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Batalla de Phintias, batalla en la primera guerra púnica

La Primera Guerra Púnica fue un suceso bélico en el cual, se vieron envueltos los romanos y el Cartago, se pude decir que es desde este punto donde se establece propiamente el Imperio Romano. Una de las pelea más importantes fue la Batalla de Phintias de la cual hablaremos a  lo largo de este artículo.

Batalla de Phintias

¿Dónde fue la Batalla de Phintias?

La batalla naval de Phintias transcurrió en el año 249 antes de Cristo (a.C.) durante la primera guerra púnica. Se libró  cerca de la moderna Licata ubicada al sur de Sicilia. En la misma participaron las flotas de Cartago bajo Carthalo y la República Romana bajo Lucio Junio Pulo. Este conflicto inicia cuando la flota cartaginesa interceptó la flota romana de Phintias y la obligó a buscar refugio.

Los de Cartago escucharon la advertencia dada por sus pilotos sobre las inminentes tormentas que se avecinaban, por lo que, se retiraron hacia el este para huir de la tempestad.  Por su parte, la flota romana no tomó ninguna precaución y por lo que, la tempestad destruiría casi toda su flota a excepción de dos naves. Ante esta situación, los cartagineses aprovecharían esta ventaja para atacar las costas de la Italia romana hasta el 243 a.C. Las pérdidas de los romanos fueron tan graves que no se podían defender de este asedio hasta el año 242 a.C.

Batalla de Phintias

Con este preámbulo, es probable que quieras conocer un poco más sobre La Batalla de Phintias, sobre los ejércitos que participaron, sus respectivos comandantes y las naves usadas. A continuación abordaremos estos temas importantes sobre la Batalla de Phintias.

Ejércitos

La Batalla de Phintias  se llevó a cabo durante la primera guerra púnica. Esta batalla se disputó cerca de Licata, ubicada al sur de Sicilia. En esta batalla participaron los ejércitos de  Cartago y las fuerzas de la República Romana.

Comandantes

La batalla de Phintias se disputó entre dos bandos, las flotas de Cartago estaban bajo el comando de Carthalo mientras que las naves de la República Romana respondían a las órdenes del comandante Lucio Junio Pulo.

Barcos

El quinquerreme era un barco de guerra propulsado por 5 remos, el mismo fue desarrollado a partir del trirreme. Esta nave fue usada tanto por la flota cartaginesa como por la flota romana durante la Batalla de Phintias. Es importante mencionar que no existen descripciones explícitas o bien restos arqueológicos de quinquerremes, por lo cual, aun se desconoce de forma precisa como se construían estas imponentes naves.

Algunos historiadores aseguran que el número usado para describir a estas naves de guerra tenían en cuenta el número de filas de hombres a cada de la nave en vez del número de reos. Tomando en cuenta esta teoría, existen entonces diversos posibles diseños de quinquerreme: El primero de ellos supone un orden de remeros a cada lado con cuatro hombres, los mismos se disponían dos hombres a cada lado cada con dos hombres en el orden superior.

El segundo concibe a tres hombres en el orden inferior y dos hombres en el orden superior, siendo esta última la teoría más acertada por la comunidad historiadora. Según datos recopilados por el historiador griego Polibio, la tripulación de un quinquerreme constaba de 300 remeros, 120 soldados y 50 marineros.

Batalla de Phintias

¿Cuáles fueron los motivos de la Batalla de Phintias?

La batalla de Phintias inicia su desarrollo luego de una cadena de victorias navales por parte de los romanos, las más destacadas fueron las de Milas y Ecónomo. Con estas victorias, tomaron una gran superioridad en el mar y también la confianza suficiente para hacer un ataque directo a la propia Cartago. Sin embargo, este ataque directo seria un fracaso puesto que finalmente acabó con la derrota del ejército romano en los Bagrades así como también la pérdida de su flota por una tormenta frente a Camarina en el año 255 a.C.

