de Peregrini).

Al hablar de las parte laterales del salón principal cuenta con 7 ventanas desde las que se observa en todo su esplendor la sierra de Guadarrama. El naciente cuenta con cinco ventanas grandes bajas, con vidrieras y balcones, y cinco pequeñas altas, todas tiene vista hacia el Patio de los Reyes. Esto permite que esta bóveda se inunde de luz durante el día.

Los laterales se encuentran adornados por una variedad de retratos pintados en óleo, entre los cuales podemos ver la imagen de Carlos II, fue pintada por  Carreño de Miranda. También de Felipe II pintados por Pantoja de la Cruz.

Sin embargo, durante la invasión francesa se perdió la obra de Felipe IV de Castaño y plata de Velázquez, ahora se encuentra en exhibición en la National Gallery de Londres. Ahí también podemos encontrar obras de gran tamaño construidas en madera fina. El Marino de Jorge Juan se encuentra en un armario, este fue realizado siglo XVIII d. C., y en él se encuentran 2324 piezas.

Las cuatro paredes cuenta con una estantería diseñada Juan Herrera, el arquitecto reconocido del monasterio. Su estilo marcado clásico-renacentista esta hecho en su mayoría con madera de caoba, cedro y ébano. Se encuentra en un zócalo de mármol jaspeado. Sus 54 estantes tienen seis plúteos. A mediados de del siglo XVIII d. C., el segundo de estos plúteos le colocaron una tapa de madera cerrada con candado para detener los hurtos de los libros.

Los libros que se encuentra en la estantería fueron ubicados hacia afuera. Esto se debe a que su principal intensión fue mostrar los cortes dorados, romper con la monotonía, leer fácilmente los títulos y porque el lomo del libro es más fino que el borde.

El salón principal tiene un pavimento con mármoles de tonalidades blancas y pardas.  De norte a sur hay una mesa de madera acompañada por otras cinco mesas de mármol gris, en cada una de ellas hay dos plúteos con libros los cuales fueron dotados de puertas a finales del siglo XVII d.C por la simple razón de evitar que se robaran las obras.

Hoy en día estas mesas son usada como exposición para las obras más importantes de la Escurialense, entre las cuales podemos destacar: Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, o un Apocalipsis figurado atribuido a Juan Bapteur de Friburgo, Péronet Lamy y Juan Colombe.

Otras Salas

Las otras estancias son espacios que hoy en día no se le ha otorgado un uso en específico. Solo forman parte de la decoración o diseño de la fachada de la biblioteca. Aunque, en algunos registros se encuentra referencia de que en un tiempo fueron usadas un fin.

Globo terráqueo de la Escurialense.

El Padre José de Sigüenza señalo el Salón Alto y el Salón de Verano como dos piezas supletorias. El salón alto se le denomina así por encontrarse arriba del salón principal, en un principio contenía estantes, estatuas de San Lorenzo, retratos, globos terrestres, mapas y muchos otros instrumentos científico.

Esta área de la biblioteca debido a que se encontraba en un espacio alto cerca del techo se describe como muy fría durante el invierno y caliente durante el verano. Este salón tuvo múltiples usos, fue usado como dormitorio de novicios, también un lugar acondicionado para que el bibliotecario a cargo organice las obras pasando por el almacén de libros prohibidos.

Si hablamos del Salón de Verano, se encuentra ubicada justo al lado del Salón principal. Sus dimensiones son 15 metros de largo y 6 de ancho, cuenta con 7 ventanas con vista hacia el Patio de Reyes. Esta sala a diferencia del Salón de Verano contaba con manuscritos valiosos. La organización de los libros era por idiomas, aunque en su mayoría eran libros modernos.

Otra estancia es el Salón de Manuscrito, la cual era usada anteriormente como ropería del monasterio. Su tamaño es de Mide 29 metros de largo, 10 de ancho y 8 de alto. Esta a diferencia de otros salones cuenta con una bóveda al igual que el Salón Principal. Se encuentra ubicada al norte de la biblioteca y cuenta con 47 estantes y tres mesas.

La librería del Coro alberga los libros cantorales utilizados para el rezo y el canto en el oficio divino. Hay aproximadamente 221 volúmenes hechos en pergamino de piel de animal. Se encuentra ubicado en una estantería de once compartimientos.

Capacidad

Esta biblioteca alberga más de 40.00 libros y manuscritos. Los cuales están rodeados de increíbles obras artísticas para captar la atención de sus visitantes. Anualmente abre sus puertas para recibir una gran  cantidad de visitantes en su mayoría turistas entusiasmados que desean conocer este increíble patrimonio para la nación.

Colección literaria de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Su colección literaria es muy amplia, podemos encontrar libros impresos antiguos escritos durante el siglo XY y XVI. La mayoría de la colección se encuentra en el Salón Principal y en el Salón de Manuscrito.

Existen 600 incunables en su mayoría son ediciones en latín. Podemos destacar las siguientes obras:  “De Civitate Dei”, de San Agustín, editada  en Roma en 1468; la célebre “Biblia de Valvanera”, impresa en fina vitela en Venecia 1478; o el “Comprehensorium” impreso en Valencia el año 1475; “Fábulas de Esopo”, editado en Zaragoza en 1489; y  “Egloga” de Teodolus, Zamora 1492.

Los libros editados del siglo XVI se encuentra en la biblioteca de impreso y son los más numerosos y valiosos. El número de registros bibliográficos de obras impresas del siglo XVI es aproximadamente 10.608. Otra obra valiosa es la edición en fina vitela del “Libro de Horas” hecha en París en 1505 por Thielman Kerver. Todo el libro está ornamentado con orlas historiadas y tiene las iniciales decoradas a mano.

El siglo XVII fue un tiempo donde se disminuye la producción de obras impresas. El número de registro asciende a 2.729.  Durante el reinado de Carlos III en el siglo XVIII aumentaron los libros editados, porque la monarquía donó increíbles ediciones.

Otras colecciones

Actualmente conserva obras singulares e importantes. Su colección de grabados cuenta con 7.000 piezas de los mejores artistas europeos; la colección de dibujos cuenta con 20 libros, podemos encontrar álbumes de Codex Scurialensis o Antigüedades de Roma, atribuido al taller de Domenico Ghirlandaio. También cuenta con archivos de música colección de libros y partituras con piezas musicales.

En este artículo pudimos conocer acerca de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial la cual está ubicada en España. Básicamente es la historia lo que impacta y le da muchísimo valor a esta obra arquitectónica aunque no podemos dejar de lado los conocimientos que en ella podemos encontrar. Dichos conocimientos se han encontrado a la disposición de la humanidad desde hace muchas décadas y muchos han hecho uso de tales  conocimientos a lo largo de su vida. También te pueden interesar los siguientes artículos:

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