Esto llevó a que los romanos evitaran enfrentarse al ejército cartaginés en Sicilia hasta el año 253 a.C. Sería en ese entonces cuando los cartagineses fueron derrotados en la batalla de Palermo en el año 250 a.C. Con ello, los romanos atacarían posteriormente la fortaleza cartaginesa de Lilybaeum la cual era gobernada por Himilco.

Por su parte, el comandante cartaginés de Drépano, Aderbal, enviaría barcos para asaltar las costas sicilianas e italianas. Paralelo a estas incursiones marítimas, la caballería cartaginés de Drépano realizaría emboscadas a las operaciones de suministro romana. Estas emboscadas llevaron a un punto de desesperación por parte de los romanos puesto que, los ciudadanos enfermaban al comer carne podrida y solo el grano que era enviado por tierra por Hiero II de Siracusa evitó en cierta forma la caída de los romanos en esta intensa guerra.

Los romanos no se quedarían de brazos cruzados y en respuesta a esta situación bloquearían ​ Lilybaeum con una flota comandada por los cónsules del año Publio Claudio Pulcro y Lucio Junio Pulo. Pulcro llegaría a Sicilia primero con parte de la flota y se haría cargo de las operaciones. Por su parte, Junio se quedaría en Italia para organizar los suministros y así preparar el resto de la flota.

Batalla de Phintias

No tardaría mucho para que Cartago lograse reabastecer a Lilybaeum, esto gracias a las hazañas de un pequeño escuadrón liderado por un comandante llamado Aníbal quien era el hijo del famoso comandante Amílcar. Esta importante hazaña logró romper el asedio a plena luz del día y así entregar los suministros a la guarnición de Lilybaeum.

Luego, Aníbal abandonaría la ciudad llevando a los caballos de caballería enfermos, navegó hasta el puerto de Drépano por la noche, antes de que los romanos supieran lo que estaba pasando y tuvieran la facilidad de responder.​ Esta operación de suministros llevada a cabo por Aníbal se repitió varias veces, por lo que, los efectos del bloqueo serían nulos ya que, la guarnición púnica estaba siendo reabastecida fácilmente y además mantenía contacto con Cartago.

Poco tiempo después, un valiente marinero llamado Aníbal el Rodio, desafió abiertamente a la flota romana navegando en los alrededores del bloqueo para poder espiar la ciudad y además transmitir la noticia de los acontecimientos en el interior de Lilybaeum al Senado cartaginés y también al comandante cartaginés, Aderbal.

Esta situación provocaría que el comandante romano atacase el puerto de Drépano en donde la flota sería ampliamente derrotada perdiendo hasta 93 barcos dejando así a la flota cartaginesa libre para llevar la batalla a los romanos. A continuación hablaremos con mayor detalle acerca del Control que se quería ejercer en Cartago y de las continuas emboscadas a los convoy de suministros de las fuerzas romanas hechos que llevaron a que se desarrollara la Batalla de Phintias.

Batalla de Phintias

Control del Cartago

Aderbal enviaría prisioneros romanos y algunos de los barcos capturados a Cartago. Por su parte, Aníbal, quien había comandado las operaciones de socorro en Lilybaeum se dispondría a navegar a Palermo con 30 barcos. En el camino, Aníbal capturó transportes romanos los cuales llevaban suministros para las fuerzas terrestres romanas que asediaban Lilybaeum.

Estos suministros interceptados por Aníbal tendrían como destino la ciudad de Drépano, donde Aderbal guardaría una parte de los mismos suministros y enviaría el resto a la guarnición cartaginesa que estaba defendiendo Lilybaeum. Luego, Aderbal se dispondría a reforzar la flota de 70 naves que recientemente había llegado a Cartago. Este refuerzo consistiría en la adición de 30 barcos más de su flota victoriosa en Drépano.

Esta flota de 100 naves cartaginesas navegarían durante la noche desde Drépano y atacó los barcos romanos que se encontraban anclados cerca de Lilybaeum al amanecer. En este ataque lograron quemar algunas de estas naves e incluso remolcaron algunas de ellas para exhibirlas como trofeos.  Por su parte, Himilco quien era el comandante de la guarnición de Lilybaeum se enfrentaría de forma simultánea a los romanos para que los mismos no pudiesen intervenir en el asedio que se llevaba a cabo en altamar.

Luego de esto, en Cartago se corrió la voz de que una posible flota romana estaría navegado desde Siracusa a Lilybaeum. Es por ello que decidieron celebrar un consejo de guerra y de esta forma se logró persuadir a los comandantes cartagineses para enfrentarse a los romanos en el mar.

Batalla de Phintias

Esto llevó a que los comandantes cartaginenses navegaron con una flota a Heraclea Minoa para poder interceptar el convoy romano que tenía como destino la ciudad de Lilybaeum. Por su parte, Aderbal mantuvo su flota en Drépano para así protegerse de cualquier actividad naval romana.​

Según datos del historiador Diodoro, las fuerzas navales de Cartago comandaban 120 barcos en Phintias. Las mismas habían llegado a Sicilia con un contingente de 70 barcos que luego fueron reforzadas con 30 barcos de Aderbal. En la cuidad de Lilybaeum, las fuerzas cartaginenses habían capturado varios barcos romanos, mientras que Aderbal había destruido ya 93 barcos romanos en la Batalla de Drépano.

Algunas naves romanas capturadas fueron llevadas a Cartago como trofeos y algunas de las naves de la flota de Aderbal sufrieron daños considerables, lo que obligo a replegar su flota en Cartago. De hecho, se sabe que muchas naves que se operaron en la Batalla de Phintias por parte de los cartaginenses eran algunas de las naves romanas capturadas.

Ataque al Convoy de suministros romano

El cónsul Lucio Junio Pulo se encontraba en Italia cuando Pulcher perdió su flota. Sin embargo, se le uniría un nuevo contingente de barcos provenientes de Sicilia en Messina por lo que, llevaba una flota de hasta 120 barcos de guerra y casi 800 naves de transporte las cuales se disponían a llevar los suministros para el ejército en tierra. Es importante mencionar que Roma había perdido una importante flota de suministros en Palermo. Por lo que, el éxito de este convoy sería crucial para mantener al ejército romano en Sicilia.

Batalla de Phintias

Es probable que Junius se enterara de la derrota romana en Drépano así como también de la y captura de la flota de suministros en Palermo luego de su llegada a Sicilia. Considerando esto, se explica el hecho de que no eligió navegar a lo largo de la costa norte de Sicilia, ya que, Drépano y la flota que salió victoriosa en esa batalla se encontraban entre él y Lilybaeum. Tomando en cuenta eso, decidió navegar a lo largo de la costa sur de Sicilia.

Junius navegó primero a Siracusa, lugar donde los romanos tenían un gran puerto para acomodar todos sus barcos. Por otro lado, en Siracusa pudieron cargar maíz y otro tipo de provisiones gracias a que Hierón II y el que tenía bajo su mando a Siracusa. Estando en Siracusa, Junius envió entonces la mitad de los transportes, los cuales estaban comandados por  los Cuestores. Estas naves partieron al oeste hacia Lilybaeum con la intención de facilitar la situación de los suministros del ejército romano.

Mientras  esta flota navegaba a Lilybaeum, Junius permaneció en Siracusa durante algún tiempo con el resto de la flota romana y los otros transportes para reunir a las naves rezagadas y recoger más suministros. Es importante mencionar que este convoy que navegaba hacia Lilybaeum estaba escoltado por sólo 7 buques de guerra.

Desarrollo de la batalla

Ante este conflicto de la intercepción del Convoy de suministros romano y el constante control por Cartago, las fuerzas de esta nación decidieron anclar en Heraclea Minoa poniendo puestos de vigías para vigilar la flota romana. Estos vigías fueron alertados de que una flota romana se aproximaba a lo que, salieron para interceptarla.

Batalla de Phintias

Ahora bien, lo sucedido después de este momento está registrado bajos dos visiones diferentes, una desde el punto de vista de Polibio y la otra desde lo dicho por Diodoro. Ambas son visiones muy diferentes por lo que, a continuación hablaremos acerca de ambas versiones de la Batalla de Phintias.

Versión de Polibio

Según Polibio​, las naves exploradoras romanas habrían alertado a su flota a tiempo para que los Cuestores retornaran y así evitaran el enfrentamiento con la flota cartaginesa la cual era muy superior a ellos. Con esta retirada, navegarían hacia el este hasta la ciudad de Phintias​.

Es importante mencionar que en Phintias no había puerto, por lo que, los barcos romanos debieron refugiarse a lo largo de algunos arroyos y rocas que desembocaban en el mar. Al desembarcar de informa improvisada, los cuestores obtuvieron mangonales y catapultas de la ciudad y decidieron posicionarlas en las colinas y en las rocas para así resguardar su flota de algún ataque cartaginés.

Cuando llegaron las flotas cartaginesas, las naves se acercaron a la flota romana esperando que las tripulaciones romanas se asustaran y procedieran a abandonar sus naves, sin embargo, los romanos se mantuvieron firmes y se desplazaron con intención de bloquearlos.

Batalla de Phintias

Ahora bien, las naves cartaginenses se percataron de los preparativos defensivos por parte de los romanos, por lo que, optaron por no poner en peligro sus barcos. Sin embargo, lograron capturar algunos de los transportes romanos y se dispondrían a navegar hasta la desembocadura de un río cercano, anclaron sus barcos y esperaron a que los romanos volvieran a zarpar.​

Resultaba lógico pensar que la flota romana de avanzada evitara la batalla, ya que, solo disponían de unas pocas naves de guerra como escolta para dar batalla. Esto se une a que, era probable que Junius no sabía sobre la derrota romana en Drépano o bien que no esperaba ninguna actividad cartaginesa a lo largo de la ruta sur.

Por su parte, la flota cartaginesa solo alcanzó a los romanos cerca de Finees y los forzaría a buscar refugio. Los cartagineses lograron capturar unos pocos barcos de suministro romanos pudiendo huir una gran parte de la flota romana de su asedio. Por esta razón, las fuerzas cartaginenses decidieron anclar cerca de la desembocadura de un río al oeste y se dedicaron a esperar que harían los romanos ahora. La captura de estos suministros permitiría además que esta flota permaneciera un buen tiempo en el lugar.

Sin embargo, el juego de la espera era una amplia derrota para Cartago ya que, los romanos contaban con una mayor porción de suministros. SI bien es cierto que las naves de Cartago podía satisfacer sus necesidades inmediatas con los barcos romanos capturados y con las pocas provisiones que tenían a bordo, a largo plazo se hubiesen tenido que desplazar a Lilybaeum por más provisiones, perdiendo la ventaja de la posición.

Por su parte, la flota romana de Siracusa, la cual estaba bajo las órdenes del cónsul L. Junius, probablemente no sabían lo que había sucedido y zarparon de Siracusa, apareciendo antes que  los barcos romanos de Phintias hicieran algún movimiento. Por su parte, en Cartago ya se había advertido de la llegada de Junius, esto muy probablemente por barcos exploradores que patrullaban la zona. Las fuerzas cartaginenses pasaron por Phintias para enfrentarse a los romanos. Este combate lo intentaron hacer lo más lejos posible de los barcos romanos de Phintias.

Ahora bien, las naves romanos en Phintias no habían recibido alguna noticia sobre la llegada de la flota de su Cónsul, es por esta razón que no hicieron ningún movimiento para unirse a él. El cónsul al ver a las fuerzas cartaginenses llegando, se negó a la batalla y decidió anclar su flota a lo largo de la costa más al este. Por su parte, la flota cartaginesa ancló en algún lugar de la costa entre las dos flotas romanas.

Esto era una situación inusual ya que la flota romana combinada podría haber rodeado fácilmente a los cartagineses si hubiese coordinando sus movimientos. Además, no podemos dejar de destacar que la elección de las naves cartaginenses de anclar su flota entre dos flotas romanas es un movimiento poco convencional.

Los cartagineses se arriesgaron a ser atrapados en un movimiento de pinza por los romanos, a no ser que los cartagineses hubiesen anclado en una cala protegida que fuese inaccesible desde tierra, se arriesgarían fácilmente a ser atacados desde tierra en sus barcos varados. Sin embargo, antes de que los navíos cartaginenses eligieran su próximo movimiento, los capitanes de los barcos cartagineses, quienes estaban muy familiarizados con el clima local, advirtieron a sus comandantes las tormentas que se acercaban.

Por recomendación de los capitanes, las naves de Cartago ahora se alejarían hacia Lilybaeum, es decir, hacia el este. Este movimiento lograron hacerlo sin obstáculos de la flota romana, pudieron rodear el Cabo Pachinón con un poco de dificultad y así fue como lograron salir de la tormenta. Por su parte, la flota romana no previó la tormenta y fue muy lenta en sus movimientos, por lo que, la tempestad acabó por destruir las naves. Es importante mencionar que el Cónsul sobrevivió a este evento natural.

Versión de Diodoro

Ahora bien, el historiador Diodoro da una versión diferente de los eventos, el afirma 14​ de los cuestores dirigieron el grueso de la flota romana, se estima que hayan sido 84 de los 120 barcos romanos hacia Lilybaeum, lugar donde fueron interceptados por la flota cartaginesa frente a Gela.

Los romanos huyendo, navegaron hacia el oeste y se refugiaron en Phintias, por su parte, los buques de Cartago los persiguieron y frente a Phintias estos barcos atacaron a los buques romanos. Se estima que inutilizaron 50 transportes, mientras que 17 barcos de guerra fueron hundidos y 13 fueron capturados.

En esta versión de los hechos, las fuerzas cartaginenses no esperaron en Heraclea sino que, estaban navegando hacia el este cuando se encontraron con la flota romana la cual iba hacia el oeste. Al ver la cantidad de buques cartaginenses, los romanos entraron en pánico y sabiendo que no podían hacerle fuerza a los cartagineses, eligieron navegar hacia el oeste y buscar refugio en Phintias.

Debemos destacar que los barcos cartagineses eran mucho más rápidos que los buques de guerra romanos y además, la flota romana tenía consigo transportes de provisiones por lo que, eran naves mucho más lentas que los buques de guerra. Por esta razón, para evitar enfrentar a los cartagineses, la flota romana trató de volver al este hacia Siracusa. Los romanos sabían que se arriesgaban a perder varios barcos ya que las naves cartagineses eran más rápidos y maniobrables.

Mientras los transportes se dirigían a la seguridad de Phintias, a unas quince millas al oeste de Gela, los buques romanos decidieron enfrentar y distraer a los cartagineses. Esto a modo de una acción de contención para dar tiempo a sus transportes de escapar. Los romanos fueron destruidos antes de que incluso pensaran retirarse hacia Phintias.

Otro hecho a destacar es que los buques de Cartago no anclaron cerca de Phintias, sino que, navegaron hacia el oeste y anclaron cerca de la desembocadura del río Halykos en las adyacencias de Heraclea Minoa, a unas 40 millas al oeste, se piensa que este movimiento fue por razones logísticas. Un punto que se debe tomar en cuenta es que, cargar los barcos de guerra con suministros hace que los mismos sean más pesados y por ende, mucho más lentos.

Ahora bien, el hecho de anclar una flota en territorio controlado por el enemigo y además permitir que la tripulación se alimente, hace que se corra el riesgo de ser sorprendido por el enemigo tanto por fuerzas terrestres como marítimas. Cuando el Cónsul Junius llegó a Phintias con 36 buques de guerra y el resto de los barcos de provisiones, las fuerzas marítimas de Cartalo llegarían a Phintias con su flota. Sin embargo, los comandantes fueron avisados del mal tiempo que se avecinaba por lo que, navegó hacia el este para rodear el Cabo Pachinón y resistir la tormenta.

Por su parte, la flota romana se encontró con la tormenta frente a Can marina, este desastre natural hizo que perdieran todos los barcos menos dos. Con mucha suerte, el Cónsul se encontraba en uno de esos buques sobrevivientes. Estas dos naves romanas se las arreglaron para llegar a salvo a  Lilybaeum.

Consecuencias de la Batalla de Phintias

Lucius Junius se pondría a ejecutar un nuevo plan de contención luego de tomar el mando en Lilybaeum. Lo primordial era arreglar que se trajeran suministros para el ejército empleando rutas terrestres, por ello, los romanos ocuparon la ciudad de Eryx y fortificaron un lugar llamado Akellos, lugar que, tiempo después sería capturado por los cartagineses.

Tiempo después, Lucius Junius fue capturado y posteriormente liberado en el año 247 a.C. en un intercambio de prisioneros. Se dispondría a regresar a Roma, sin embargo, en el camino se suicidó para evitar ser juzgado en Roma. ​ Su colega consular, Publio Claudio Pulcher había regresado a Roma luego de su derrota en Drépano. La captura de Junius llevó a que se le pidiera que nombrara a un dictador, de forma arrogante, Junius nombró a un liberto de baja cuna quien luego sería forzado a renunciar por el Senado antes de que pudiese nominar a su maestro de ceremonias.

Este incidente político aceleró el juicio de Pulcher en la corte por su sacrilegio debido al incidente de la gallina. Sería condenado y sentenciado al exilio por lo que, su carrera política se había acabado. En Roma la situación era tan exasperante que el Senado nombró como dictador a Aulo Atilio Calatino y lo envió a la isla para que pudiese controlar la guerra terrestre.

Durante un buen período de tiempo, Roma logró reconstruir sus flotas, incluso luego de perder de 284 a 600 barcos en una tormenta en el año 255 a.C y otros 150 barcos durante el año 253 a.C. Ahora bien, tanto la derrota en Drépano como la pérdida de la flota en la Batalla de Phintias hizo que los romanos se desmoralizaran a tal punto que tardarían 7 años en construir una flota nueva para hacerle frente a los buques cartagineses.

Por su parte, los buques de Cartago ahora estaban al mando total del mar, sin embargo, no hicieron ningún esfuerzo por conquistar Sicilia o inclusive atacar Italia, hecho que hasta la actualidad se considera un grave error. Es importante mencionar que no se sabe nada de las actividades posteriores de los comandantes Aderbal y Aníbal.

El comandante Carthalo, incursionó en Italia en el año 248 a.C, sin embargo, los cartagineses retiraron de forma constante sus barcos de Sicilia y ya para el 242 a.C, no habían flotas estacionadas en la isla. Los romanos no dejaron de asediar las ciudades de Drépano y Lilybaeum. Este constante asedio hizo que el consejo de guerra de Cartago enviara a Amílcar Barca, padre del general Aníbal, a Sicilia para poder controlar la situación.​

Ahora bien, Amílcar no tenía una armada y por otro lado, su ejército no era lo suficientemente grande para poder derrotar a los romanos. Sin embargo, hizo una brillante campaña, aunque, la misma acabo siendo un desastre financiero para Cartago.  Tal fue el problema económico que vivió esta civilización que se vieron forzados a solicitar un préstamo de 2.000 talentos a Egipto, el mismo fue rechazado. Los romanos también se encontraban en una penosa situación financiera, a tal punto que se declararon en bancarrota.

Cartago se encontraba expandiendo su dominio a África, esto con el fin de asegurar tasas y tributos para poder financiar la guerra. Sin embargo, cuando Roma pidió un préstamo a sus ciudadanos para poder financiar y entrenar una flota en el año 243 a.C, el hecho de que Cartago abandonara a su armada hizo que se colocaran en una compleja situación en esta guerra.

 

En este artículo pudimos conocer sobre la Batalla de Phintias, la misma fue librada por las fuerzas del Cartago y las Romanas en el marco de la Primera Guerra Púnica. El mando romano estaba bajo las órdenes de Lucio Junio Pulo mientras que las de Cartago estaban comandadas por Carthalo. Pese a que hay dos versiones de lo ocurrido, ambas coinciden en que hubo una derrota catastrófica por parte de los romanos, sin embargo, la misma no fue bien aprovechada por Cartago. También te pueden interesar los siguientes artículos:

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